Comunicado ante la actuación policial del 22/07 en Santander
El pasado 22 de julio, varias militantes del Sindicato de Vivienda de Cantabria sufrimos una agresión policial totalmente injustificada en el portal de la vivienda de la que iba a ser desahuciada una compañera. Dos horas antes de la llegada de la comisión judicial, y en un contexto en el que no se estaba ejerciendo ningún tipo de desobediencia por parte de las compañeras, dos furgones de la Policía Nacional llegaron al lugar y, sin mediar palabra alguna, se abalanzaron sobre nosotras violentamente: con empujones, tirones de pelo y zarandeos. La represión policial nunca está justificada, pero en este caso menos todavía. Una semana después, nadie se ha responsabilizado.
Este operativo es coherente con la deriva que está protagonizando el Delegado del Gobierno y Secretario General del PSOE, quien dice que quiere “limpiar las calles” de Cantabria “de aquellos que pretendan alterar el orden”. Los que mandan y los que quieren mandar, permiten actuaciones policiales arbitrarias y desproporcionadas cada día, y nosotras lo decimos alto y claro:
Lo que altera el orden es que te echen de tu casa y te dejen en la calle con tu familia. Lo que altera el orden es que se invierta más en pistolasy matones que en sanidad, educación, transporte público. Lo que altera el orden es que por defender los derechos básicos, como el de la vivienda, te hinchen a palos. Lo que altera el orden es que el alquiler cueste casi un salario mínimo.
Lo que altera el orden es que el racismo institucional permita que haya miles de personas siendo discriminadas cada día en nuestras calles. Lo que altera el orden es que tengamos 6.500 apartamentos turísticos y haya una mayoría social con problemas habitacionales. Lo que altera el orden es que el 13,9% de personas en Cantabria esté por debajo del umbral de la pobreza. Lo que altera el orden es que haya miles de casas vacías y gente sin hogar.
La propaganda del sistema nos dice que la policía existe por nuestra seguridad, para defender los intereses de la ciudadanía, para protegernos del vandalismo y del crimen. Las fuerzas represivas del Estado nos repiten cada día que hacen falta ejércitos y cuerpos policiales potentes, armados económicamente, armados técnicamente. Armados literalmente. Que sin policía la vida sería caos y desorden.
¡Pero la realidad es otra!
La policía es la que va a la puerta de tu casa a desahuciarte. La policía reprime los movimientos sociales a golpes, a porrazos, a empujones, a balazos. La policía abusa del poder que le da estar armada para generar miedo a la población. La policía tiene una larga trayectoria documentada de abusos, violaciones y torturas. La policía se infiltra en los movimientos populares para desarticularlos.
Las fuerzas policiales y militares son el instrumento represivo del Estado para mantener a flote el sistema que nos oprime, que nos empobrece, que nos silencia, que mercantiliza nuestras vidas, por medio de la violencia.
Y aquí, en Cantabria, la Delegación del Gobierno alardea de recursos invertidos en fortalecer los cuerpos policiales, en aumentar el número de efectivos y de herramientas para la represión.
El sistema nos desordena la vida y las instituciones (Delegación de Gobierno, Jefatura de la Policía Nacional y otros organismos públicos y representantes políticos), en vez de responsabilizarse, envían a sus matones a agredir a quienes nos movilizamos para autogestionar unas vidas dignas de ser vividas, tratando de aleccionar al resto de la población.
Su violencia no nos va a callar.
No queremos lecheras que no den leche, ni leches en vez de derechos.
Sindicato de Vivienda de Cantabria



