El medio Ecoavant afirma que más de 2.100 peces en los ríos Pisueña y Llerana han muerto por este vertido ganadero. Este vertido de purines detectado en Saro afecta a 6.000 metros de cauce y ha contaminado gravemente los ríos Pisueña y Llerana.
Seis kilómetros contaminados cuyas consecuencias legales sobre los responsables están por calcular mientras el Gobierno autonómico va a abrir un expediente de infracción administrativa. Sin embargo, lo cierto es que la destrucción del territorio suma un desastre más en el territorio cántabro dificilmente paliable a largo plazo con medidas punitivas. La capacidad de recuperar el ecosistema requiere que el territorio dañado se regenere lentamente sin nuevos vertidos y tiene un alcance nocivo que, desgraciadamente, se suma a las muertes de animales de estos días.
Es el accionar politico, colectivo y comunitario que, por un lado genere una cultura del cuidado y del respeto sobre los ríos, los montes y las costas, y por otro, ejerza la denuncia pública de estas prácticas nocivas que ocasionan graves lesiones, la que puede contrarrestar esta realidad regenerando lugares como estos tramos contaminados que forman parte de la Zona de Especial Conservación Pas-Pisueña.



