No más muertes por migrar

Nos reunimos aquí esta tarde para conmemorar, para recordar, a las más de 50 personas migrantes que seguramente se ahogaron el día 28 de septiembre junto a la isla de El Hierro, al volcar el cayuco en que viajaban, justo cuando iban a ser rescatados.

Este recuerdo nos lleva a las demás miles de personas migrantes que han desaparecido en el océano tratando de llegar a Canarias, más de cinco mil solo en lo que llevamos de año. Porque la pérdida injusta de estas últimas vidas migrantes, ante nuestros ojos, desvela la realidad de la muerte silenciosa y criminal de miles de seres humanos, a los que queremos, de alguna manera, honrar.

Pero para que no triunfe el olvido, es necesario resaltar que todas estas muertes se pudieron evitar, que no son accidentales. Son la consecuencia de las políticas criminales de la Unión Europea y de España.

Las personas migrantes se ahogan en el Atlántico y en el Mediterráneo porque las fronteras están cerradas, porque no hay rutas seguras para migrar, porque no se dan visados a personas que están dispuestas a pagar un billete de avión, y tienen que pagar varias veces más por subirse a un cayuco y jugarse la vida.

Las personas migrantes se ahogan en el océano o mueren de sed en los desiertos, porque la Unión Europea les trata como a invasores o delincuentes, cuando es la guerra, la sequía, y el saqueo neocolonial lo que empuja a muchas personas de África a la migración.

Las políticas migratorias de la UE y de España se convierten así en criminales, ineficaces y hipócritas. Provocan muerte y sufrimiento a gran escala al cerrar las fronteras y negar visados; no pueden impedir los flujos migratorios inevitables en un mundo cada vez más violento y desigual, y se contradicen con las necesidades reales de migrantes que Europa y España tienen. Ya que las personas migrantes son esenciales en actividades económicas fundamentales, y en los cuidados a familias, a personas mayores y dependientes, y todo el mundo lo sabe.

La falta de justificación de estas políticas, el racismo y la falsedad que las sustentan, se pone más de manifiesto al compararlas con la buena acogida que se ha dado a las personas refugiadas de la invasión rusa de Ucrania. La Unión Europea ha acogido en dos años a más de seis millones de personas, dándoles derechos y refugio, beneficiándose de las aportaciones de todo tipo que estas personas traen consigo, beneficiándose de su trabajo. En España hemos acogido a más de 200.000 personas refugiadas de Ucrania en dos años. ¿Por qué no hacemos lo mismo con las decenas de miles de africanos y asiáticos que huyen de situaciones tan dramáticas como la de Ucrania?

Es necesario constatar, por tanto, que estas políticas migratorias criminales no pretenden impedir la llegada de migrantes a Europa, buscan obtener mano de obra migrante barata, reducida a la ilegalidad y con la menor capacidad posible para ejercer sus derechos. Buscan también el surgimiento de corrientes racistas y xenófobas, al presentar a las personas migrantes como posibles enemigos, como gentes extrañas a nuestras culturas, como pobres. No hay mayor responsable del crecimiento de la ultraderecha y del racismo que la acompaña, que la negación de derechos a las personas migrantes y el no reconocimiento de su aportación fundamental a nuestras sociedades. Esas políticas buscan crear ciudadanos de primera y segunda, y buscan enfrentar a pobres contra pobres.

Delante y detrás de estas políticas está el cierre criminal de las fronteras, están las personas migrantes ahogadas junto a El Hierro, las ahogadas en cayucos que nunca llegaron.

La mezquindad insensible de estas políticas, su carácter racista y segregador, queda más de manifiesto si observamos el espectáculo siniestro de la mala gestión de la acogida a las personas migrantes que arriban pese a todo a Canarias. Esa insensibilidad se concreta, hoy, en el bloqueo a los sistemas solidarios de distribución de l@s niñ@s migrantes que llegan sin tutela a Canarias y Ceuta. Sistema solidario que ya existe y está financiado por el Gobierno de España, pero que muchas Comunidades Autónomas, las del PP fundamentalmente, se niegan a que sea de carácter automático y obligatorio. También en Comunidades como Cantabria, donde todavía no se ha acogido a ninguno de los 26 niños comprometidos en 2023, pese a haber recibido fondos para ello.

Esas políticas de cierre inaceptable de las fronteras a personas que necesitan asilo y refugio, tienen hoy otro maldito ejemplo en la situación de varias decenas de personas saharauis a quienes el gobierno tiene varados en el aeropuerto de Barajas, negándose a considerarles refugiados que huyen del régimen de Marruecos. Por lo que debemos oponernos tajantemente a que tal atropello se consume, y exigir el reconocimiento inmediato de la condición de refugiad@s a todas las personas que siguen retenidas en Barajas. Nos hemos referido demasiadas veces ya a la falta de catadura moral del ministro del interior Grande-Marlaska, pero sus políticas son las que le marca Pedro Sánchez, especialmente las relacionadas con la frontera sur, con Marruecos, y con el Sahara Occidental. Hay que señalar, por tanto y con claridad, que muchas de las políticas migratorias del actual gobierno son similares a las que aplicó el PP, y lo que es todavía peor, el gobierno se alinea sin disimulo con las políticas migratorias de cierre y externalización de las fronteras de la Unión Europea. No lo hará en nuestro nombre.

Y por eso, los ahogamientos injustos del 28 de septiembre, deben llevar a que incrementemos la presión sobre nuestros gobiernos para que estas políticas migratorias de muerte acaben, y se empiecen a adoptar medidas que faciliten la migración y la acogida. Por eso, a corto plazo exigimos como imprescindible:

.- Asegurar el reconocimiento y la identificación de las personas ahogadas recuperadas, facilitando a sus familias la llegada a Canarias para hacerse cargo de ellas.

.- Establecer rutas seguras de migración, estableciendo amplios cupos de llegada, abriendo oficinas consulares con personal y medios en los países de procedencia, facilitando los visados a las personas que llegan a nuestras fronteras desde países en guerra.

.- Extender las capacidades públicas de acogida puestas en marcha para l@s refugiad@s de Ucrania al conjunto de las personas migrantes que tratan de acceder a España irregularmente (cuarenta mil en lo que llevamos de año, un número significativamente menor que el de los procedentes de Ucrania).

.- Desbloquear la acogida a l@s niñ@s migrantes que llegan a Canarias, Ceuta y Melilla, distribuyéndolos proporcionadamente por todo el territorio nacional.

Con esta convocatoria de duelo, hemos pretendido, en definitiva, afirmar que sabemos que todas las personas venimos de la migración, y que no aceptamos que haya seres humanos ilegales; que agradecemos la presencia y la aportación de las personas migrantes, y que las queremos iguales a nosotras y con los mismos derechos.

VIVAN LAS PERSONAS MIGRANTES

NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL

PASAJE SEGURO YA

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