El 20 de abril nos movilizamos contra el tren de alta velocidad en Cantabria y Navarra

Defensa del territorio

El 20 de abril nos movilizamos contra el tren de alta velocidad en Cantabria y Navarra

Como todos los grandes proyectos innecesarios, vuelven una y otra vez, a la espera de encontrar el momento ideal en que la oposición se haya relajado y los fondos europeos sufraguen parte del costo económico, así ha vuelto a resurgir la sombra del TAV que amenaza con seguir aislando a municipios que ya está afectados por otros macroproyectos y pretenden acabar con la forma de vida de estas zonas rurales, en este caso, Valdeprado del Río, Valdeolea y Campoo de Enmedio. Mientras las cercanías agonizan en Cantabria por falta de voluntad política, nos presentan un proyecto ostentoso que llega en un momento propicio para avalar el modelo turístico, masivo y rápido, que cobra cada vez más auge.

 

Así, el pasado 20 de abril, coincidiendo con la movilización en Navarra, varias personas nos juntamos para realizar una marcha de reconocimiento en la zona amenazada por el trayecto del futuro TAV por el sur de Cantabria —las obras ya están destrozando el territorio de Tierra de Campos y quedaría sólo por licitar la redacción del tramo Nogales de Pisuerga-Reinosa—. Varios viaductos y desmontes serían necesarios para salvar las vías del tren Santander-Palencia, Bilbao-La Robla, la autovía Cantabria-La Meseta y la N-611.

El punto de partida fue la antigua estación de tren de Pozazal, junto a la carretera nacional, iniciamos la ruta pasando por el túnel bajo la autovía y caminamos por la vertiente sur y norte del monte para comprobar el trazado que aparece en los mapas del proyecto, un paseo entre orquídeas que nos regaló el descubrimiento de la biodiversidad de este aparentemente inhóspito territorio.

La alternativa al TAV pasa por mejorar el ferrocarril actual, que daría un mayor beneficio social y supondría un menor coste económico, social y ambiental. La alta velocidad no es una solución para nuestros pueblos ya que tiene gravísimos impactos ambientales y les deja fuera del mapa del transporte público.

Estos proyectos están siendo cuestionados cada vez más por organizaciones e instituciones, la última la Unión Europea que, en el marco de la revisión del reglamento de la Red Transeuropea de Transporte, propone sustituir estas líneas de alta velocidad por la modernización de las infraestructuras ferroviarias actuales, puesto que los sobrecostes y retrasos se han convertido en norma y las velocidades prometidas no se están alcanzando actualmente, ya que una cosa son las velocidades de diseño de 350 km/h y otras las reales, Madrid-Barcelona entre 188 y 210 y Madrid-León entre 135 y 164, cuando a nivel europeo se considera alta velocidad 160Km/h.

España es el segundo país del mundo con más kilómetros de líneas de alta velocidad, solo superada por China, lo que da una idea de la desproporción de este empeño.

La filosofía del AVE es unir grandes ciudades dejando al margen el resto del territorio cuando, el 96% de los usuarios que utilizan el transporte ferroviario, se mueven en cercanías y media distancia.

El mismo mes de abril se produjeron algunos cambios de horario, provocando que el trayecto entre Reinosa y Santander en algunos trenes de cercanías tome aún más tiempo y acumule más retrasos, llegando a sobrepasar las dos horas de viaje.

Todos los trayectos en FEVE de cercanías suponen ahora más tiempo en los recorridos que hace años, y no nos olvidamos de los problemas constantes en los trayectos de Santander a Oviedo o, peor aún, a Bilbao y el ya casi imposible de Mataporquera a Bilbao o a León, en la línea conocida como La Robla.

Como cualquier gran proyecto, este del TAV, no puede entenderse de forma aislada, el alimento para esta infraestructura, así como varios de los polígonos eólicos proyectados en Cantabria o la ampliación de la central hidroeléctrica reversible de Aguayo, se concentra en un pequeño pueblo del municipio de Molledo, San Martín de Quevedo, donde en los últimos meses han incrementado la potencia de la subestación eléctrica.

Las claves que proponemos para mejorar la movilidad son: la adecuación y mejora del trazado del ferrocarril actual, la rehabilitación de la línea para eliminar puntos conflictivos, la utilización de trenes más eficientes, mantener las actuales estaciones y apeaderos, ampliar los servicios ferroviarios para mejorar la conexión de pueblos, ciudades y polígonos industriales para poder vertebrar el territorio y aumentar el transporte de mercancías por ferrocarril. De esta manera la línea de transporte, tanto de viajeros como de mercancías, aumentaría su capacidad y mejoraría notablemente la velocidad media de los trayectos, permitiendo tiempos de viaje competitivos frente a otros transportes más contaminantes como son los realizados por carretera.

Entendemos que oponerse al tren de alta velocidad en Cantabria y en cualquier sitio, pasa por una preocupación real por la naturaleza, la libertad de movimiento, la satisfacción de nuestras necesidades básicas y la libre decisión de permanecer en los pueblos y alimentar la vida fuera de los grandes núcleos urbanos. Oponerse al TAV supone optar por un tren público y social, por eso la oposición al tren de alta velocidad es confrontar el modelo energético y social que lo necesita y lo sostiene.

 

 

 

 

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