Trashumancia, Cambio Climático y Desarrollo sostenble

Los países industrializados estamos afectando gravísimamente al medio ambiente de nuestro planeta, comprometiendo el futuro de toda la Humanidad. Es urgente reducir de inmediato nuestras emisiones de CO2 para que comiencen a decrecer antes de 2020, limitándolas a cero antes de 2050 respecto a los niveles de 1990. Para ello los países industrializados debemos modificar radicalmente nuestro modelo energético y nuestras pautas de consumo para intentar mitigar la crisis global que estamos provocando. Pero, junto a la reducción inmediata de las emisiones es necesario fomentar también los sumideros de carbono, que permitan retirar de la atmósfera el exceso de CO2 generado durante este último siglo.
Al mismo tiempo, es imprescindible garantizar la adecuada alimentación de una población mundial en constante crecimiento, que superará hacia 2050 los 9.000 millones de personas. Desde 2008, la crisis alimentaria mundial provocada por el incremento especulativo del precio de los cereales debido a la demanda de los países industrializados para agrocombustibles hizo aumentar en más de 100 millones el número de personas hambrientas. Actualmente, uno de cada cinco habitantes del planeta sufre hambre extrema y se estima que la escasez de agua afectará al 60% de la población mundial durante las próximas décadas.
Las Naciones Unidas han realizado por ello un dramático llamamiento a los países desarrollados para que su ganadería aproveche únicamente recursos naturales, pastizales y hojas de árboles y arbustos, sin competir por los cereales y el agua imprescindibles para la alimentación humana. El pastoreo extensivo desempeña además un papel fundamental en la absorción del carbono atmosférico, reduciendo la erosión, conservando el agua, favoreciendo la actividad microbiana y la incorporación de nutrientes, mejorando la estructura del suelo y su productividad. El manejo adecuado de los pastizales, el fomento del arbolado y las correctas prácticas agrícolas pueden fijar del 10 al 20% de las emisiones globales de combustibles fósiles, por lo que la conservación del pastoreo extensivo se plantea como una de las grandes alternativas para el desarrollo sostenible y la adaptación y mitigación del cambio climático durante las próximas décadas. Hay que considerar que casi la mitad de los continentes son regiones áridas, habitadas por unos 2.000 millones de personas, en su mayoría pastores.
Los movimientos trashumantes del ganado, además de garantizar la conservación y el óptimo aprovechamiento de los recursos pastables y del agua disponible, adaptándose de inmediato a las condiciones climáticas cambiantes, tienen una importantísima función para el transporte y dispersión de semillas a lo largo y ancho del territorio, manteniendo la conectividad entre los ecosistemas y contribuyendo a conservar su diversidad biológica, permitiendo a las especies la movilidad suficiente para adaptarse a las condiciones actuales de rápido cambio climático, evitando así la extinción de muchas de ellas.
En España, esto generaría a su vez una alta proporción de empleos cualificados entre la juventud, garantizando el relevo generacional y evitando el despoblamiento rural, fomentando al mismo tiempo producciones ganaderas de máxima calidad, como carne, leche y sus derivados, lana, cueros, abonos, etc. y contribuyendo a conservar nuestros ecosistemas y su extraordinaria biodiversidad, tanto doméstica, con más 220 razas ganaderas autóctonas y 750 variedades de cultivos, como silvestre, con unos 80.000 taxones distintos, en muchos casos endemismos únicos en el mundo o poblaciones relictas de especies amenazadas, fundamentales para garantizar su supervivencia a nivel global.

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