Europa blanquea la ocupación del Sáhara Occidental con sellos de “sostenibilidad”

Un informe internacional denuncia que la UE y sus Estados miembros permiten que certificaciones privadas legitimen la explotación ilegal de recursos saharauis, en abierta contradicción con el derecho internacional y sus propias sentencias judiciales

Europa está certificando, de facto, la ocupación del Sáhara Occidental. Así lo concluye el informe Certified Occupation (“Ocupación certificada”), publicado por la organización Western Sahara Resource Watch (WSRW), que sitúa a los sistemas internacionales de certificación de sostenibilidad en el centro del engranaje económico que normaliza la explotación de un territorio ocupado ilegalmente por Marruecos desde 1975.

La investigación documenta cómo productos agrícolas y pesqueros extraídos del Sáhara Occidental ocupado entran sin obstáculos en los mercados europeos —también en el Estado español— bajo sellos que los presentan como de origen marroquí y “responsables”. Esta práctica oculta deliberadamente su verdadero origen, vulnera el derecho internacional y desarma cualquier posibilidad de control democrático sobre las cadenas de suministro que abastecen a la gran distribución, engañando tanto a consumidores como a operadores comerciales dentro de la Unión Europea.

No se trata de fallos administrativos puntuales. El informe describe un mecanismo estructural de falseamiento: Las entidades certificadoras reproducen información geográfica falsa, aplican marcos legales marroquíes a explotaciones situadas fuera de Marruecos y legitiman actividades económicas realizadas sin el consentimiento del pueblo saharaui. Todo ello contradice frontalmente las reiteradas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que reconocen al Sáhara Occidental como un territorio “separado y distinto” y exigen el consentimiento expreso de su población para cualquier explotación de recursos.

Certificación como herramienta política

Uno de los elementos centrales del informe es el papel de la certificación privada como instrumento de blanqueamiento jurídico y político. Sellos de sostenibilidad, seguridad alimentaria o calidad —presentados como técnicos, neutros y ajenos a los conflictos— funcionan en la práctica como avales de legalidad dentro de las cadenas de suministro europeas. Bajo esta apariencia burocrática se integra la ocupación en el circuito normal del comercio internacional, invisibilizando el conflicto y diluyendo responsabilidades.

El informe subraya que estas certificaciones permiten a empresas, importadores y autoridades mirar hacia otro lado mientras se consolida una economía de ocupación basada en el expolio de recursos naturales.

Complicidad institucional

En el contexto europeo actual, la situación resulta especialmente grave. En lugar de hacer cumplir las resoluciones judiciales que excluyen explícitamente al Sáhara Occidental de los acuerdos entre la UE y Marruecos, las instituciones comunitarias y los gobiernos de los Estados miembros están impulsando vías administrativas y normativas para neutralizar sus efectos reales. El resultado es una subordinación sistemática del derecho a los intereses económicos y geoestratégicos.

El Estado español ocupa una posición especialmente relevante. Según Naciones Unidas, España sigue siendo potencia administradora del Sáhara Occidental y mantiene obligaciones jurídicas claras respecto al derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Permitir la entrada en el mercado europeo de productos del territorio ocupado certificados como marroquíes implica participar activamente en la normalización económica de la ocupación.

Una ocupación que llega al supermercado

El informe de WSRW deja poco margen para la ambigüedad: mientras la certificación siga ocultando el origen real de los productos y sirviendo de coartada técnica para eludir responsabilidades políticas, la ocupación del Sáhara Occidental continuará reproduciéndose también en los supermercados europeos.

La ocupación no es solo militar o diplomática. También es económica, cotidiana y perfectamente integrada en el mercado. Y hoy, los sellos de “sostenibilidad” forman parte de ese engranaje.

Descarga el informe “Ocupación certificada” aquí

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