“El desprecio al ‘cántabru’ ya tocó fondo, y su consideración crece entre los más jóvenes”
Los torrelaveguenses Roberto Diego y Raúl Molleda, miembros de Cántabru Vivu -asociación dedicada a la recuperación, el fomento y la dignificación del idioma cántabro-, serán dos de los participantes en el ‘II Encuentro sobre el Idioma Cántabro’, que celebra ADIC mañana jueves día 11 a las 20,30 horas en su sede del número 45 de la santanderina calle de Santa Lucía. Roberto Diego, músico e investigador, es autor del libro ‘Aportación al estudio del Habla Cántabra’ (Cantabria Tradicional, 2003), y Raúl Molleda ha realizado varias recopilaciones de toponimia cántabra en versión vernácula.
Una lengua viva en vías de desaparición
Es difícil hablar en estos tiempos de cuestiones lingüísticas en Cantabria sin que salga a relucir el ‘Proyecto Comillas’ -proyecto de universidad del castellano que prevé llevar a cabo en Comillas el Gobierno de Cantabria-, y a este respecto Roberto Diego y Raúl Molleda se muestran escépticos. “Partiendo de la premisa de que el castellano nació en La Rioja y no en Cantabria, el ‘Proyecto Comillas’ puede suponer el tiro de gracia para el patrimonio lingüístico cántabro”, sostienen los miembros de Cántabru Vivu. Y tienen una alternativa: “Nosotros creemos que, tarde o temprano, el Gobierno de Cantabria, debido a la creciente demanda social, habrá de desarrollar una iniciativa similar al ‘Proyecto Comillas’ pero destinada a la lengua cántabra”.
A pesar de que aún hay quien sigue diciendo ‘apúrrimi la jacha’ (alcánzame el hacha), ‘echa maera secu’ (echa madera seca), ‘daque presonas crein enas pantasmas’ (algunas personas creen en los fantasmas), ‘dejavos d’icir tochás’ (dejaos de decir tonterías) y ‘el tú barriu crez escapau’ (tu barrio crece rápidamente), Diego y Molleda lamentan que, si no se hacen bien las cosas, al ‘cántabru’ no le queda mucho tiempo. “Hay que llamar la atención sobre el hecho de que el ‘cántabru’ es una lengua viva en vías de desaparición”, insisten los miembros de Cántabru Vivu. Pero abren una puerta a la esperanza: “El desprecio al ‘cántabru’ y su descrédito ya han tocado fondo históricamente, y esta época es la del auge y la creciente consideración hacia este hecho cultural, sobre todo entre los jóvenes”.
Y no quieren despedirse sin aclarar que “el ‘cántabru’ es patrimonio de todos los cántabros. De todos. Y, como todas las lenguas, de la humanidad entera”. Son conscientes de que si cuando se extingue una especie viva, por pequeña que ésta sea, todos los seres vivos perdemos, lo mismo ocurre con la humanidad cuando se extingue una lengua.
J. Lezaola. Torrelavega
Javier Lezaola. PREGUNTA.- ¿Qué es exactamente el cántabru?
Raúl Molleda. RESPUESTA.– Es la lengua nativa de Cantabria. Es un idioma romance o, lo que es lo mismo, un dialecto del latín. Es la evolución del latín en Cantabria desde el sistema lingüístico de los antiguos cántabros.
P.- ¿Cuando se habla del cántabru se habla de una sola lengua o de varias?
R.- Por supuesto que de una. Hablamos de una sola lengua que podemos conocer a través de más de cuarenta estudios lingüísticos que investigan nuestras hablas locales y que reflejan la homogeneidad de esta lengua. Se puede resaltar, principalmente, la existencia de dos modalidades: la oriental y la occidental.
P.- ¿En qué se diferencian ambas modalidades?
R.- La occidental se caracteriza principalmente por los plurales masculinos acabados en -os (perru/perros) y la profusa aspiración de la efe latina (jarina, jalechu, jigu), mientras en oriente los plurales masculinos acaban en -us (jatu, jatus) y abunda el cambio de -e final en -i (tristi, baldi, juenti).
