Nota de prensa de la manifestación de los colectivos vecinales afectados por los polígonos eólicos

MANIFESTACIÓN, 25 de junio, Santander,

¡¡ SÍ A UN MEDIO RURAL VIVO, POLÍGONOS EÓLICOS NO!!

Más de 600 personas bajo una intensa lluvia, procedentes de muchos valles de Cantabria, acompañadas de una representación de colectivos de territorios vecinos como Palencia o Burgos, se dieron cita en Santander para gritar alto y claro “SÍ, A UN MEDIO RURAL VIVO. NO, A LOS POLÍGONOS EÓLICOS”

La marcha comenzó en Correos, con un ambiente reivindicativo, coreándose lemas a lo largo de todo el recorrido, como : “mi pueblo, mi gente, mi forma de pensar, no se arrodillan ante Green capital “ o el jefe de Iberdrola a los políticos controla” dirigiéndose hasta Puerto Chico, para acercarse hasta la Sede del Gobierno de Cantabria y leer un comunicado en el que han denunciado que el mapa de exclusión eólica presentado en el Parlamento el pasado mes de abril, muestra que sólo un 3% del territorio se verá afectado por la industria eólica, ocultando vías de acceso, torres de alta tensión o subestaciones eléctricas, o que afecta a más del 60% de los municipios de Cantabria, que este documento se ha creado sin participación pública, pero sí con las empresas energéticas y que, con este mapa, se intenta desmovilizar y persuadir a la ciudadanía.

A continuación, los asistentes, acompañados de grupos de pandereteras, gaiteros y percusión, fueron recorriendo el Paseo de Pereda, seguidos por las miradas curiosas de quienes paseaban o pasaban por allí. Sus lemas han sido coreados por los asistentes y se han oído a lo largo de todo el recorrido.

Al llegar a la altura de Delegación de Gobierno, se han leído sendos comunicados de los representantes de Burgos y Palencia, quienes ya saben lo que es convivir con estas instalaciones industriales y rechazan los proyectos pues si fueran tan buenos, no se presentarían en las zonas rurales. La promesa de riqueza fácil y abundante no es más que un canto de sirenas.

En el último tramo hasta la plaza del Ayuntamiento, sin perder el fuelle después de casi dos horas de ruta, llega la comitiva a su destino, donde se lee el Manifiesto elaborado por los colectivos vecinales, organizadores de la movilización. Finalizando con la lectura de textos redactados por personas de todas las edades, afectadas por estos Polígonos Eólicos, provocando en los asistentes la necesidad de seguir coreando lemas en los que se recoge la obligación de seguir luchando, para evitar que se produzca esta invasión de las zonas rurales, por parte de las industrias energéticas.

Manifiesto leído en la manifestación

Venimos a Santander de muchas comarcas de Cantabria. Nos acompañan personas de Burgos y Palencia. También gentes de muchos colectivos y asociaciones variadas. Juntos, pues esto también es una pandemia global. Una enfermedad especulativa que arrasaría nuestras tierras y formas de vida.

Venimos fuertes y con determinación, pues traemos el viento a favor. Venimos del territorio vivo, no de un mapa administrativo.

El Gobierno Autonómico pinta un mapa en el que, dicen, solo el 3% de Cantabria estará afectado por polígonos eólicos.

Si fuera cierto eso supone 160 km2 más de suelo industrial, que no es baladí. Y, además, llevar esos polígonos industriales a lo más alto de los montes. A terrenos comunales de cada pueblo, apropiándose de la herencia colectiva de generaciones desde tiempos inmemoriales.

Ese 3% es solo el hueco sobre el que cimentar aerogeneradores; toneladas métricas de hormigón armado. Gigantes de más de 150 metros zumbando con sus aspas desde los altos hasta los fondos del valle.

¿Y si añadimos las líneas de alta tensión que atravesarán de valle a valle, cruzando ríos, pueblos y collados? ¿Y si sumamos subestaciones eléctricas? ¿y las pistas de acceso que surcarán las laderas para tanta obra y su posterior mantenimiento? En fin, que el mapa es más que engañoso.

Lo que se toma con engaños se va con el viento. Denunciamos y deslegitimamos el mapa de la estafa. Denunciamos y deslegitimamos este supuesto instrumento de planificación que se ha creado sin participación pública, aunque parece que sí ha contado con la intervención de las empresas energéticas. Salvo alguna excepción, el mapa coincide con las solicitudes de permisos que presentaron las energéticas y que se están tramitando actualmente.

