¿Quiénes sois y qué relación tenéis con La Libre?
Josué: Mi nombre es Josué Bilbao y voy a contar un poco de dónde vengo. Yo tenía inquietudes sociales y empecé a militar en movimientos políticos cuando entré en la universidad en el movimiento antimilitarista. En los años 90 en España había un fuerte movimiento en contra de la guerra y todo se llevaba a cabo a través de la campana Insumisión que era hacer campaña oponiéndose a ir al servicio militar que era obligatorio en España.
A través de ese trabajo contra las guerras entré en movimientos políticos y después más tarde participé en el movimiento de antiglobalización y poco después fue cuando, al calor de esas movilizaciones que hubo en Santander en esa época, comenzó La Libre. Yo allí conocí a gente integrante de La Libre pero no me uní al proyecto hasta el 2009 cuando empezó a pertenecer a la asamblea de gestión de un colectivo.
Borja: Yo me llamo Borja y llevo poquito en La Libre. Empecé la carrera de Trabajo Social hace ya bastantes años fuera de Cantabria y en ese proceso de hacer la carrera fui conociendo proyectos políticos y referentes dentro del tema de la lucha contra la exclusión social. También empecé a conocer labores que desprofesionalizaban el trabajo social pero yo acabé la carrera y estaba convencido que no me quería dedicarme profesionalmente a ello. Al mismo tiempo, empecé a conocer el movimiento okupa en el Estado en distintos sitios por los que me moví y cuándo decido volver a Cantabria conocí a La Libre porque era conocido en Santander. Era de las pocas cosas que conocía y poco a poco fui conociendo a la gente hasta que me propusieron entrar y aquí estoy.
¿Por qué el nombre de La Libre? ¿Cuál es la historia de este proyecto?
Josué: En realidad ese nombre surgió por casualidad por un par de personas que comenzaron el proyecto; estaban caminando por la calle hablando de cómo llamar el proyecto y de todos los nombres que dijeron ese fue el que más les gusto. El proyecto empezó en el año 2001, más o menos, como un proyecto de autoempleo de un par de personas a quienes les interesaba el mundo de los libros y querían intentar ganarse la vida con ello. Al cabo de poco tiempo, unos pocos años después, se dieron cuenta de que no había manera de ganarse la vida a través de los libros y, entonces, lo abrieron a más gente para que de manera colectiva se gestionara el local y el espacio y las cosas que se hacen allí.
Según vuestra descripción La Libre es una “librería alternativa”, una “librería asociativa”, un “Centro Social autogestionado”, “un lugar de encuentro y actividades varias”, “un colectivo”, “una asociación cultural”. ¿Qué entidad legal se ha elegido y por qué?
Josué: La Libre es una Asociación cultural porque era lo que más encajaba y la necesidad de tener una estructura legal para poder facturar los libros con los distribuidores y con las editoriales. Y el proyecto en sí es varias cosas como sabéis; es una librería alternativa en el sentido de que la mayoría de los materiales que tenemos son críticos con el sistema capitalista o que promueven alternativas al mismo. También es un Centro Social autogestionado porque tenemos un pequeño espacio donde se realizan actividades, se hacen charlas, debates, proyecciones, presentaciones de libros, recitales de poesía, conciertos. También tenemos un espacio con una biblioteca, un ordenador colectivo de uso gratuito de internet, tenemos una tienda gratis en la cual la gente que tiene necesidades de cualquier cosa viene y las coge y la gente a la que le sobran cosas viene y las deja, sin intercambio de dinero.
El Centro Social hace que haya un gran movimiento de personas que se conocen y que hablan de temas que nos preocupan. Digo autogestionado porque no recibimos subvenciones de entidades públicas ni privadas. Intentamos que todo el sostén para pagar las facturas proceda de la venta de los materiales y de la aportación de los socios. Ahí es donde viene el tema de que seamos una librería asociativa, que es un intento de que haya más gente detrás del proyecto, de que gente que cree necesario que La Libre exista en Santander aporte su pequeño granito de arena y que ayude en el sostenimiento económico.
¿Cuál es la relación de La Libre con el ámbito Institucional?
