Centro Social Matilde Zapata

En la calle Francisco de Quevedo de Santander un nuevo centro social autogestionado lleva activo desde hace unos meses. Hemos querido hacerles una entrevista para saber más sobre su actividad, sus posturas, su práctica, sus objetivos y aspiraciones. Tuvimos el gusto de Visitar el Centro Social Matilde Zapata para entrevistar a dos de las personas que lo hacen posible.

 

¿Para qué ha nacido el Centro social Matilde Zapata?

1º voz; El centro social Matilde Zapata surgió a partir del BOA (Banco Obrero de Alimentos). A sí mismo, este surgió a raíz de un grupo de gente que no militábamos en ningún partido ni en ninguna organización en concreto. En el caso de mi compañero, que está junto a mí y yo, nos conocimos en una organización estudiantil. Yo, estuve en la primera asamblea de la Asamblea contra el Racismo y la Discriminación de Cantabria y ahí me surgió la idea de que era necesario un banco de alimentos de clase que fuese antirracista y antifascista, pero sin una posición clara sobre el corte ideológico comunista y/o anarquista, sino con una aspiración de acoger la máxima diversidad posible. La necesidad de que confluyeran distintas personas con diversas ideologías, pero con conciencia de clase.

Cuando surgió el BOA comenzamos en el Asubiu a trabajar, pero el espacio que teníamos era muy limitado. A esta situación se sumó la pandemia y el Asubiu tuvo que cerrar. Allí fue cuando vimos que teníamos más conocimiento y éramos más conocidos de lo que pensábamos, y que lo que necesitábamos eran personas que apoyaran económicamente el proyecto. Lo conseguimos y abrimos el Centro Social Matilde Zapata. Dadas las circunstancias marcadas por el cierre de centros sociales como el Asubiu o el Centro Obrero y Popular Bertolt Bretch y cada vez más espacios de “izquierdas”, consideramos que había que tomar partido y hacer algo al respecto.

2ºvoz; Eso es, no sólo para dar espacio y soporte al BOA sino también a otras organizaciones. Pero, sobre todo, para tener una participación social en la vida del barrio.

Una de las cosas que podemos percibir en los movimientos sociales de Cantabria es la carencia de relevo generacional en las militancias. En este sentido, parece que Matilde Zapata es un rayo de luz ante dicho panorama local. ¿Sois la mayoría personas jóvenes o nos equivocamos?

2ºvoz; La verdad es que sí. De hecho, yo diría que tenemos una edad un poco baja como para lo que nos gustaría. Personalmente yo preferiría que se implicase también gente con más experiencia y más años. Principalmente porque casi todxs rondamos algo más de los 20 años y la verdad es que tampoco queremos que sea un espacio para gente joven sino lo más amplio posible. En el tema generacional no vamos nada mal la verdad (risas) Es curioso que en otros espacios ocurra justamente lo contrario. (risas)

Es curioso que en otros espacios ocurra justamente lo contrario. (risas)

1ºvoz: En mi opinión creo que el hecho de que la media de edad sea baja es un pro y a la vez también un contra.

Pro porque la mayoría de personas politizadas y que milita ya en organizaciones políticas con una avanzada edad, tienen una forma de hacer las cosas muy determinada y arrastran las particularidades de sus organizaciones a las otras en las que participan. Lo bueno del BOA es que tenemos la mentalidad de trabajar con los diversos colectivos que existen, a no ser que no contribuyan a lo que creemos que es necesario aportar. Nosotros no cerramos puertas y tratamos de avisar a todos los colectivos para trabajar con ellos. Pero lo que comentaba, las personas más mayores con años de experiencia suelen arrastrar rencillas pasadas y eso no permite construir.

Entendemos por lo que decís, que el espacio está fundamentalmente destinado al reparto y la redistribución de alimentos para las clases populares. Pero, ¿Orientáis el centro social de cara a otras utilidades?

2ªvoz Sí la verdad es que sí. Esa es la idea, pero la situación de la pandemia no nos ha dejado más opción que dedicarnos a arreglar el espacio para que quede cada vez mejor. Ante estas circunstancias, es difícil organizar actividades multitudinarias. Pero obviamente la idea para un futuro es que el espacio realmente sea un centro social y no simplemente un almacén de alimentos.

