Semana Estatal de Luchas contra los transegénicos

El Sindicato agrario UGAM comvoca a una manifestación en Madrid el Sábado ,17 de abril, en la plaza de la provincia ( delante del Ministerio de Asuntos Exteriores) para mostrar el rechazo de la sociedad civil a la introducción de organismos genéticamente modificados en nuestra agricultura y nuestra alimentación.
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UGAM-COAG:942802532
En una rueda de prensa presentando una moratoria del cultivo de transgénicos en Cantabria, UGAM ha denunciado que en Europa existen 9 países que han establecido una moratoria en el cultivo de transgénicos, mientras que España «se está convirtiendo en tierra de experimentos».
La organización ha pedido al Gobierno regional que se una a la moratoria que para este tipo de cultivos han decretado en España las comunidades autónomas de País Vasco y Asturias y 300 ayuntamientos más.
Alejandro Mazorra de UGAM acompañado por la responsable de transgénicos de Ecologistas en Acción, Isabel Bermejo, ha denunciado también la «dependencia total» que padecen los agricultores por parte de las cuatro multinacionales que, a nivel mundial, controlan el 90 por ciento del mercado de semillas transgénicas y que han subido su precio un 30 por ciento en los dos últimos años.
Ha criticado la «propaganda perversa» que se está utilizando para impulsar el uso de estas semillas y ha señalado el «peligro» que supone su cultivo cerca de sembrados que usan simientes tradicionales a las que contaminan.
En este sentido, ha apuntado el «problema grave» que supone para los agricultores que usan semillas tradicionales esta «contaminación» a nivel de legislación y de «dominio» por parte de las multinacionales.
Y ha explicado que la legislación actual culpa al agricultor cuyos cultivos han sido contaminados y le impone una multa por «apropiarse de una patente».
Sobre la situación en Cantabria, Mazorra, que es también presidente del Consejo Regional de la Agricultura Ecológica (CRAE), ha señalado que en el Ministerio de Agricultura «no hay datos» sobre el uso de estas semillas, aunque ha apuntado que en la región «se está sembrando mucho maíz forrajero» para la alimentación de animales.
A este respecto, Isabel Bermejo ha criticado el uso de este maíz transgénico para alimento animal y ha denunciado el «gran coladero» que supone en el etiquetado de los productos destinados a los consumidores.
Bermejo ha explicado que la actual legislación europea exige que las etiquetas reflejen el uso de productos transgénicos cuando se introducen directamente en la elaboración de alimentos, pero no cuando se utilizan indirectamente como en la alimentación de animales.
De esta forma, los productos transgénicos se están introduciendo, a su juicio, de forma «indirecta» a través de la carne de esos animales en la producción alimentaria «sin que el consumidor decida».
Bermejo ha censurado, además, la falta de estudios que existen sobre los riesgos que suponen los productos transgénicos para la salud humana y ha señalado que, entre los «pocos» que se han realizado, se ha descubierto que su consumo provoca daños en el sistema inmunológico e, incluso, problemas de fertilidad.
En la rueda de prensa también ha participado el vocal del CRAE, Francisco Fernández, quien ha reprochado el «discurso antiguo» de aquellos que defienden el uso de las semillas transgénicas para acabar con el hambre o aumentar la producción agrícola.
Y ha pedido que se tenga en cuenta el derecho que tiene los agricultores que quieren seguir utilizando semillas tradicionales a no ser «contaminados» por las producciones que usan transgénicos.

 

 

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