Josué: La relación de La Libre con la realidad Institucional es, por un lado, estamos obligados a pagar impuestos: el IVA, el impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades. También hay una cierta relación de La Libre con una biblioteca Municipal de Santander. Esta biblioteca Municipal compra libros a diversas librerías en Santander y nosotros somos uno de los sitios. Básicamente esta es toda la relación institucional que tenemos.
¿Con qué problemas os habéis encontrado en el proceso de constituiros?
Josué: En realidad no hemos tenido ningún problema para constituirnos como Asociación cultural; buscamos unos estatutos estándar y no habido ningún problema para legalizarlo.
El 15M ha significado para muchos colectivos con los que vengo hablando un momento de reorganización, de reinvención, de fortalecimiento. ¿Qué ha significado este momento para La Libre?
Borja: Más que para La Libre o no solamente para La Libre, mi análisis es que después del 15M surgieron muchas críticas a lo que fueron las acampadas y demás también desde sectores que consideramos afines, de tendencia libertaria. Lo que es innegable es que en nuestro entorno más local se han tejido puentes con personas que hasta ahora no habíamos conocido y las barreras esas entre militantes de siempre y la persona de a pie cambiaron y ahora mismo en Santander existen proyectos que no existían antes del 15M y que han tenido que ver con eso. Cuando pasó yo no estaba en La Libre pero sí es verdad que en la plaza veía a personas de La Libre a pesar de que La Libre como colectivo no estuviese participando allí.
Josué: Sí que es verdad lo que cuenta Borja que hubo gente que se empezó a pasar por La Libre y que empezamos a conocer a un montón de gente que, hasta ese momento, no se había interesado o no estaba politizada en el sentido de tener interés por lo público y de entender por la política la gestión de lo común o de lo público.
Estamos hablando de un “colectivo”, “un espacio o zona de cruce y contacto”, “una librería”, “una tienda gratis”, “una biblioteca”, “un proceso colectivo”. ¿Cómo se teje el funcionamiento interno de estas dimensiones o esferas de acción? ¿Cómo es la toma de decisiones?
Josué: La gestión del espacio y de todas las áreas que hemos comentado, de todo lo que constituye La Libre, se coordina por una asamblea de 12 personas que lo llevamos. La asamblea gestiona todas las tareas que se llevan a cabo desde hacer los turnos, que es lo básico, porque nosotros abrimos de lunes a sábado, hasta contactar con distribuidoras, con editoriales, hacer los pagos, contactar con la gente que viene a hacer actividades, recibirles, acogerles en casa; también se atiende la página web que se mantiene actualizada y se envía información a gente que está interesada; se gestiona la tienda gratis, se pagan las facturas, los impuestos, etc.
Todo este conjunto de tareas lo gestionamos entre esas 12 personas que digamos es el núcleo principal. Hay gente que no pertenece a la asamblea pero que considera oportuno ayudar y hace turnos de vez en cuando. De hecho, si hemos empezado a abrir los sábados es porque hay un grupo de gente cercana que se ofrece a venir los sábados. Entonces, más o menos así es.
Borja: Yo quería decir al respecto que para nosotros, en este hacer y repartirnos tareas dentro de la asamblea, creemos que es importante que sean rotativas por dejar reflejado la crítica a la especialización de las cosas. En algunas cosas lo conseguimos pero también es cierto que en otras no somos capaces o nos resulta más cómodo que de algunas cosas se encarguen determinadas personas. Por ejemplo, para las tareas de difusión hay gente a quien le resulta más cómodo hacerlas que a otras personas.
Entre los procesos de La Libre tenéis varias iniciativas propias y actividades diversas. ¿Hay personas que trabajan de forma asalariada en este proyecto? ¿Por qué sí o no? ¿Qué significa “el trabajo” para La Libre? ¿Qué filosofía laboral se práctica?
