Manifiesto de las desertoras felices

En el boletín Briega papel del mes de Diciembre 2022, es decir, hace unas semanas, publicábamos un artículo que desde hace unos días podéis leer en digital; De «la gran renuncia» a la lucha contra el trabajo. De ahí que difundamos el manifiesto de las desertoras felices a continuación. El recién formado colectivo “Désert´heureuses” (las desertoras felices), compuesto por ex-ingenieros/as, explican que han abandonado sus profesiones, su carrera y renunciado a su posición social privilegiada para unirse a las luchas y alternativas contra esas mismas industrias en las que trabajaban en el pasado.

MANIFIESTO DE LAS DESERTORAS FELICES

¿Quiénes somos?

En un contexto de destrucción de la vida y de las estructuras sociales por parte de una élite tecnocrática que concentra el poder y la riqueza, nosotres, ingenieres, entendemos que con nuestras actividades contribuimos a agravar los desastres medioambientales y sociales en curso. Además, por nuestra posición social, contribuimos a la perpetuación de los sistemas de dominación que rigen nuestras sociedades.

 

Por lo tanto, hemos decidido dejar de participar en esta farsa. Estamos desertando ahora de nuestras profesiones, nuestros estudios, nuestras posiciones, para poder organizarnos fuera de estos sistemas que nos han moldeado y fuera de nuestra endogamia profesional.

Participamos de diferentes maneras en las luchas ecológicas y sociales. Queremos actuar desde nuestra doble posición, como ingenieres y como militantes.

Nosotres, las Desertoras Felices, rechazamos seguir robotizando, mecanizando, optimizando, informatizando, acelerando, deshumanizando el mundo.

¿Por qué desertar?

Hemos estado constatando que cada vez más personas, incluido entre nosotres, se sentían incómodas y no encontraban sentido a su trabajo o sus estudios, lo que las llevaba a veces al agotamiento o incluso al suicidio. Por ello, decidimos entonces liberar tiempo para comprender las razones de este malestar y encontrarnos para analizar sus raíces.

 

Al haber desertado y habernos unido a las luchas y alternativas contra estas mismas industrias que nos han formado, hemos podido constatar hasta qué punto la función del ingeniere es indispensable para el funcionamiento del sistema capitalista y extractivista que genera la devastación ecológica y contribuye a las desigualdades sociales.

A lo largo de nuestros estudios nos enseñan que las ciencias y las técnicas son neutras y apolíticas, y asimilamos las leyes de la organización económica y técnica de nuestras sociedades: las del crecimiento, el progreso y el desarrollo industrial, y la resolución de todos los problemas por medio de tecnologías cada vez más complejas.

En nuestras formaciones o profesiones nunca se nos ha propuesto cuestionar la pertinencia de estas leyes, y echamos cruelmente de menos los instrumentos de análisis políticos y sociales para poder hacerlo. Por esa razón, nos es fácil cerrar los ojos ante los impactos reales de nuestros proyectos y nos convencemos a nosotres mismes que lo que hacemos contribuye al bienestar de todes.

Somos los engranajes de un complejo conjunto de dominaciones:

-Un sistema de clases que ha secuestrado los saberes técnicos necesarios para la organización de nuestras sociedades situándolos en manos de las élites tecnocráticas y que ha separado aquellas personas que piensan los sistemas técnicos de aquellas que los crean o los utilizan.

-Un sistema patriarcal y racista que otorga la autoridad y el poder de decisión principalmente a hombres blancos, y que se perpetúa gracias a unas cuantas escuelas de ingeniería que hacen que sean mayoritariamente hombres blancos los que ocupen estas posiciones de autoridad y poder.

-Un sistema colonial que organiza el acaparamiento y el saqueo de los recursos en los países no occidentales gracias a la creación y gestión de redes mundiales de transporte de materias y de conversión de energía, haciendo además que estas poblaciones sean dependientes de estas infraestructuras.

Hemos sido encerrades en muestro mundo tecnicista que nos ha llevado a construir sólidas murallas de negación. Pues bien, nosotres, las Desertoras Felices, hemos decidido reventar estas murallas.

¿Qué deserciones?

Queremos dirigirnos a todes les ingenieres, técniques, investigadores, a todas las personas que dudan, se hacen preguntas, son críticas con las implicaciones de sus actividades y el papel fundamental que desempeñan en las industrias.

Para nosotres desertar significa tener la oportunidad de dar un paso atrás, reencontrarse y compartir nuestras experiencias para no seguir estado soles frente a las incoherencias de este mundo.

Para nosotres desertar no significa dejarlo todo de manera individual: las Desertoras Felices tenemos la vocación de que este acto se vuelva colectivo y político. De hacerlo más deseable y más accesible, ofreciendo una salida hacia el «mundo de ahí afuera». Explorar los posibles, escapar de los callejones sin salida a los que nos llevan las empresas y las industrias, inventar otras maneras de actuar, de existir y de realizarnos.

Queremos ser un puente entre el «mundo de les ingenieres» y el de las luchas y los lugares que huyen del control de la lógica del mercado, dónde se practica el apoyo mutuo, la solidaridad, la interdependencia y el hazlo-tú-mismo. Porque uniéndonos a ellas hemos descubierto las múltiples posibilidades de vivir y organizarse al margen de las lógicas capitalistas.

Tendremos que abandonar algunos saberes y competencias. Otras nos permitirán comprender aquello a lo que queremos enfrentarnos o podrán ser reorientadas y puestas al servicio de las luchas. Queremos aprender y participar de las diversas maneras de cultivar la autonomía y las alternativas, e iniciar el necesario desmantelamiento de las industrias destructoras.

Somos conscientes de la relativa facilidad de desertar en función de las situaciones personales de cada une. Sin embargo, pensamos también que somos probablemente les más privilegiades frente a este acto, y que los impedimentos son a veces más psicológicos que materiales o financieros.

Nos esforzaremos en llevar a cabo todo ello siendo conscientes de nuestro estatus racial, de género o de clase, de los privilegios u opresiones que derivan de estos y que podemos seguir manteniendo. Mediante la forma en que nos organizamos y nuestras acciones, queremos luchar contra estas opresiones sistémicas.

Por tanto, juntémonos y demos vida a esta red de personas que están desertando, han desertado o desertarán, que piensan y crean desde fuera asumiendo su participación desde dentro, o que simplemente quieren existir y actuar desde fuera. Seamos un puente que permita a otras personas liberarse del yugo del capitalismo tecnocrático y, sobre todo, ¡elijamos hacerlo divirtiéndonos!

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