Quien siembra vientos recoge tempestades. Quienes nos han llevado al desastre climático ahora se visten de verde. Esta transición energética es, en realidad, una forma de mantener los intereses del oligopolio energético y los fondos de inversión. Otra burbuja financiera con dinero y patrimonio público, o sea, de todos. Estos proyectos no son renovables. No cambia nada, solo cambia la tecnología, pero se mantiene el modelo. Nos piden solidaridad. ¡Qué falacia! Extinguíos vosotros pues, que hay sobrepoblación.

Traemos el viento a favor para defender el territorio y a sus gentes, un territorio muy sensible a estos macroproyectos por razones medioambientales, paisajísticas, culturales y patrimoniales. Y por motivos de salud y bienestar de los habitantes de estas zonas afectadas. Zonas de sacrificio, las llaman en los planes de transición energética.

La consideración que se nos ha impuesto de que los recursos del territorio, y en especial de los valles y montañas, son “reserva de suelo” a disposición de empresas y administraciones, sean estas autonómicas o estatales, se continúa y consolida con el anteproyecto de Ley del Suelo. No es más que un nuevo despojo manteniendo una vieja rapiña que tiene ya por lo menos cuatro siglos de historia.

Envuelto en seda de cambio climático, descarbonización y otros lavados, este anteproyecto pretende revitalizar el boom del ladrillo en la región, extendiendo el modelo consolidado en la costa y valles centrales a los valles y montañas del interior. “Corolas florísticas” convertidas en falsas Áreas de Desarrollo Rural presas de construcciones aisladas en las mieses y en los ejidos de los pueblos con la excusa de generar una economía especulativa en terrenos de vocación agroforestal. A lo que habría que añadir la nueva carta de los PSIRes que lo mismo valen para un roto que para un descosido, viviendas sociales, industrias, polideportivos, equipamientos… Hormigonar y asfaltar, ajardinar con gustos urbanos nuestras aldeas. ¡Y la pérdida del suelo es definitiva! La Cantabria será Infinita, pero el suelo, la base de la vida, no lo es.

Los pueblos y valles de la montaña interior entrarían en la economía especulativa que expulsará a los campesinos. Agricultores y ganaderos verán aumentar el valor de las fincas hasta el punto de ser expulsados a las zonas marginales o a otros lugares. ¿Así se combate la despoblación?

Y nuestros núcleos perdiendo entidad y patrimonio, paisaje y valor. Mientras tanto se caen las viejas casas y se arruina nuestra arquitectura popular. ¡Todo un proyecto! Desde luego dará riqueza rápida a propietarios y constructores. Cuando se vayan, no quedará apenas nada. La marca de calidad de la región arruinada también.

El tejido socioeconómico está sustentado por actividades tradicionales ligadas al uso de la tierra y del paisaje. Su desarrollo se vería gravemente amenazado, como ya ha sucedido en otros territorios. El paisaje es la interacción de los habitantes con su entorno natural. Un vínculo con los ancestros y una herencia para los nietos. Al destrozar el paisaje no sólo se ataca a la biodiversidad y a la belleza. También se acaba con un marco cultural y una forma de vida arraigada, que ya nunca volvería a verse reconocida como parte del mismo.

Las palabras se las lleva el viento. Las empresas promotoras, con la colaboración del Gobierno de Cantabria, están promoviendo los polígonos eólicos como un motor de crecimiento económico y de prosperidad. Exageran los efectos económicos positivos que esta actividad dejaría en las zonas rurales. Ignoran los costes financieros y la pérdida de calidad de vida que asumen sus habitantes de manera particular. No traen más riqueza a sus habitantes, si no más despoblación, con ello menos servicios aún. También pérdida del valor patrimonial de sus propiedades, ruido, desecación de manantiales, cierre de negocios y nada de generación de empleo.

Por todo ello nos oponemos a la implantación de todos los polígonos eólicos. Y defenderemos el territorio vivo y a sus habitantes: Sus formas de vida, sus propiedades comunales y particulares, su bienestar, sus paisajes. Defenderemos La Montaña viva.

¡Viva la Montaña!

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