Josué: Cuando hablamos de trabajo hablamos de todas estas tareas que hemos dicho y en La Libre no tenemos ninguna persona asalariada. Todo el trabajo que se hace es voluntario colaborativo, de manera altruista y no se recibe dinero a cambio. Si entendemos por trabajo toda actividad productiva o reproductiva que produce un bien o un servicio, no tenemos tampoco una reflexión profunda en torno al significado de trabajo pero sí que con la práctica desarrollamos esa forma de entender lo que es el trabajo. Para nosotros el trabajo es una manera de gestionar la vida y los proyectos sin la necesidad de que haya un intercambio dinerario de por medio porque pensamos que, muchas veces, el meter un mediador como es el dinero entorpece muchas relaciones personales y sociales y a veces es nocivo. Independientemente de que nosotros somos perfectamente conscientes de que vivimos en un entorno capitalista y que, de hecho, necesitamos el dinero para sobrevivir. Digamos que vivimos en esta contradicción que nos da mucho para pensar y que la práctica es suficiente demostración de esa filosofía del trabajo.
El proyecto comienza como un intento de autoempleo que no es fructífero porque no es posible ganarse la vida con los libros, al menos en Santander en el momento en el que se inició y con este tipo de libros, claro, un tipo de libros que no son bestsellers ni aparecen anunciados en la televisión ni en los medios de comunicación. Ese es el motivo inicial. Después eso ha permanecido como un criterio propio; a partir de ahí, toda la gente qué nos hemos unido al proyecto muchas veces nos hemos unido porque toda la gente que está en el proyecto está en igualdad de condiciones y ninguno cobraba por ello y todos estábamos en la misma situación y eso genera un tipo de estar que es muy fructífero. Te llena mucho ver que en este mundo tan mercantilista que tenemos somos capaces de llevar un proyecto durante muchos años de manera altruista, ciertamente te llena como persona y como colectivo.
¿Trabaja La Libre en red con otros colectivos o empresas sociales?
Borja: Tenemos bastante relación con otras librerías y con otros Centros Sociales de otros lugares del Estado pero también tenemos relación con espacios del entorno más local, no solo de Santander sino en Cantabria. Y es inevitable porque las personas que estamos en La Libre también estamos en otros colectivos y en otras asambleas y sucede que hay un contacto con otros colectivos. También es verdad que La Libre no solo es una librería sino que es capaz de dar apertura a otros pequeños proyectos que van surgiendo y desarrollándose y que tiene en este espacio físico como soporte.
Josué: Yo es lo que diría también en torno a la pregunta; no trabajamos en red de manera formal con otros colectivos, es todo bastante informal en ese sentido. Como ha dicho Borja, aquí han nacido colectivos o les hemos ayudado a nacer en el sentido de que les hemos dejado el local porque realmente el tema de los locales es complicado. Y en La Libre se reúnen desde grupos de consumo hasta cooperativas de producción de pan, colectivos antirracistas, de promoción de la bicicleta como medio de transporte, colectivos de defensa del territorio, etc. No se puede decir que trabajamos en red de una forma formalizada pero sí de una manera informal.
En la descripción qué ofrecéis de vuestros conceptos y herramientas en la web habláis de “promover criterios sociales, no mercantilistas”. ¿De qué criterios sociales hablamos?
Borja: Yo creo que en la asamblea tenemos nuestras distintas posturas dentro de bastantes posiciones en común; por ejemplo, compartimos el criterio de hacer las cosas por nosotros mismos sin delegar en más gente. Esto se puede traducir en la práctica en el hecho de que en este espacio se puedan proponer actividades, que tú puedas dar tu taller y puedas socializar el conocimiento con los demás. También en el hecho de que aquello que se entiende por cultura, o el acceso a un libro o a estar en un espacio para hablar, no dependa de los ingresos que tienes; que las actividades sean gratuitas y que en el espacio no se requiera de ser socios para hacer uso de él. Luego hay otras relaciones informales que no pueden ser medibles y que se dan en este espacio de donde pueden salir prácticas de apoyo mutuo, que es otro criterio que creo que compartimos.
Creéis en la “construcción colectiva de alternativas”. ¿De qué tipo de alternativas estamos hablando?
