Sión imita a Hitler

Cuando se agotan las palabras retóricas de paz, llega la tormenta de sangre y fuego a arrasar la razón. Y cuando los vengadores de Jehová se alejan del campo de sacrificio militar, un mutismo de estupor queda flotando en el aire trágico de los constantes muertos civiles. Las bombas no saben distinguir y los que las arrojan tampoco quieren hacerlo. Quienes ordenan la lluvia de azufre prefieren la sangre caliente de la conmoción. El golpe mortal de la represalia: trescientos ojos palestinos por cada ojo israelita es la escala sionista de la ley del Talión.
La disputa electoral por el poder en Israel está en las manos de los rabinos más rabiosos. Los candidatos se disputan los méritos de una solución final en Gaza. Entre los líderes políticos judíos hay quienes no disimulan su admiración hacia Adolfo Hitler y así lo manifiestan públicamente. El progrom no está tan mal si es al árabe a quien se aplica. Mientras tanto, ellos mismos siguen reclamándole al mundo entero la Memoria de su holocausto; aún y cuando ese victimismo haya derivado en simple e inhumana coartada para robar territorios y masacrar habitantes.

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