Lo ocurrido en Cartes a cerca de la apertura de un centro de menores extranjeros no acompañados, responde a la atomización e individualización de las explotadas por parte del Estado y el Capital. El hecho de que vecinas y vecinos se congreguen a las puertas de estos centros reclamando su cierre o su traslado a otro lugar lejano de sus casas no es más que una expresión de la individualización de los problemas cotidianos con los que nos encontramos. El racismo y la xenofóbia, son armas del poder que se extienden entre las explotadas para romper cualquier lazo de cooperación y de apoyo mutuo entre iguales, reconociendo los valores del Estado – Nación como propios, encontrando como un problema al de fuera, defendiendo el interés por tanto de la clase dominante. Todo ello se materializa con sus fronteras, los CIES, el desarrollo tecnológico de control social y los centros de acogida para migrantes, entre muchos otros. Pero no queremos centrarnos sólo en lo ocurrido estas semanas en Cartes, sino reflexionar y aportar al debate en torno a ello.
Durante estas semanas se están utilizando términos como humanidad, tolerancia y odio. Queremos pararnos en estos términos y aportar nuestras perspectivas.
Entendemos la Democracia como un sistema de dominación, en el que extisten dos caras, los opresores y las oprimidas. No podemos encontrar un ápice de humanidad en la Democracia pues, como sistema de dominación, tiene intereses en que las explotadas, seamos nacidas aquí o vengamos de fuera de sus fronteras, entremos dentro de su rueda de producción y consumo. Que aceptemos y seamos dóciles y obedientes. Que deleguemos nuestras vidas en políticos que digan a através de sus leyes cómo hemos de vivir. Y que, si no cumplimos estas premisas, pues la miseria sea nuestra condición de vida y choquemos frontalmente contra sus intereses, seamos castigadas con multas, detenciones, cárceles o deportaciones, a través de policías, fiscales y jueces.
Por este motivo, no encontramos al Estado y al capital humanos, no queremos nada de ello y por tanto no creemos que la solución pase por entender que los centros de menores no acompañados como respuesta al problema de migrantes que huyen de la miseria en sus paises de origen. El Estado los acoge por interés propio, pues, institucionalizándolos en centros con unas condiciones muy concretas, incentivado la obediencia y sumisión para «la convivencia», construirán futuros sujetos productores – consumidores. Creemos que debe ser el apoyo mutuo, la horizontalidad, la solidaridad y la acción directa los valores y prácticas que nos muevan para abordar y combatir los problemas que el capitalismo genera.
Tampoco creemos que debamos victimizar a nadie según sus condiciones de vida, pues no estamos reconociendo la miseria en nuestras iguales, sino tomando actitudes paternalistas y autoritarias, viendo al otro como incapaz de rebelarse y atacar a quien le domina. Será encontes la caridad y no la horizontalidad quien esté mediando en las relaciones que construyamos. Que, nuevamente, sea el apoyo mutuo entre iguales la manera de abordar cualquier conflicto.
Por otra parte, ya hemos visto cómo partidos políticos y organizaciones fascistas aprovechan la coyuntura para sacar rédito político. Lanzan sus discursos racistas y xenófobos y acusan al migrante de ser el problema de las condiciones que vida que sufrimos en nuestro día a día. A esto queremos añadir que, desde la Democracia se nos inculca el valor de la tolerancia, el tener que respetar la opinión de todo el mundo, que es la libertad de expresión, acotada por cierto por esta misma, la que debe ser respetada por encima de todo. Sentir odio por quienes nos explotan, por quienes nos dominan, por quienes señalan al de fuera como culpable, por quienes quieren que el fascismo sea el sistema predominante, es legitimo. Es por esto que hemos de tener cuidado con que consideramos odio y qué queremos expresar con estas frases retóricas que pueden volverse en nuestra contra, como cuando acuñamos «contra los discursos de odio». Creemos que es más acertado incidir en contra de los discursos racistas, xenófobos y autoritarios que en vez de llevarnos a un mundo libre, nos siguen encadenando a en un mundo de miseria y explotación.
Por todo ello sigamos luchando contra toda autoridad, contra todo dominio, contra todo aquel que quiera imponernos frente a la libertad nuevas cadenas. Luchemos sin líderes ni jerarquías por un mundo libre.
!ABAJO LAS FRONTERAS!



