ANTIFASCISMO // REORGANIZACIÓN DE LA LUCHA
La Coordinaora Antifacista de Cantabria (CAC) se ha gestado a lo largo del 2008 con el objetivo de reactivar el movimiento antifascista y anticapitalista cántabro.
En abril, los colectivos de la izquierda anticapitalista cántabra eran invitados a una reunión informativa para reestructurar la coordinadora que funcionaba desde 2006. Así comienza a gestarse la CAC, con la voluntad de abrirse a nuevos colectivos y tras comprobar cierta desactivación debida a que «la mayoría de sus integrantes estaba ya encuadrada en otras organizaciones y llevaban a cabo una doble militancia», según Diegu San Gabriel, miembro de la CAC. Se decide, entonces, arrancar una nueva etapa, enriquecida con las aportaciones recibidas por el conjunto de colectivos, buscando el mayor consenso posible.
La CAC ha tratado de establecer, mediante asambleas periódicas, unos mínimos comunes organizativos e ideológicos. Se reúnen en asambleas horizontales al menos una vez al mes y lo hacen alternando el emplazamiento de las reuniones entre el LLar Mozu en Santander y el centro social Ítaca en Torrelavega. Desde el punto de vista ideológico, establecen «unos mínimos de consenso», y hacen suyo «el planteamiento de ’pensamiento global, acción local’, considerando que la lucha antifascista es universal, pero estableciendo Cantabria como marco específico de lucha». En la actualidad la coordinadora está integrada por Regüelta, Abora y la Asamblea Antifascista de Canta_bria. Pero, ya en la manifestación del 22-N, contaron con las adhesiones de ALEGA –colectivo LGTB de Cantabria–, Asamblea Ciudadana Por Torrelavega, la asociación Archivo, Guerra y Exilio, el STAC-STEC y el PCPE.
Unas 300 personas recorrieron el 22-N las calles de Santander. En la lectura del manifiesto, la coordinadora hizo hincapié en la radicalización de la violencia contra grupos de izquierdas, homosexuales y transexuales y, en especial, contra los inmigrantes. Con el lema «Cántabra o de fuera, la misma clase obrera», se denunció que la aprobación de la Directiva de Retorno es una estrategia para culpar a las personas migrantes de la crisis. Hubo un recuerdo a Carlos Palomino, joven antifascista asesinado en Madrid el año pasado así como a los militantes históricos antifascistas.
En cuanto a expectativas de futuro, Diegu señala: «Sin renunciar a la voluntad de transformación social, seguir creciendo e implicando en la lucha a más organizaciones de la izquierda anticapitalista en Cantabria, trazando nexos con colectivos inmigrantes y de derechos humanos, y generando un espacio de solidaridad antirepresiva que haga frente al mazo estatal que golpea a los movimientos sociales cántabros».