Josué: Cuando hablamos de alternativas en La Libre nos referimos a costumbres alternativas al sistema capitalista en el que estamos inmersos. Y cuando hablamos de alternativas pueden ser de todo tipo, por ejemplo, pensar formas alternativas al sistema capitalista de alimentarse o de vestido o educativas. Una de la cosas en las que estamos de acuerdo los integrantes de La Libre es que este sistema es nocivo para la sociedad y la convivencia entre las personas; es nocivo para el planeta y para la naturaleza y nosotros creemos que es necesario construir alternativas para que sea posible otro mundo más allá del que tenemos delante de nuestras narices.
Borja: Y también entendemos que esas alternativas no pueden ir separadas de procesos de lucha en oposición a problemáticas qué existen en la calle y que no se pueden abrir pasos sin esa oposición. Por eso cuando presentamos La Libre no sólo hablamos de generar alternativas sino de la crítica al orden social en el que vivimos.
Habláis de “forjar herramientas para desmontar y montar el mundo” y se enfatiza lo colectivo frente al individualismo capitalista. ¿Qué entiende La Libre por “lo común” y “lo público”?
Josué: Cuando hablamos de lo público entendemos que puede ser fácilmente malentendido porque dentro de lo público hay dos cosas que se solapan; por un lado está lo público que es de todos y de la gente y lo público lo que es estatal. Entonces dentro de ese concepto de público hay veces que puede primar lo estatal y cuando esto pasa priman los interés del Estado y del capital que va íntimamente ligado con el Estado. Y cuando prima lo público, priman los intereses de la gente. Entonces, en esa correlación de fuerzas es donde está la dificultad de hablar de lo público directamente.
Cuando hablamos de lo común a nosotros nos parece interesante referirnos al ejemplo de la gestión de las tierras tradicionalmente en Cantabria que es lo que se conoce como “tierras comunales”. Son las tierras que pertenecen a todos dentro de un pueblo concreto. Esto quiere decir que todo el mundo que vive en ese pueblo puede utilizar esas tierras para labrarlas, para sacar alimento para su ganado o para proveerse de leña para calentarse en invierno o cocinar. También significa que todo el mundo en el pueblo tiene la obligación de cuidar esas tierras y de mantenerlas limpias y en buenas condiciones para que puedan ser pasadas a los descendientes. Y dentro de las tierras comunales otra cosa importante es que como son de todos no se pueden vender, no hay la posibilidad de que esas tierras se vendan y eso también nos parece muy importante y como una buena manera de definir qué es lo común.
Trabajáis para “plantear interrogantes y despertar inquietudes”. ¿Podrías explicar a qué interrogantes e inquietudes os referís?
Josué: Cuando hablamos de plantear interrogantes nos referimos a que el sistema capitalista del mercado en el cual vivimos a la gente que recién llega a él, digamos, los más jóvenes, les parece como lo natural y el único y mejor mundo posible. Con este mensaje nos bombardean los medios de comunicación constantemente. Nosotros nos intentamos dirigir a esa gente que ha nacido en el mundo tal como es y que no tiene otros referentes de otros mundos posibles u otras formas de relacionarse posibles; desde allí entendemos el plantear los interrogantes.
Este proyecto no recibe subvenciones institucionales y se sostiene de forma autónoma y a través de socixs. ¿Quiénes son estas personas y qué aportan?
Borja: Se mantiene con la venta de libros y otros materiales pero también con estos socios que pueden ser desde personas cercanas a La Libre hasta personas que han conocido el espacio por una actividad, personas que entraron, les gustó un libro y siguieron viniendo. Y nos parece también importante el que haya más socios que puedan pagar menos dinero a que haya menos socios y que paguen un montón de dinero. Por eso la cuota es de 20 euros al año. También decir que los socios, en muchas ocasiones, no solo contribuyen económicamente al proyecto sino que hay muchas maneras, sin tener ninguna obligación de hacerlo, donde muestran su apoyo.
Josué: Por ejemplo haciendo turnos en La Libre y estando una buena tanda de horas aquí o aportando los ordenadores que tenemos que son de socios que nos lo han regalado directamente o trayendo libros de segunda mano para que los vendamos para financiar el proyecto.