1ºVoz; Estamos en un ensayo-error constante. Intentando organizarnos con el tema de las distintas maneras de acopio de los alimentos, cogiendo experiencia para cuando haya aquí charlas, eventos y/o asambleas, no tengamos problema en compatibilizar todo. Por ahora estamos repartiendo alimentos a una serie de familias. Preferimos acotar el número de personas a las que damos alimentos porque de esa manera garantizamos que dichas personas puedan tener suficiente. Anteponemos eso a que venga muchísima gente y se lleven un paquete de arroz solamente. Tenemos una hoja de inscripción para valorar un poco las situaciones y ver cuales pueden requerir una mayor prioridad

2ºvoz; Esa es la parte “buena” de la situación actual, que podemos aprovechar el espacio sin tener que comprometer la compatibilidad entre el uso de diferentes tareas.

¿Cómo es la acogida de las personas que se pasan por el proyecto? ¿Estáis conociendo a gente de la zona?

2ºvoz; Sí. No sólo se están pasando personas para coger comida, sino que hay otras personas que vienen a dejarnos alimentos. Personas que se acercan, entran y literalmente dejan una bolsa llena de comida en la mesa. La verdad que muchas veces, si te quedas mirando desde fuera hacia las escaleras mecánicas, observas que la gente se fija mucho en el exterior del local y algunos preguntan. Sinceramente creo que la gente del barrio ya sabe que estamos aquí. Quizás ahora mismo no hay una acogida abrumadora ni nada por el estilo, pero la verdad que está claro que con estos gestos estamos avanzando.

1ºvoz: A mí personalmente alguna persona que pasa me ha preguntado si esto pertenece a algún sindicato, etc. Es cierto que hay personas receptivas e interesadas en saber de qué va el espacio. Yo digo la verdad, que no estamos ligados a ningún sindicato ni ningún partido.

¿Pensáis que los distintos espacios, locales y centros sociales de Cantabria están lo suficientemente relacionados entre sí? ¿Qué pensáis al respecto?

1ºvoz; Observando otros lugares del estado español pienso que… en todo el estado la izquierda está escindida de por sí por diferentes rencillas, peleas y sectarismos varios. Sin embargo, aquí, aparte de darse esta situación, también se añade el hecho de que somos muy pocas personas. Funcionamos como funcionamos y es muy difícil trabajar cuando hay discusiones internas. Mi opinión es que la cosa está bastante mal y que los espacios no tienen una conexión suficiente con los barrios. Cada uno tiene su película y somos así. Muchas personas, tanto anarquistas como comunistas, se piensen que, con plantarse en un barrio con la bandera roja o rojinegra y unas octavillas, la gente va a aceptar porque sí. Pero luego esa gente, ¿Entra en las organizaciones a militar? Lo único que sucede es que aceptan apoyo como si viniese Vox y se lo ofreciera. El tema está en que hay que trabajar siendo como uno más, como una más. No como personas alejadas de la realidad.

2ºvoz; Cada uno de los espacios existentes se asocian muy fácilmente con claros sectores de la izquierda en Cantabria y muchas personas, fruto de su sectarismo, se niegan a participar en cualquier organización que se reúne en tal espacio, porque le atribuyen la fama que tiene dicho espacio en general.

Una pregunta un poco difícil. ¿Qué le diríais a las personas que comparan la actividad de reparto y redistribución de alimentos que hacéis como una actividad similar a la recogida de alimentos sólo para españoles que llevan a cabo grupos de carácter nazi-fascista?