P.- ¿Quedan hablantes de cántabru en la actualidad?
R.- Sí, lo que ocurre es que hay diferentes grados de conservación. El cántabru se habla principalmente en los pueblos, siendo una lengua de ámbito familiar. Y en las ciudades, incluidas Santander y Torrelavega, hay muchas personas de procedencia rural que todavía conservan esta forma de hablar.
P.- Partiendo de esto, ¿cuántos hablantes de cántabru pueden quedar y cuál es su distribución geográfica?
R.- La lengua cántabra se habla en la completa totalidad de la actual Comunidad Autónoma de Cantabria y en el oriente de Asturias (Peñamellera y Ribadedeva), norte de Palencia (Pernía y Brañosera) y Burgos (Sotoscueva, Espinosa de los Monteros y Mena) y oriente de las Encartaciones vizcaínas (Lanestosa, Carranza y Trucíos). Es difícil precisar el número exacto de hablantes de cántabru pero, en la actualidad, varias decenas de miles de personas se expresan también en esta lengua.
P.- ¿Desde cuándo se tiene conciencia de esta realidad lingüística?
R.- El idioma cántabro se viene investigando desde principios del siglo XX. Incluso el periodista y escritor costumbrista torrelaveguense Juan González Campuzano tenía prevista la edición de un Diccionario Montañés que no pudo finalizar debido a su repentina muerte en 1919. También hay un importante elenco de escritores costumbristas que desde finales del siglo XIX emplean sistemáticamente el cántabru en los diálogos y conversaciones de sus personajes. Por ejemplo Juan Sierra Pando, José Gutiérrez Gandarillas, Manuel Llano, etcétera.
P.- ¿Qué estudios se han llevado a cabo sobre todas estas cuestiones?
R.- Los más importantes trabajos de análisis de los hechos lingüísticos cántabros han sido realizados por lingüistas de fuera de Cantabria, como es el caso de Ramón Menéndez Pidal, Lorenzo Rodríguez-Castellano, el británico Ralph Penny o el estadounidense Carl Holmquist, entre otros. Por ejemplo El habla pasiega: ensayo de dialectología montañesa de Ralph Penny reúne siete mil vocablos pasiegos y analiza la fonética, la morfología, la sintaxis y el léxico de esta variante oriental del cántabru. También han existido investigadores cántabros tanto profesionales -Carmen Fernández Juncal y Francisco García González- como meritorios aficionados: Adriano García Lomas, Antonio Bartolomé Suárez, Alberto Díaz Gómez, etcétera.
P.- ¿Existen en la actualidad instituciones u organizaciones que trabajen por el cántabru?
R.- La vieja generación de investigadores de la etnografía cántabra, que daba la espalda al idioma cántabro, está siendo reemplazada por una nueva generación de investigadores que comprende la relevancia del rasgo más importante de la identidad colectiva de nuestro pueblo, de ahí que en los últimos años hayan surgido asociaciones cuyo objetivo es la protección y la difusión de la realidad lingüística cántabra; colectivos culturales como Aición Pol Cántabru, Asubiu, Asociación Rede -que edita la revista digital Alcuentros- o nosotros mismos, Cántabru Vivu. El desprecio al cántabru ya tocó fondo, y su consideración crece entre los más jóvenes.
P.- ¿Qué pasos va a dar Cántabru Vivu a partir de ahora?
R.- Desde Cántabru Vivu estamos configurando un equipo de especialistas, filólogos, escritores, hablantes, etcétera, con el objetivo de realizar un diccionario castellano-cántabru que aglutine las decenas de miles de palabras que conforman nuestra lengua vernácula, y también estamos trabajando en la confección de una gramática de la lengua cántabra. Esta ardua obra significará realmente el punto de partida de la recuperación del idioma nativo de los cántabros.