Borja: Llevándose carteles de actividades a distintos espacios de la ciudad de otros lados. Hay muchas maneras pequeñitas de cada día.
Escribís en la web “Aquí la cultura no es bien de consumo sino un movimiento de ideas y propuestas”. ¿Qué entiende La Libre por la cultura? ¿De qué cultura habláis?
Borja: Yo creo que en La Libre tenemos como referencia aquel pasado del Estado español donde en determinados sitios como Cataluña había una serie de ir de venir de ideas que pasaban entre un montón de Ateneos que difundían la cultura sin necesidad de que esta se entienda como algo que viene después de la formación académica o algo que viene después de que haya una inversión económica detrás. Entonces, para nosotros eso es importante y a nivel pequeñito pues lo difundimos.
Y qué entendemos por cultura yo también quería decir que existe como una especie de mito de la cultura que está relacionada con esa manera de entenderla como algo que viene después de la Academia o sólo se puede hacer “a cambio de”. Y lo que entendemos por cultura es algo mucho más básico y a pie de calle y de toda la gente por el hecho de existir y no por el hecho de formarse. Y la manera de formarse muchas veces simplemente es convivir en espacios como este y como muchos otros que existen.
Josué: Sí, la cultura es una cosa mucha más amplia que solo lo que está en los libros. La cultura son todos los saberes que tenemos todos, independientemente de que hayamos estudiado o no, y que en este modelo de hacer la cultura desde los de abajo, para los de abajo pues, cualquiera de nosotros nos puede enseñar todo eso que aprendió a lo largo de su vida y que puede compartir con los demás.
Palmar: Cultura viva.
Borja: Y en buena parte nos parece muy importante recalcarlo hoy en día, que el desarrollo cultural en las ciudades está generando mucho desplazamiento de una parte de la población hacia otros lados, convirtiendo la cultura en una mercancía.
¿Cuáles son los referentes culturales de La Libre?
Josué: Hablando de los referentes culturales de La Libre yo pondría como referentes los Ateneos obreros que ha habido a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en España. Los Ateneos obreros eran agrupaciones de obreros que trabajaban un montón de horas, en ese tiempo no estaba la jornada de 8 horas, y después de trabajar venían al Ateneo para formarse y se hacían grupos de discusión, clubes excursionistas y todo desde los obreros y para los obreros sin intentar de alguna manera contraponerse a la cultura elitista y a la cultura de la burguesía de esa época. La cultura de los teatros, de las óperas y este tipo de cultura elitista que para nosotros es lo que no es La Libre. Hablando de teatro también por ejemplo se puede hablar de formas desde abajo de entender esa cultura, podemos pensar en Federico García Lorca y su grupo La Barraca que iba de pueblo en pueblo enseñando los clásicos a la gente de la calle. Eso es lo que entendemos por cultura y ese es nuestro referente.
¿Cómo recoge La Libre la diversidad cultural migrante del barrio?
Borja: Yo creo que esas realidades se tienen muy en cuenta, eso no quiere decir que esas realidades se tomen en cuenta desde las propias personas que viven esa realidad migrante. Sí creo que a pesar de todas las iniciativas y de pequeñas cosas como las que el compañero Josué ha contado, hay cierta homogeneidad en ese sentido que no somos capaces de romper y creo que también hay poco trabajo de barrio de cara a fuera, pero sí existe una sensibilidad hacia ello. Entonces, es verdad que la tienda gratis es un sitio por donde pasan muchas personas que son del barrio y que muchas de ellas son migrantes pero en una actividad más política pues no existe esa diversidad y eso nos dice algo.
Josué: Yo diría que se puede decir que sí hay cierta diversidad en cierto nivel de las personas que formamos La Libre, en el sentido de que hay gente que vive en Santander capital y gente que es de diversos valles de Cantabria y que aportan esa diversidad cultural que igual no es tan grande como una posible diversidad cuando se suma gente migrante. Somos todos blancos y autóctonos entre comillas, de Cantabria. Claro, es una pregunta muy compleja porque, por ejemplo, la mitad de mi familia es cubana, mi abuelo viene de Bermeo, mi bisabuelo es de Madrid, o sea actualmente la diversidad es tan grande que es muy difícil concretar esas cosas.
