- Día: 11/05/2018, viernes.
- Hora: 20:00 -
- Lugar: CGT Cantabria. C/ Joaquín Reguera Sevilla, 2 (Santander)
No sé si debiera o no sorprendernos, que en los tiempos donde la información que nos llega lo hace en unas cantidades abrumadoras, la situación en la que se encuentran las personas presas de este país pase completamente desapercibida para el común de los mortales.
Esto no sucede precisamente porque se nos escapen estas noticias dentro de ese maremágnum de artículos a los que internet y otros medios nos dan acceso. Más bien ocurre porque en las pantallas no quedan bien las condiciones en las que se desarrolla la vida dentro de las cárceles. Porque, cuando se trata de prisión, parece que nos cuesta mantener la mirada y condenamos al ostracismo todo lo que sucede intramuros.
Pese a las llamadas de atención que realiza el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa o los datos reflejados en el Informe Anual del Defensor del Pueblo (156 fallecidos, 23 por suicidio), las más de 250 personas afectadas por las 117 denuncias por malos tratos publicadas en 2017 en el informe CPDT (Coordinadora para la Prevención y la Denuncia de la Tortura), la situación no tiene atisbos de cambiar.
La CPDT, avisa: “El número de denuncias reales por tortura y/o malos tratos en el Estado Español es superior al número de denuncias incluidas en este informe.”
La impunidad de los funcionarios, y el respaldo del Estado y las Instituciones hacia las fuerzas del orden público es tal, que se permiten lindezas como la ocurrida en 2012, cuando el Ejecutivo indultó dos veces a cuatro Mossos condenados por torturas o los hechos recientes de San Fermín, donde el sufrimiento de un una mujer violada ha sido banalizado POR LOS JUECES en beneficio de algunos miembros de las fuerzas de seguridad del estado que participaron en ella. En fin.
Pese a todo esto (o más bien por todo esto), dentro de las cárceles quedan personas que no tienen intención de pasar por alto las condiciones de vida que proliferan dentro de los muros. Lamentablemente, el eco que podemos hacer de las denuncias, protestas o situaciones que se generan dentro se ve comprometido por las trabas que la administración y el funcionariado dispone para ello.
Aún así, se está gestando entre las personas presas en lucha y los grupos de apoyo de la calle, una propuesta de HUELGA DE HAMBRE COLECTIVA de cara al 1 DE MAYO con el tiempo suficiente para que sea difundida, debatida y rebatida por quien considere que trata de poner de manifiesto las irregularidades constantes que suceden dentro de prisión: los malos tratos infligidos por los carceleros, los constantes traslados que imponen arbitrariamente, la explotación laboral, la permanencia en prisión de los enfermos crónicos (incumpliendo los artículos 104.4 y 196 del Régimen Penitenciario), la investigación de todas las muertes ocurridas dentro de prisión. La lista podría alargarse hasta aburrir. La huelga de hambre propuesta no nace de forma espontánea ni de un reducto de voces dirigentes. La acción prevista surge de una comunicación constante mantenida con no pocas dificultades entre las distintas personas interesadas.
La lucha de estas personas, dentro y fuera de las prisiones, no nace ahora, y en algunos casos no se ha detenido en años, y varios presos han iniciado huelgas de hambre en los últimos meses, como muestra de apoyo a otras personas presas o colectivos en defensa de personas represaliadas, o como método de defensa contra las injusticias que sufren todos los días dentro de las cárceles.
De cualquier manera, si no difundimos estas propuestas, si no las apoyamos, este Estado que se hace llamar democrático, garante de todas las libertades y los derechos habidos y por haber, seguirá actuando con total impunidad sin pararse un segundo a detenerse a mirar las muertes, la miseria y el sufrimiento que genera la puesta en marcha de sus lógicas y las administraciones que las hacen funcionar.
Ya es tiempo de no apartar la mirada ante lo que sucede dentro de las cárceles, y de condenar aquellas situaciones que hacen denigrar la dignidad, la salud, los derechos y la vida de las personas presas.



