NO AL SINO

Cualquier organización política que no tenga la prioridad del contrato social debe ser rechazada porque nace viciada de antemano por la retórica, que suele ir en contra de la autenticidad. La Unión Europea (UE) es un gigante en gestación al que sus progenitores tecnocráticos han proyectado un presente y futuro de competidor con los imperiales Estados Unidos de América (EUA). Ya están compitiendo a brazo partido el euro con el dólar, en una guerra económica de intereses creados no por más soterrada menos evidente y cuya mayor constatación es escuchar las crónicas diarias de la Bolsa de valores. Este pulso constante y fluctuante tiene como fin establecer la primacía en el import-export de bienes manufacturados de consumo. O sea, la gran pasta que hace mover la maquinaria de este Moloch que es el Progreso insostenible donde habitamos. La Tierra se está quejando, pero los seres humanos se han dotado de un sistema incapaz de parar y reflexionar a dónde vamos así. Simplemente vamos; no sabemos hacer otra cosa para cambiar de rumbo. Estamos bailando un tango maldito dentro de una camisa de fuerza que lleva la marca del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Frente al sistema unipolar derivado de la ya mítica y simbólica Caída del Muro de Berlín, se están diseñando por las élites del mundo nuevos bloques de poder. La UE es uno de ellos y la China del partido único estalinista y el libre mercado estajanovista, con arbitrarias y masivas penas de muerte y ausencia de derechos humanos, es el otro. Así que finalmente serían tres cíclopes: Europa, América y Asia con sus respectivas áreas de influencia geopolítica.
Con que, en resumen, a tenor de lo que sucede actualmente y de lo que se vislumbra en lontananza, el juego por dominar el mundo, y dentro de él los recursos materiales, los individuos y los pueblos que lo integran, se dirime en un cara a cara entre el “Mundo Feliz” de Aldous Huxley y el “Gran Hermano” de George Orwell. El soma del consumo por la indolora vía intravenosa de la publicidad incentivante haciendo salivar a los ciudadanos, contra lo mismo pero por el método del policía malo. Todo ello con un trasfondo de Guerra de las Galaxias, robocops, cámaras vigilantes, satélites espía y demás parafernalia del progreso tecnológico militar. Y, como requisito indispensable, con la libertad individual y su expresión concreta cada vez más lejana y divagante por el horizonte de las abstracciones políticamente correctas.
Se veía venir. Tal y como somos en nuestro grado de evolución, la constante más insistente de los humanos es interpretar mal y del revés las enseñanzas de la buena literatura. En lugar de servirnos para prevenir los males entrevistos y anticipados por sus sensibles y proféticos autores, corrigiendo los síntomas, profundizamos con fruición en el error, insistimos en tomarlos como ideas de acción que llevar a cabo con auténtica cabezonería.¿Qué se persigue con el actual sistema de desarrollo capitalista ciego y acumulativo? ¿Ser dioses?¿Conquistar el universo? ¿El santo Grial?Por el momento lo que se está consiguiendo es destruir el único planeta que tenemos a mano para sobrevivir como especie. Ello debería dar que pensar. A no ser que se pretenda rememorar al bíblico Noé y su nave espacial cargada con los escogidos de este mundo, en busca de la Galaxia Prometida.
El caso es que pervivan las costumbres adquiridas de que unos pocos vivan sus excelencias y sibaritismos a costa de la penuria de la mayoría. No se conforman con tener más sino que nunca tienen bastante, siendo unos verdaderos yonquis del lujo, traducido éste por la conjunción copulativa entre el dinero y el poder. Tienen a su disposición el palo, la zanahoria y el manual de Paulov. Es decir, una capacidad inmensa para manipular la existencia de los demás y alterar las coordenadas del mundo a su antojo. Mover los hilos de la política tal y como se la conoce. La retórica que hace creer a los pueblos que son pueblos y no rebaños sometidos a las decisiones, acertadas o equivocadas pero siempre ajenas, del pastor institucional.
La UE que se esta dibujando a marchas forzadas es una superestructura política de bloque que se basa teóricamente, sólo teóricamente, en la voluntad y en la concordia de los pueblos que la componen. Pero la premisa sobre la que se basa la constitución europea es falsa. Es una huida hacia adelante impulsada por las entidades bancarias y las empresas transnacionales para poder competir con sus adversarios de los EUA y más tarde con China. No se tiene nunca en cuenta, por parte de los dirigentes y los poderes fácticos que los manejan, algo tan simple como utópico. Que los pueblos básicamente lo que quieren es vivir en paz, con justicia social y progreso sostenible. Algo radicalmente opuesto a los juegos de poder.

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