
Al mismo tiempo en el que se llevaba a cabo una intensa tarea de difusión en hacer saber a las vecinas y vecinos de monte, Cueto, San Román y Santander el impacto real del proyecto del litoral norte albergado en el PGOU de Santander, la entonces asamblea por la defensa de la senda costera se posicionaba también en contra de los planes del ministerio de Obras Públicas. Desde 2004, un tercio de la superficie del PGOU, destinado al plan especial del parque litoral norte, en el punto de mira. Sin embargo, la respuesta vecinal que se fraguó sobre el 2014 fue contundente, año en el que empezaran las primeras intervenciones.
Las vallas compuestas de maderas cilíndricas cuyo valor de cada una ronda entre los 10 euros de ese millón destinado a urbanizar la costa, fueron tumbadas en su mayoría, y las interrupciones a las obras se repitieron bajo diversas formas hasta que una congregación de vecinos se pusiera en frente de una de las excavadoras. Momento no muy lejano a los sucesos que las vecinas del barrio burgalés de Gamonal protagonizaron, demostrando que la lucha vecinal y la acción directa (sin intermediarios) podía ser realmente efectiva. El ayuntamiento decidió paralizar las obras.
Ahora nos situamos en el año 2016. El ayuntamiento vuelve a la carga con un borrador que se puede encontrar actualmente en la casa del pueblo de Monte a disposición de todas las personas que estén interesadas en leerlo. También se dio a conocer en la librería La Vorágine el día 1 de Septiembre. En dicho documento se hacen ciertas «concesiones» tras las protestas vecinales. Una de ellas es la de retirar el 80% del vallado de madera, dejando dichas barras en zonas consideradas de riesgo para el caminante. Ante correcciones como ésta, la ahora asociación en defensa de la senda costera (pasaron de asamblea a asociación en 2015 para adquirir entidad jurídica y poder tener más peso en las decisiones) se posiciona en desacuerdo a un borrador que pretende continuar un proceso que según ellos está plagado de irregularidades y conlleva un desastre ambiental, geológico y social.

Opinión;
70 hectáreas entre el panteón del inglés y el bocal darían para llevar a cabo los planes que no suelen estar en boca de las autoridades cuando se habla del Plan Especial del Parque Litoral Norte, pero que sí vienen recogidos en el anteproyecto que se puede descargar en la página del ayuntamiento de Santander; Hablamos de un campo de Béisbol y del campo de Golf, con las infraestructuras necesarias que le acompañen.
Importante es recalcar un este asunto, pues este silencio hace pensar en una hipótesis que se da entre las conversaciones de los movimientos sociales y vecinales atentos a esta problemática. Dicha sospecha se basa en intuir que la estrategia pasa por no levantar más revuelo que el necesario entre los habitantes cercanos a la costa, de cara a poder ir remodelando y urbanizando el litoral paso a paso, poco a poco, hasta llegar a cumplir los proyectos registrados en el anteproyecto. Por si esto fuera poco, los cauces de comunicación entre la administración y el vecindario siempre se han llevado a cabo a través de unas asociaciones de vecinos que muchos denuncian como espacios captados por intereses partidistas y, por ello, de escasa representatividad de la voluntad vecinal. Todos estos factores dificultan la capacidad de anticiparse en las luchas a la visibilización, por eso la asociación en defensa de la senda costera supone un gran ejemplo a la hora de trasladar la problemática a la gente antes de que los palos de golf asomen desde el sardinero.



