Ni Nakba, ni genocidios, ni guerras, ni mordazas

Volvemos a salir a las calles, porque la Nakba no es pasado: es presente. Porque hace 78 años comenzó la expulsión forzada de más de 750.000 personas palestinas de su tierra, y ese proceso de colonialismo de asentamiento continúa hoy, en forma de ocupación militar, apartheid y genocidio. Salimos porque la impunidad continúa. Porque las complicidades continúan. Y porque la solidaridad no se detiene y sigue siendo una gran fuente de esperanza.

Hoy, cuando se conmemora la Nakba —la catástrofe—, recordamos que fue una fecha clave de un proyecto colonial que busca el máximo territorio posible eliminando a la población
nativa palestina y que sigue avanzando: destruyendo hogares, expulsando familias, impidiendo el derecho al retorno, fragmentando territorios y negando no sólo el derecho a la
autodeterminación, sino el derecho a existir de todo un pueblo.
El genocidio continúa en la Franja de Gaza. Israel sigue bombardeando, bloqueando la ayuda humanitaria y utilizando el hambre, el frío y la destrucción como armas de guerra. Personas
palestinas mueren bajo las bombas, pero también de frío, de hambre, de abandono. También la limpieza étnica sigue en Cisjordania con la violencia extrema de sionistas armados, protegidos por el ejército israelí, que destruyen pueblos y expulsan a sus habitantes. El apartheid se agrava, además de la reciente imposición de la condena a muerte legal bajo tribunal militar, las palestinas del 48 siguen resistiendo bajo más de 60 leyes que las discriminan. Y más de 8 millones de refugiadas siguen sin poder volver a sus casas.

Denunciamos los ataques y asesinatos de Estados Unidos e Israel en el Sudoeste Asiático. Israel ya ha anunciado que quiere aplicar en Líbano los crímenes atroces cque cometió en Gaza. Denunciamos un orden internacional imperialista basado en la guerra, el saqueo y la imposición colonial, que pone en riesgo la vida de las personas. Y todo está conectado. Hoy volvemos a salir a la calle para decirlo claro: Ni Nakba, ni genocidios, ni guerras, ni mordazas.

El reciente secuestro de Saif Abukeshek y Thiago Ávila demuestra la violencia y la impunidad de Israel. No nos basta con su liberación, reclamamos también la de los 9.600 presos y presas
palestinas en las cárceles israelíes, y también la de las personas desaparecidas desde el 7 de octubre.

Nuestra presión ha tenido efectos. A nivel internacional, el Gobierno de España se ha convertido en una de las voces más críticas a la violencia de Israel. Generó un efecto dominó no permitiendo que se usaran las bases militares estadounidenses para atacar a Irán. Este posicionamiento del Gobierno no habría ocurrido si no fuera por nuestra organización y movilización sostenida. Pero exigimos coherencia al Gobierno. Los últimos datos del Centre Delàs demuestran que las relaciones armamentísticas entre España e Israel no se han reducido apenas. No es suficiente con un “No a la Guerra”.

El último informe de “Defender a quien Defiende” muestra de forma alarmante cómo la represión crece, y el movimiento más afectado es el de solidaridad con Palestina. Detenciones, sanciones económicas, infiltraciones… La represión es otra forma de complicidad con el estado genocida de Israel.

Perseguir la solidaridad es otra forma de proteger el genocidio.

Muchas de las tecnologías de vigilancia y represión que hoy se utilizan contra movimientos sociales se prueban primero en Palestina. La opresión del pueblo palestino es el primer eslabón de una industria global con objetivos más amplios. Israel desarrolla y prueba con las palestinas las doctrinas y prácticas de represión que luego se implementan aquí.

Pero también sabemos que hay algo que crece y se expande: la solidaridad, la organización y la dignidad. Cada boicot, cada acción, cada ruptura ha aumentado el coste de la complicidad.

Juntas, estamos arrinconando al sionismo, y no vamos a parar hasta la descolonización y liberación de Palestina.

Israel está más aislado internacionalmente que nunca, más dividido internamente que nunca, con más boicot y desinversiones en marcha que nunca, con derrotas militares
y con una resistencia que continúa. Israel es insostenible.

EXIGIMOS:
1. Embargo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad. Que se incluyan todas las enmiendas
registradas y se cierre el periodo de enmiendas a la Proposición de Ley y al Real Decreto Ley para que haya un embargo de armas a Israel.

2. Ruptura total de relaciones: diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.

3. Suspensión total y permanente del Acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel.

4. Cerrar bases militares de EEUU en el Estado español.

5. Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.

¡Ni Nakba!
¡Ni genocidios!
¡Ni guerras!
¡Ni mordazas!
¡Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá!

Santander, 16 de mayo de 2026

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