
1. Antecedentes mas lejanos.
La transformación urbanística de Santander no comienza con el incendio. Aunque sí es verdad que se utiliza este momento histórico para remodelar la zona quemada en función de los intereses de las principales familias de la burguesía santanderina, dicha remodelación tiene sus antecedentes en periodos más remotos. Sin ir más lejos, del siglo XVII al siglo XVIII se produce un cambio trascendente que abandona la ciudad medieval. Es decir, aunque tras este suceso se destruye una gran parte de la puebla medieval, su desaparación es anterior en el tiempo.
Desmitificación, por lo tanto, de la ruptura total del pasado histórico por parte del incendio de 1941, pues esta destrucción es constante y progresiva en la historia de la ciudad de Santander, no únicamente ocasionada por dicho acontecimiento. Prueba de ello, el derribo del cerro de Somorrostro para dedicar el espacio a construir una superficie plana que posibilitara la construcción del banco de España y el edificio de correos en el Siglo XIX. Prueba de ello también los derribos de casas entre 1936 y 1941.
2. Cuando llega el incendio:
24 horas sin apagarse. El ejército lo delimita con voladuras. 10.000 personas sin hogar según fuentes del régimen franquista.
Consecuencias:
Proyecto de urbanización de la zona siniestrada . Comienzan las expropiaciones y la reparcelación, teniendo en cuenta que dichas parcelas se habían conservado desde el medievo, no es el incendio lo que acaba con estas, sino el despliegue especulativo sobre las zonas afectadas.
La estructura de la propiedad se cambia. Las parcelas muy estrechas son malas para sacarlas partido desde un punto de vista económico. Se ponen en subasta, lo que provoca que sólo la gente con poder adquisitivo pueda adquirirlas.
El resultado es la dispersión de las clases más bajas. La gente más pobre vivía de alquiler/realquiler. Las soluciones son expulsar a dicha población hacia zonas como el poblado Navidad y Carlos Ruiz, o para las personas más cercanas al régimen, el grupo de Santos Mártires.
Conclusión:
Antes y después del incendio, el proceso de remodelación de las zonas históricas a cargo de una élite, y la consecuente desmemorización, se produjo como proceso que llega hasta nuestra actualidad más cercana. El incendio no guarda tanta responsabilidad como se le quiere atribuir desde fuentes oficiales. Sí, por el contrario, fue un hecho decisivo como excusa para alimentar el proceso de urbanización. El discurso victimista del Aniversario 2016 tiene bastantes lagunas de por medio sobre las que estas anotaciones, parciales y limitadas también, quieren contribuir a visibilizar.
Breve esquema elaborado a partir de la información extraída de la charla que Miguel Ángel González Sugasaga dio en la Librería la Vorágine el 17 de Febrero.
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