En junio de 2024, la organización de la parada del orgullo LGBTs de São Paulo convocó a las personas a asistir al evento vestidas de verde y amarillo, y sosteniendo banderas brasileñas junto con banderas del arcoíris, en un retorno a los símbolos nacionales, que consideran “secuestrados” por la derecha. Como si Brasil no fuera, desde su creación por invasores europeos, un proyecto colonial impuesto violentamente a las poblaciones que habitan estas tierras. La bandera brasileña siempre ha representado a los poderosos y propietarios, a la violencia colonial, cristiana, institucional, militar y policial.