1ºVoz; Antes de empezar a hablar de la comparación con los grupos fascistas y su actividad, hemos de ahondar en los antecedentes históricos. ¿Quién ha estado ayudando durante toda la historia a las más desfavorecidas? Tenemos los sistemas naturales como la familia o el apoyo vecinal desde la Edad Antigua e incluso antes. Durante la llamada Edad Media, la Iglesia comienza a copar este lugar mediante la caridad, la beneficencia. Después viene la secularización de la pobreza por parte del estado … Actualmente, la Iglesia Católica es la que tiene, prácticamente, el monopolio de la ayuda social. Te pones a pensar en Cantabria cuántas entidades hay; Padre Menni, Santa Clotilde… por poner algunos ejemplos. Un montón de iniciativas de dónde la iglesia saca rédito económico y mediático. Por otro lado, los movimientos fascistas saben, tanto en el estado como en Europa, que la ayuda social es por donde tienen que entrar para establecer vínculos con la gente. Es una labor muy bonita, transversal y blanca, “Estamos ayudando a gente”, que se suma a las mentiras que calan en algunas personas, como aquella de que “las ayudas se las llevan los inmigrantes”. Sobra decir que es mentira, pero hay personas que se lo tragan, así como determinados partidos y Mass Media que les interesa que eso cale. Entonces, ¿Por qué no lo vamos a hacer nosotros? Tenemos antecedentes en la izquierda. Tenemos el Socorro Rojo Internacional, el Socorro obrero. No sólo organizaciones comunistas sino también ácratas que han hecho esta labor. A raíz de la pandemia han surgido muchas iniciativas de apoyo popular, tanto apartidistas como vinculadas a sindicatos o partidos concretos… Creo que lo que hacemos no es caridad y creo que tenemos que acercarnos a esto cada vez más. Creo que hay que tomar estos espacios copados por la iglesia y los grupos fascistas.

2ºvoz; Ya en los primeros años de la II república o incluso antes, en España no era nada raro ni infrecuente ese tipo de iniciativas vecinales donde había sobre todo trabajadores industriales. Ese tipo de reticencia actual es medianamente sorprendente, sobre todo cuando hay tantos sectores de la izquierda que les encanta referirse a tiempos pasados y los intenta emular de maneras bastante burdas y poco adaptadas a los tiempos. Lo llamativo es que algo que tiene una aplicación tan directa luego genere tantas discusiones y tantas divisiones. Todo este retroceso de cosas que aparentemente ya no eran discutidas y ahora se debaten, tiene cierto sentido viendo cómo ha evolucionado la sociedad posterior a la segunda guerra mundial y cómo ha ido cambiando la izquierda en todo ese periodo. De las raíces tan directas con las clases populares que tenía, las ha ido perdiendo. Creo que esta pérdida de hegemonía tiene ese sentido histórico y estructural.

Entonces, ¿Tenéis debate interno en el proyecto sobre el asistencialismo?

1ºvoz; Ese debate no lo hemos tenido mucho.

2ºvoz; En este último año nos hemos encontrado con cómo evitar esto hasta cierto punto. No decimos no al asistencialismo porque hay que entender que no todo el mundo va a tener la necesidad de comprometerse e implicarse, lo cual no me parece que tenga que ser un limitante. Sí que es cierto que buscamos reducir esto. Buscamos que la gente se implique, pero bien es cierto que no es una tarea fácil y yo creo que es una de las primeras razones por las que no hay que decir No rotundamente al asistencialismo, aunque busquemos las maneras de reducirlo al mínimo. Si que es verdad que hay determinados beneficiarios que con el paso del tiempo van teniendo un rol más activo y eso me parece algo a puntualizar.

1ºvoz: Creo que hay que decir una cosa. Las personas que critican el asistencialismo y buscan a la vez una participación tienen que entender que las personas que vienen a coger alimentos son muy diversas. Hay personas que pueden ser de por sí extrovertidas, echadas para alante y todo eso, pero estamos hablando de personas que están muy jodidas con su situación. Personas desempleadas de larga duración que piensan que no sirven absolutamente para nada y les cuesta un montón incluso el hecho de venir a a coger comida, aunque lo necesiten. Lo que no puedes hacer es pensar que porque reciba “un paquete de arroz”, como quien dice, va a venir a participar todos los días, a las charlas, etc. Lo más interesante no es que la persona milite desde el minuto uno. Para mí, lo importante es que la gente asocie que existen estructuras antifascistas y antirracistas, organizaciones populares, a las que poder acudir y que llevan a cabo una labor social que se ha dejado de hacer. Lo que no se puede hacer es criticar el hecho de que Cáritas -y otras entidades- tenga un negocio montado con la pobreza y a la vez quedarse de brazos cruzados. ¿Y nosotros qué hacemos con esa situación? ¿Simplemente criticar el asistencialismo? En lo que coincidimos todos es en que estamos en contra de la caridad, que ninguna de las personas que integramos el BOA y Matilde Zapata somos seres de luz y que, simplemente, estamos apoyando. De hecho, nuestra ayuda no es para toda la vida y es puntual. Tampoco vamos a tolerar comportamientos y formas de acercarse que nos exijan comida. Es decir, este no es el espacio para eso. Para eso está Caritas o la Cocina Económica.

