Ecologistas reclaman la apertura del cauce del río Saja eliminando dos presas en desuso

Ecologistas en Acción Cantabria ha solicitado la retirada de las presas de Torres (Torrelavega) y Pavón (Reocín), dos infraestructuras que llevan años fuera de uso y que continúan bloqueando el curso del río Saja. Estas barreras afectan gravemente a la biodiversidad fluvial, dificultando el paso de especies migratorias como el salmón atlántico y la anguila europea, ya en situación crítica.

La organización denuncia la inacción de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y de la Junta de Liquidación de SNIACE, responsables de la conservación de estas estructuras, y señala la necesidad urgente de restaurar la conectividad del río para facilitar la recuperación de sus ecosistemas. La eliminación de estas presas permitiría avanzar hacia un modelo de gestión de los ríos centrado en la restauración ecológica y el respeto a la dinámica natural de los cauces.

Un problema que afecta a toda Cantabria

La situación de los ríos en Cantabria es preocupante. A la fragmentación de los cauces fluviales provocada por presas y azudes se suma la contaminación derivada de vertidos continuos. En muchos casos, estos vertidos proceden de industrias, explotaciones ganaderas y redes de saneamiento deficientes. Son frecuentes los episodios de contaminación por aguas residuales sin depurar y vertidos ilegales, que deterioran la calidad del agua y ponen en peligro la vida acuática.

Ecologistas en Acción ha denunciado en numerosas ocasiones estos vertidos, como los ocurridos en el Saja, el Asón o el Pas. Esta contaminación no solo degrada los ecosistemas, sino que también tiene consecuencias sobre la salud pública y los usos tradicionales de los ríos.

A pesar del marco regulador existente, informes independientes advierten que aproximadamente el 60% de los tramos fluviales evaluados en Cantabria no alcanzan un estado ecológico bueno o muy bueno. Esto sugiere la presencia de alteraciones significativas en el hábitat fluvial, el bosque de ribera y la calidad del agua. La combinación de estos factores pone en serio riesgo la biodiversidad y la capacidad de los ríos para prestar servicios ecológicos fundamentales.

Además, las especies migratorias, como el salmón atlántico y la anguila europea, se enfrentan a un panorama desolador: barreras que impiden su reproducción, pérdida de hábitats y aguas contaminadas que agravan su declive. El caso de la anguila europea es especialmente grave, encontrándose en peligro crítico según la UICN.

Experiencias que muestran el camino

Un ejemplo cercano lo encontramos en el trabajo desarrollado en el río Deva por la asociación Red Cambera a través del proyecto Life Divaqua. Esta iniciativa ha trabajado para mejorar la continuidad fluvial, restaurar bosques de ribera y eliminar barreras físicas, con resultados positivos tanto en la calidad del agua como en la recuperación de hábitats. Iniciativas como esta muestran que es posible revertir el deterioro de los ríos cuando existe voluntad y compromiso con la biodiversidad y se involucra a la comunidad local.

La apertura del Saja, junto con la mejora del control sobre los vertidos y la eliminación de otras barreras artificiales, es una oportunidad para recuperar los ríos como espacios vivos y comunitarios, fundamentales para la salud del territorio.

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