Las obras del polígono industrial y centro logístico “La Pasiega” lamentablemente han comenzado

Imagen de portada extraída de «El robledal de todos» y cartel de actividad organizada por el Grupo Alceda y Cantabria en peligro
Después de 18 años de trámites y tras la aprobación definitiva del Proyecto Singular de Interés Regional (PSIR) del polígono de La Pasiega por parte de la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU) en el año 2022, las obras para la construcción de este polígono industrial han comenzado.
Tal y como se apunta en las redes de CNSV, “6.700 carros de nuestro mejor suelo agrícola de especial protección, siendo sellados para el «centro logístico» de La Pasiega, sobre cuyo desarrollo no hay más que humo. Es nuestra soberanía alimentaria siendo hipotecada en el peor contexto medioambiental posible”. Y es que, como señalara en 2019 “Cantabria por lo Público”, la zona en la que se han iniciado las obras de La Pasiega y para donde está previsto este centro logístico que de soporte al puerto de Santander, posee una alta capacidad agrológica, de acuerdo con los informes de la Consejería de Desarrollo Rural, por lo que cabrían muchas alternativas a plantear en su lugar que encajaran mejor con la situación que atraviesa el territorio. Sin embargo, la autonomía alimentaria y el respeto al territorio no parecen de ninguna prioridad.
La construcción de este centro logístico industrial lleva años generando escepticismo debido a las ya conocidas promesas de Miguel Ángel Revilla en materia de proyectos faraónicos que responden a un modelo desarrollista para Cantabria cuyas iniciativas muchas veces no llegan ni a cumplirse y cuyos réditos suelen ser más especulativos y mediáticos que definitivos y reales a largo plazo. A este escepticismo generado por proyectos retrasados en el tiempo y/o fantasmas (tren de alta velocidad, minería en Reocín etc), se le une la implicación de personajes involucrados en la reciente trama de corrupción en obras públicas con esta gran promesa urbanística del regionalismo Cántabro.
Los terrenos expropiados de la Pasiega han tenido muchas hipótesis especulativas previas a dicho centro logístico, como la entonces planeada sede de Amazon. El interés para obtener beneficios de dicho suelo ya venía de antes y ahora viene facilitado por la figura del PSIR, que se recoge en la Ley del Suelo y que posibilita la tipificación de terrenos para poder construir en suelo rústico y de ahí industrializar entornos rurales y valiosos a nivel medio ambiental. Sin embargo, hay quienes se preguntan por qué no utilizar las zonas industriales no activas que ya existen en Cantabria, antes de destruir zonas fértiles y de alto valor ambiental para proyectos totalmente prescindibles de cara a las habitantes de Cantabria, aunque muy rentables para quienes obtienen lucro de ello. En este caso, como ya sabemos, determinados cargos del PRC implicados en la trama de corrupción de este año en Cantabria.
Al por qué no utilizar lo ya existente y optar por producir nuevas infraestructuras en terrenos rústicos se podría dar una explicación similar a la que los colectivos de vivienda dan para explicar la especulación sobre esta necesidad básica. ¿Por qué construir más vivienda si hay tantos lugares abandonados y sin usar? Cuando el suelo, como la vivienda, se convierte en una mercancía y no en un derecho/necesidad, lo correspondiente es especular con la misma. Es decir, no se produce para satisfacer demandas de la población, sino para generar posibilidades de oferta. Pero cuando la acumulación de capital está en crisis, es necesario una reestructuración espacial como reacción a dicha crisis. Para ello es necesario, como diría el geógrafo marxista Neil Smith, la búsqueda de soluciones parciales que se manifiestan en renovaciones, gentrificación y crecimiento no metropolitano carentes de visión a largo plazo. En este cortoplacismo quienes salen beneficiados son quienes consiguen hacerse con las concesiones de los suelos. Este cortoplacismo podría ser unos de los factores que tienen en común tantas iniciativas desarrollistas en Cantabria (polígonos eólicos, tren de alta velocidad, promesas extractivistas mineras, polígonos industriales, centros logísticos, parques tecnológicos, iniciativas para atraer turismo, etc).
En este sentido, como ya hemos apuntado otras veces, lo problemático no es la especulación y la corrupción per se, sino el modelo desarrollista que causa dichas consecuencias negativas, las cuáles no son excepciones sino ingredientes principales de la producción capitalista. Este hecho es importante para articular cualquier oposición porque, si nos damos cuenta en este caso en concreto, al margen de los colectivos preocupados por la defensa de la tierra, el ecologismo y el medio ambiente, las principales fuentes que hablan sobre el despropósito de la pasiega son partidistas de tendencia derechista, con un claro interés en echar pestes sobre la pasada gestión política de Cantabria por parte del partido regionalista. Una cuestión superficial y con intereses alejados de los motivos importantes por las que denunciar la absoluta prescindibilidad de La Pasiega. Este hecho, no obstante, no impide un consenso desarrollista entre PSOE, PRC Y PP, así como un relevo de funciones por parte del nuevo gobierno del PP en Cantabria, no sólo en el inicio de este gigante logístico, sino en la promesa de seguir levantando otras infraestructuras innecesarias y nocivas para el territorio como el Polígono de las Excavadas.



