La securitización del puerto de Santander continúa

Desde hace años podemos encontrar algunas noticias que señalan el puerto de Santander como un nuevo foco de inmigración ilegal. Otro punto de la frontera europea donde las personas que vienen desde fuera de sus márgenes intentan cruzar a, en este caso Reino Unido, saltándose los controles y la legalidad

Desde el tratado de Shengen en 1985 se suprimen los controles fronterizos dentro del territorio europeo (sin contar Reino Unido), cara de una moneda que precede a otra caracterizada por reforzar los controles fronterizos y la gestión estricta de la inmigración en las fronteras exteriores de la actual Europa-cárcel. Es el paso desde Francia o España a Inglaterra, por ello, uno de los puntos donde las personas migrantes se ven obligadas a romper la legalidad, y donde la supuesta lucha contra la inmigración irregular se pone en juego, dando pie a la industria del control migratorio.

Sin embargo, la situación en estos momentos se intensifica. Bilbao y Santander son señalados estos días como “nuevos posibles Calais” por todas las personas que se cuelan dentro de los camiones que van en los barcos con destino a Inglaterra. Parece ser que sólo el 20% de las personas que intentan colarse en los ferris y barcos en la costa cantábrica del estado español, lo hacen fuera de cantabria y Euskadi.

– Santander, Bilbao, Calais; Solidaridad sin fronteras -2018

La securitización del puerto de Santander continúa

Los distintos dispositivos securitarios empleados en el puerto de Santander se incrementan en ese tan cuestionable «efecto llamada» que la autoridad portuaria y el gobierno regional  pretenden evitar. Término, que como tantos otros, acostumbran al espectador, tanto aquí como en Canarias, como en todo punto fronterizo, a identificar el foco de los problemas en la inmigración ilegal . Cámaras, vallas, sensores de movimiento y drones son algunas de las herramientas destinadas a impedir la entrada ilegal en el puerto y a detectar a las personas que intentan colarse para llegar al destino que buscan alcanzar.

En septiembre del año pasado podíamos conocer los planes de inversión en drones para controlar la entrada de “polizones” en el puerto. Al calor de una balance oficial que describía una realidad de menos intentos de saltar la valla por parte de las personas que intentan llegar a Reino Unido. Sin embargo, según los voceros oficiales, el descenso contrastaba con el mayor daño – mercancías deterioradas de los camiones – de dichas incursiones.

Finalmente, en Enero de 2021 se comienza a probar drones con el ánimo de evitar la entrada ilegal de personas a la zona portuaria. Recientemente, a principios de este mes, se comenzó a reforzar el vallado existente. A los dos metros de altura se le suma una estructura metálica que dificulta las pequeñas posibilidades de saltar que se podían encontrar hasta ahora. Más de 1000 metros de perímetro abarca la novedad securitaria que supone medio metro más de altura y un refuerzo en todas aquellas zonas más alejadas del centro urbano.

Hace unos días, con el nuevo presidente de la autoridad portuaria a la cabeza, se da a conocer la intención de contratar a 9 policías más, además de la instalación de más cámaras térmicas y más vallas. Este mismo mes anunció que mejoraría las dotaciones tecnológicas de las instalaciones santanderinas para competir con los puertos de Gijón y Bilbao. El negocio de la seguridad es una de las apuestas sobre las que la nueva dirección toma el relevo de la anterior. El negocio de la seguridad permite y asegura por otro lado, el correcto funcionamiento de las futuras inversiones que el nuevo presidente lleva anunciando desde su reciente entrada. A su vez, Revilla ya ha dicho que pedirá al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, un refuerzo de los efectivos policiales que vigilan la instalación portuaria para erradicar el intrusismo, generar confianza a las compañías operadores y evitar que elijan otros puertos por este motivo.

 

 

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