Se va cerrando el círculo, el poder político – incluida la escasa importancia de algún alcalde, que se hispe como masa de pan desde que le dan el cargo – hasta el poder económico, que no nos engañemos, es el que verdaderamente manda en la ciénaga y en los tenebrosos pasadizos que comunican ambos poderes, nos aprietan con sus insensibles y fuertes brazos, y ahogan no sólo la naturaleza, el paisaje, la vida, sino también la justicia, la razón y la legalidad.
¿Qué sucede ahora en terrenos de Aguayo, Molledo, Luena, Campoo de Yuso, ¿en las turberas de El Escudo? Con toda la prepotencia de la que son capaces, allanaron caminos, hicieron sondeos, y se engallaron oponiéndose a su paralización cuando el alcalde de Aguayo y un concejal de Molledo, secundados por sus vecinos, se atrevieron a paralizarlo.
A la alcaldesa de Molledo, muy pizpireta ella, muy prerrecista y muy puesta en que su cargo “vale más que mil tesoros”, emulando en esta frase al señor Lope de Vega, y que gracias al PRC del gobierno de Cantabria a quien sirve y por quien bebe los vientos, se la trae al pairo, se amolda, se acopla al poder por si cae algo de la mesa. Como poco, conservar la candidatura para las próximas elecciones, que para personas que no tienen el temple adecuado, ya es bastante.



