¡Soy Nadie! ¿Quién eres tú?
¿Eres tú -Nadie- también?
¡Entonces ya somos dos!
¡No lo digas! Nos descubrirían, ya sabes.
¡Que monótono ser Alguien!, ¡Que vulgar!
Como una rana, estar pregonando tu nombre.
Todo el mes de junio, a una ciénaga llena de admiradores.
¿Quién es La Libre? Os voy a contar lo que es para mí.
Para seguir con la analogía de Emily Dickinson, La Libre somos nadie, somos alguien y somos ranas pregonando en la ciénaga. No sé si esta ciénaga está llena de admiradores, pero sí de una comunidad que se está moviendo para que este nuestro sitio en la ciénaga siga adelante.
La Libre es una librería, un centro social, una biblioteca, un taller de serigrafía, una tienda gratis, una herramienta. La Libre difunde, autogestiona, distribuye, informa. Las materiales que ofrece critican lo establecido y promueve alternativas.
Es un sitio para encontrarnos para reuniones y asambleas, para talleres, para charlas, para proponer, para asistir, para escuchar, para pensar, argumentar, decir tu opinión, escuchar otras, cambiarlas si nos convencen o convencemos. Para cambiar cosas, para conservar otras.
La Libre es, desde hace ya 25 años, un sitio necesario en un entorno cada vez más hostil en un ciudad que se suele asociar más bien con movimientos conservadores. (Aunque nunca hay que olvidar, que en esta nuestra terruca el levantamiento facha del 1939 en un principio no tuvo éxito). Se encuentra en la Rampa de la Sotileza 1bis, a dos pasos del ayuntamiento y a uno de las estaciones en Santander. De las estaciones ha llegado mucha gente a la Libre para dar charlas, talleres y traer materiales. Desde el otro lado, el del ayuntamiento, no se espera nada. No se reciben subvenciones, la gente que encuentras detrás del mostrador no son empleados, no cobran ningún sueldo. Los que autogestionan su funcionamiento en una asamblea horizontal, tampoco. La Libre se mantiene con las ventas de los materiales y con las cuotas de las personas socias. Por esto tu colaboración es muy importante. Sin estas colaboraciones, La Libre no sobrevive y tampoco tendría sentido. Porque La Libre es un local que se compra porque hay gente que le da vida y sentido y lo utiliza. La gente y los movimientos sociales que se encuentran ahí y que leen y editan los materiales, organizan charlas y talleres, van a otras para informarse y participar. Sin nosotros, los nadie, los alguien y las vulgares ranas, la Libre solo sería un local vacío en la ciénaga.
* Texto escrito para la campaña ‘Contigo, La libre se queda’.



