La navegación aérea en el Estado Español militarizada por decreto fulminante

Asistimos con estupefacción a una medida que no se había producido en décadas de supuesta democracia. Ante la huelga encubierta iniciada repentinamente esta tarde, coincidiendo con el principio de un puente festivo, y secundada por la gran mayoría de controladores aéreos de 
los aeropuertos españoles, el gobierno, reunido en gabinete de crisis, ha promulgado de urgencia un real decreto que ha entrado en vigor apenas un par de horas después (a las 21’30 h). Dicho decreto supone la militarización de la navegación aérea en el estado español.
 
Las noticias aún son confusas, pero parece que el alcance de la medida no pretende, en un primer momento, sustituir controladores civiles por militares, sino militarizar a aquellos, obligándolos a la obediencia inexcusable de las autoridades del ejército puestas ejecutivamente al mando de las torres de control de cada aeropuerto, bajo amenaza de incurrir en tipos delictivos. El telediario de TVE informaba hace unos momentos de la reciente incorporación de altas personalidades del ejército al gabinete de crisis gubernamental.
 
En esta web, ni entramos ni salimos en el debate sobre las condiciones de trabajo de los controladores aéreos, las medidas del gobierno para intervenir en este espacio laboral y –en definitiva- las razones o falta de ellas para la huelga. Por supuesto lamentamos enormemente las molestias causadas a todas las personas que se disponían a coger vuelos en inicio de sus vacaciones o por otras circunstancias y que se han visto “tiradas” en las terminales de los aeropuertos. Pero, independientemente de que el colectivo de controladores pueda disfrutar de una situación laboral mejor que otras personas trabajadoras, incluso privilegiada que pueda ser discutible, lo que nos preocupa es esta gravísima intromisión del estamento militar en la vida civil.
 
Ignoramos la efectividad concreta de este decreto militarista y acaso no sea más que un farol del gobierno ante los controladores y la puesta en escena de una reacción firme y autoritaria ante la indignada opinión pública y las personas afectadas directamente por la cancelación de los vuelos. Es posible que el decreto (en realidad un añadido de última hora al amplio decreto promulgado por la mañana), improvisado en cuestión de minutos, ni siquiera sea susceptible de poderse aplicar (¿van a ir a buscar a sus casas uno a uno a los controladores para traerlos al trabajo de la oreja o a punta de pistola?)
 
Ignoramos asimismo la legitimidad jurídica y constitucional de este siniestro decreto capaz de poner bajo las órdenes del ejército de un plumazo a trabajadores civiles, pero nos inquieta en gran manera la puerta que se abre, y la política que el gobierno “socialista” de Rodríguez Zapatero inicia hoy de utilización del ejército para imponer la “solución” del poder en este y otros futuros conflictos laborales o sociales.
 
Apenas si hubo contestación social cuando merced a la Unidad Militar de Emergencias, el ejército comenzó a ocupar parcelas laborales tradicionalmente desempeñadas por la población civil, y que podrían perfectamente seguir así si se aplicara a ellas el dinero gastado en el costoso dispositivo militar. Ahora hay una nueva vuelta de tuerca, quizá aprovechando la antipatía que despiertan las condiciones laborales de los controladores aéreos. Sin embargo esta nueva intromisión del ejército en la vida social civil efectivamente crea un importante precedente. A partir de ahora la amenaza de la militarización podrá planear sobre cualquier lucha legítima de la sociedad frente al poder establecido.
 
Por fin conocemos la verdadera razón de ser y de existir de los ejércitos. Al margen de su utilización en operaciones de control de materias primas, mercados, rutas y –en definitiva- de expolio de los países pobres en beneficio de las empresas multinacionales, en último término constituyen el seguro de vida de los poderes políticos y económicos, la garantía fáctica de que la situación que mantienen en su beneficio no se les va a escapar de las manos.
 
Publicado en Tortuga.

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