Memoria, cine y lecturas disidentes marcan la agenda cultural de la semana en Santander

Santander acoge esta semana una serie de actividades que apuestan por la memoria, el debate político y la reflexión colectiva como herramientas para leer el pasado y tensionar el presente. Librerías y centros sociales vuelven a servir de lugares de encuentro donde compartir preguntas incómodas y construir relatos al margen de los discursos dominantes.

La semana comienza el miércoles con una mirada directa a uno de los episodios más silenciados de la historia reciente. En La Vorágine, la presentación del libro 27 de septiembre de 1975 recupera los últimos fusilamientos del franquismo y pone el foco en las víctimas, sus familias y las luchas que, décadas después, siguen reclamando verdad, justicia y reparación. La propuesta se plantea como un espacio de memoria viva y de reflexión colectiva sobre la impunidad sobre la impunidad heredada y sus efectos en el presente.

Ese mismo día, el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca acoge la mesa redonda y exposición «Memoria gráfica del pueblo saharaui. 50 años de resistencia», organizada por Alouda Cantabria. A través de imágenes, archivos y testimonios, la actividad propone una lectura crítica del pasado colonial español en el Sáhara Occidental y de la resistencia de su pueblo, conectando memoria histórica, solidaridad internacionalista y luchas anticoloniales aún abiertas.

El jueves, la memoria se traslada al barrio y la organización popular. En el Centro Cívico Tabacalera se proyecta el documental «El barrio que no se rindió», que reconstruye las luchas vecinales en Santander durante los años setenta. Tras la proyección, se abrirá un coloquio que permitirá repensar esas experiencias de autoorganización y defensa de lo común en un contexto urbano marcado hoy por la precariedad, la turistificación y la pérdida de tejido comunitario.

Ese mismo día, la Biblioteca Central de Cantabria celebra una nueva sesión de su club de lectura sobre la Guerra Civil, un espacio de debate que, desde la lectura compartida, cuestiona los relatos hegemónicos sobre el conflicto y sus consecuencias. Lejos de una mirada académica neutral, el club funciona como un lugar para pensar colectivamente cómo el pasado sigue atravesando el presente social y político.

El sábado, el debate se desplaza hacia el modelo de desarrollo y la relación con el territorio. En el Ágora Luis Toca se proyecta el documental «Vidas Irrenovables», que analiza críticamente el despliegue de macroproyectos de energías renovables y sus impactos sobre el medio rural y las comunidades que lo habitan. La proyección invita a cuestionar la idea de transición energética como proceso neutral y a abrir un debate sobre justicia ambiental y toma de decisiones.

La semana se cierra el domingo en el Centro Social Okupado La Lechuza con la charla «Todos somos líquenes. La vida desde una perspectiva de simbiosis», a cargo de Daniel Delgado, profesor de Filosofía. La actividad se enmarca en el ciclo Fuego amigo: Filosofía de variedades y propone pensar la vida, la cooperación y la interdependencia desde una mirada que rompe con el individualismo dominante, situando la filosofía como herramienta para imaginar otras formas de habitar el mundo.

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