2ºvoz; Es muy fácil criticar, pero no tanto bajar al barro.

1ºvoz; Hay que defender un asistencialismo activo, por llamarlo de alguna forma.

Se produce un debate inesperado en la entrevista sobre la visibilización de las prácticas de recoger comida y sobre la intimidad personal respecto a ello.

1ºvoz; Hay diversidad de opiniones en este tema, pero yo soy de la posición de que estoy muy en contra de visibilizar. Sí y no. A ver, hay que visibilizar que hay personas muy jodidas que lo están pasando realmente mal. Pero lo que yo no veo, con el tema de las colas para pedir, o llevar a cabo actividades públicas de buscar en la basura, no estoy muy de acuerdo porque me parece importante la intimidad personal. Es por ello que nosotros citamos a las personas cada 10 minutos, no sólo por las medidas anticovid, sino para respetar su intimidad. No es fácil recoger alimentos para nadie, sobre todo si es la primera vez. Sería un debate el de preservar la intimidad personal o invitar a la pérdida de la vergüenza de la gente por algo que no nos debería avergonzar.

2ºvoz; Hay que tener en cuenta que la situación no es la que nos gustaría si no la que existe. Partimos de ahí

La siguiente pregunta, ya cerca del final, es si tenéis objetivos a corto plazo y qué cosas necesitáis para el proyecto, además de qué puede hacer alguien que esté leyendo y le apetezca participar en vuestro espacio.

1ºvoz; Objetivos a corto plazo es seguir teniendo el espacio. También espero que, si nos vamos, haya relevo. Porque, aunque somos jóvenes, tenemos planes, la vida sigue, y algunos no pasan por Cantabria. Mi objetivo personal es contribuir a la estabilidad del proyecto y al aumento de la diversidad de sus gentes. Otra cosa que me gustaría es decirles a los sindicatos de clase que se mojen. Anteriormente daban formación a la gente, protección, alimentos… Creo que también deberían estar ahí y hacer esta labor. No sólo las organizaciones vecinales y barriales. Los sindicatos de clase cada vez se centran más en cuestiones muy concretas olvidando otras muy importantes. Sí que es verdad que hay excepciones. Por ejemplo, alguno como CNT Gijón, con los cuáles tenemos contacto por redes sociales, pero queda mucho trabajo por hacer.

2ºvoz; No podemos permitirnos mucho más que estar al presente. No es algo que nos cuestionemos con tanta frecuencia porque con la cuestión del coronavirus es una incógnita plantearse organizar actividades e intentar hacer planes. No sirve de mucho. Vamos muy al día a día y a qué toca hacer la semana que viene. Lo dicho, yo animo bastante a la gente a que conozca el espacio y que vea de qué manera le puede llamar la atención al proyecto. Ganas de aportar y ganas de trabajar, claro está.

Pues esto es todo. Si no hemos tocado algún punto que queráis sacar, este es el momento.

1ºvoz; En Cantabria, siendo tan pocas, tenemos que abrir la mente, crear lazos de unión y comunidad. Es un territorio muy difícil para luchar. Si el carácter de aquí ya tiende a tragarse todos los problemas de unx mismx sin ponerlos en común, imaginaros lo que es crear lazos de unión con la gente de los barrios si estamos con prácticas que no calan. Creo que hay que adaptarse sin perder nuestros discursos, pero no podemos ir con folklorismos. Ya vemos que la gente se espanta con nosotrxs y no sólo eso. Sino que tenemos a los Mass Media que criminalizan constantemente nuestras organizaciones. Por ejemplo, al movimiento okupa, todo hay que decirlo. Yo no soy muy mayor y desconozco si antes era así, pero yo creo que nunca ha sido tan fuerte la campaña mediática contra la okupación. Y se acercan un montón de desahucios. Es muy importante que estemos organizadas para lo que se viene encima.

2ºvoz; Siento sonar catastrofista, pero creo que no nos podemos permitir no actuar para nada. Porque la situación es verdaderamente crítica, no sólo para la situación actual, sino de cara al futuro. Un futuro marcado por la posibilidad de tener que mantener cierta influencia y ser capaces de permanecer o si vamos a tener que escondernos como ratas. Hay que implicarse con la gente y no sentarnos en nuestras casas ni en nuestros corros ideológicos y quejarnos de lo mal que está el mundo

CS Matilde Zapata

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