Sobre el intento de judicializar la protesta contra el genocidio sionista en Cantabria

El pasado 30 de julio el escritor sionista Marcos Barnatán comunicaba publicamente la recepción de la Fiscalía general de su denuncia contra el movimiento pro palestino de Cantabria ante la protesta que se encontró en su presentación dentro de la feria del libro de Santander (FELISA). La denuncia se dirige contra quienes organizaron y participaron en la protesta que alteró la presentación del poemario «El dólar de plata».

En este lamentable episodio, lo más irónico  es el hecho de  que la Fiscalía ha decidido  remitirla a la Unidad de Delitos de Odio de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Ello significa que se abordará judicialmente la solidaridad con el pueblo palestino. La protesta contra el genocidio sionista y la complicidad occidental como un delito de odio  supone una falta total de entendimiento sobre el origen de los objetivos para los que supuestamente nació la figura legal de «delito de odio». Casual o no,  este hecho no es una novedad en el estado español. Como recuerda Nora Rodriguez, «los delitos de odio se propusieron para proteger a colectivos vulnerables frente a agresiones racistas, xenófobas o por orientación sexual, pero hoy se han convertido en una herramienta usada para reprimir a activistas de izquierda, antifascistas, feministas y propalestinos.»»  Su descripción encaja perfectamente con este suceso. Las protestas por Palestina en Santander y Cantabria han tenido una importante presencia desde el 7 de Octubre y no han pasado desapercibidas por los observadores del régimen sionista israelí. Manifestaciones, acción directa, performance, actos de sensibilización, jornadas, boicots, actos de convivencia comunitaria, exposiciones, festivales musicales etc.

La represión económica (multas) tras el boicot a la vuelta ciclista parecía ser el único encontronazo de este movimiento pro palestino afincado en Cantabria. Desde el falso alto el fuego, la lucha pro palestina dio un bajón cuantitativo en todo el estado español. A ello se sumó   la resaca represiva de multas y sanciones. Sin embargo, los movimientos sociales siguieron solidarizándose con el pueblo palestino desde la diversidad de tácticas hasta el día de hoy.

La llegada de esta noticia  pone en el punto de mira a compañeras activistas de Cantabria por un sionista ofendido que ha decidido judicializar la protesta contra su acto.  Llega en un momento de escalada de la represión internacional contra las solidarias con Palestina en toda Europa y en todo el mundo. Desde Euskal herria con allanamientos y detenciones a activistas, hasta la prisión para activistas en Reino Unido  por la campaña   contra Elbit Systems y la industria militar israelí, o los 5 de Ulm en Alemania, por poner tres ejemplos graves, que no únicos.

La interesada confusión del aparato mediático sionista y estados europeos como el alemán  a cerca de los términos antisemitismo y antisionismo hoy se cierne también en este caso, pero Barnatán sabrá bien que muchas personas judías hubieran estado al lado de las compañeras propalestinas en Santander aquel domingo soleado de julio denunciando el genocidio, porque existen muchas personas judías en contra del sionismo, en contra del militarismo israelí, en contra del genocidio y, lo que es más importante aún, en contra de la colonización.

Esta confusión entre ambas palabras está siendo un arma victimista del sionismo y está sirviendo como elemento represivo y disuasorio fundamental en la persecución de activistas. No parece casualidad que la web enfoquejudío hable todo el tiempo de «judío» sobre Barnatán como si ese fuera la causa de la protesta y el boicot. Sin embargo,  quienes tengan alguna duda del por qué decenas de personas se congregaron allí para gritar ¡Viva Palestina libre! pueden consultar las redes de este escritor para entender el grado explicito de apología del sionismo que lleva a cabo en redes.

Según ha informado el propio escritor en un comunicado difundido el pasado jueves 30 de julio, la Fiscalía General ha confirmado la recepción de la denuncia y ha acordado remitirla a la Unidad de Delitos de Odio de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Cantabria, «por ser la territorialmente competente para conocer de los mismos y a los efectos de valorar su trascendencia jurídico-penal», dice la notificación oficial.

Los delitos de odio no surgieron originalmente para perseguir a colectivos que se posicionan contra las limpiezas étnicas y los genocidios. Es probable que esta ofensiva judicial por parte de Barnatán no tengo ningún recorrido, sin embargo la mera noticia de este intento de judicializar la protesta ya es un daño en sí mismo que requiere la solidaridad de todas las personas que luchan por una palestina libre.

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