La Asamblea de la Mancomunidad de los Valles Pasiegos, inicialmente convocada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Villacarriedo, tuvo que trasladarse al Centro Cívico ante la previsión de una amplia asistencia. Más de medio centenar de personas siguieron la sesión, cuyo orden del día incluía el debate sobre los polígonos eólicos proyectados en la comarca.
La reunión fue dirigida por el presidente de la Mancomunidad, Víctor Manuel Concha Pérez, alcalde de Santiurde de Toranzo, y contó con la participación activa del alcalde de Selaya, Cándido Manuel Cobo Fernández, junto con representantes de prácticamente todos los municipios integrados en la entidad.
Reafirmación de compromisos y colaboración con la ciudadanía
Durante la sesión, los representantes de la Mancomunidad reafirmaron el acuerdo adoptado en 2022, cuando los municipios de la comarca decidieron considerar los Valles Pasiegos como zona de exclusión eólica, manifestando su rechazo institucional a la implantación de polígonos eólicos de carácter industrial. Bien es cierto que han declarado que como Mancomunidad no han presentado alegaciones contra PE Benavieja ni PE Briesa. La entidad anunció la presentación de alegaciones conjuntas frente a los proyectos Las Américas 3 y Las Américas 16, promovidos por Arena Green Power y actualmente en información pública hasta el 7 de noviembre.
Las alegaciones, recogidas en un documento muy breve —de aproximadamente cinco páginas—, fueron calificadas como iniciales. Durante la sesión, los representantes de la Mancomunidad manifestaron su disposición a que la plataforma Son Gigantes colabore en este proceso, especialmente en la revisión y elaboración de alegaciones más completas.
Ambos proyectos, con una potencia prevista de 49,99 MW, afectarían a Santa María de Cayón, Villaescusa, Penagos y El Astillero. El de Las Américas 16 se proyecta además sobre Vega de Pas, Villacarriedo, Selaya y Saro. Y Las Américas 3 sobre Villafufre y Santiurde de Toranzo.

A pesar del consenso local, el marco autonómico sigue sin ofrecer una protección efectiva. En 2022, el Gobierno de Cantabria presentó un mapa de exclusión eólica que calificaba como incompatibles el 93,9 % de los suelos del territorio.
Sin embargo, ese documento nunca se aprobó formalmente ni se incorporó al Plan Regional de Ordenación Territorial (PROT), que sigue sin entrar en vigor. Esta ausencia de planificación deja a los municipios sin respaldo jurídico, permitiendo que proyectos de gran escala avancen en zonas que deberían estar protegidas.
Desde Son Gigantes valoramos el tono constructivo del pleno y la disposición de la Mancomunidad a abrir vías de diálogo en torno a la elaboración de alegaciones y la información a la ciudadanía. Confiamos en que esta voluntad se traduzca en pasos concretos y garantice una participación social efectiva. Consideramos fundamental que este trabajo se apoye en herramientas sólidas de seguimiento técnico, ambiental y jurídico que permitan una defensa real y duradera del territorio.
Estas peticiones no son nuevas ni ajenas al espíritu de la Mancomunidad, coinciden con sus propios fines institucionales: “trabajar por el desarrollo endógeno y sostenido en la zona a través de la diversificación de la economía rural, persiguiendo el mantenimiento de la población, frenando la regresión demográfica y elevando las rentas y el bienestar de los habitantes, además de asegurar la conservación del espacio y los recursos culturales y naturales con un aprovechamiento racional de los mismos”.
Una transición energética justa y realmente sostenible
Desde Son Gigantes recordamos que la llamada transición energética no puede significar el deterioro irreversible del patrimonio natural, cultural y humano de los territorios menos poblados ni beneficiar únicamente a promotores e inversores.
En los últimos días, la presidenta de Cantabria afirmó que ve “impensable que el proyecto Altamira no salga adelante por falta de un enchufe eléctrico”. Sin embargo, ese “enchufe” no es una simple conexión: implica nuevas subestaciones, torres, transformadores y líneas de alta tensión que atraviesan montes, fincas y pueblos. Y no existe en el vacío: requiere energía, suelo y recursos naturales, los mismos que sostienen la vida y la actividad rural. Por eso preguntamos: ¿a quién beneficia realmente este despliegue de infraestructuras? ¿qué margen quedará para una transición energética realmente sostenible y justa para las generaciones actuales y futuras?
La actual lógica de expansión energética, que instala megainversiones en lugares considerados despoblados y sin atender a su biodiversidad ni a quienes los habitan, ya deja huella en Cantabria. Proyectos de polígonos eólicos como El Escudo y otros siete, ya autorizados o en tramitación en la zona sur, someten al territorio a una presión cada vez más difícil de sostener. Amenazan con convertir los valles en corredores energéticos, desplazando lo que aún mantiene viva esta tierra: su gente, su memoria y su entorno.
Compromiso ciudadano
La Plataforma agrupa a vecinas y vecinos de distintas edades, profesiones y municipios afectados por diversos proyectos eólicos —entre ellos Penagos, Liérganes, Miera, Santa María de Cayón, Saro, Villafufre, Villacarriedo y Vega de Pas—, unidos por la defensa del paisaje y la vida rural frente a una transición energética injusta e impuesta. Es un movimiento ciudadano, plural y apartidista, ajeno a cualquier sigla política.
“Seguiremos trabajando para defender nuestras tierras y las de nuestros vecinos, porque lo que está en juego no es solo un valle, sino la dignidad y el futuro del territorio pasiego y cántabro”.
En su recorrido desde el verano, Son Gigantes ha presentado más de 5.100 alegaciones contra el PE Briesa y más de 7.100 contra el PE Benavieja, y continúa su labor frente a los polígonos eólicos Las Américas 3 y 16, con el apoyo de más de veinte entidades locales. Más información en www.songigantes.net