¿Qué tipo de materiales acoge La Libre? ¿Qué criterios de selección de libros manejáis? ¿Cuáles son las líneas rojas?
Borja: Mas que establecer una línea roja y unas negaciones de libros determinados lo que se hace es priorizar editoriales no comerciales y material que nos interesa sobre un montón de temáticas. Pero eso no implica que no tengamos otro tipo de materiales que, por ejemplo, en los libros de segunda mano se refleja que puede haber cualquier tipo de contenido y que también puede ser necesario a la hora de desarrollar ese espíritu crítico que es otro criterio de La Libre, el hecho de leer eso desde una postura crítica.
Josué: Respondiendo a la pregunta de qué tipo de materiales tenemos en general en La Libre, la distinción básica es lo que es distribuido por distribuidoras no comerciales que hay en España. El Estado español tiene una red con buena salud de distribución no comercial, podemos hablar de Virus, de Traficantes o de Cambalache que son distribuidoras no comerciales gracias a las cuales proyectos como La Libre pueden sobrevivir. Las distribuidoras comerciales te imponen unos requisitos que nosotros consideramos abusivos para tener los libros en tus estantes. Entonces las distribuidoras no comerciales lo que hacen es que te dejan los libros en depósito, esto quiere decir que no los tienes que pagar; tú tienes tus libros en tus estanterías durante un tiempo indefinido hasta que los vendes y cuando los vendes es cuando les pagas a la distribuidoras. Entonces, gracias a la existencia de esta red de distribuidoras es que proyectos como La Libre pueden existir. Eso no quiere decir que no tengamos libros de distribuidoras comerciales, que los tenemos, siempre que hay alguien que lo pida o que consideramos que un título en concreto es interesante tenerlo aquí. Entonces, en ese caso, se pide y se compra a esas distribuidoras comerciales.
¿Dirías qué La Libre es, de alguna manera, un proyecto de educación no formal para la ciudadanía?
Borja: Claro, porque si entendemos a la educación como algo más integral que lo que se limita a los centros de formación, escuelas, universidades y demás que están muy orientadas a insertarte en el mercado laboral y a educarte en unos valores de ciudadanía que para nosotros es un término bastante excluyente porque no tiene en cuenta las personas sin papeles, por ejemplo, a las personas catalogadas como ilegales. Entendemos, si entendemos la educación como algo más integral, entonces sí, esto es un espacio de educación informal como puede serlo una huerta ocupada u otros espacios de encuentro.
Josué: Si hablamos de La Libre como un espacio de educación no formal para la ciudadanía o como nos preguntáis de si nos resulta paradójico que este tipo de educación se haga al margen de las Instituciones, pues a nosotros no nos resulta paradójico sino, al contrario, nos parece que es como debe ser. Nosotros creemos en la educación de personas libres para formar a personas libres, no creemos en la educación para formar a ciudadanos porque esa palabra significa etimológicamente ser súbdito de un Estado. Entonces, nosotros no formamos parte de esa red de educación no formal para la ciudadanía porque para nosotros lo importante es educarnos conjuntamente todos para ser personas libres.
Obviamente estamos ante un proyecto político pero ¿de qué política estamos hablando?
Borja: Todo lo que hemos estado hablando es política y la política como la vida cotidiana resulta en colectivo y rompe con la idea de política como algo reservado para el Parlamento. Por eso cuando muchas personas se acercan y dicen “bueno, pero es que esto es político y a mí no me gusta lo político”, ese contacto ya es política.
Josué: Nosotros entendemos la política como la gestión del espacio público y colectivo, de la vida cotidiana y esa gestión nosotros creemos que debe ser hecha desde la propia gente que vive en ese espacio y que no se debe delegar la gestión de lo que es nuestro en Parlamentos o en gobiernos porque cuando se delega en gobiernos, normalmente se aprovechan de ese poder que se les da para abusar de ese poder, normalmente, aprovechándose de la gente que trabaja para ellos. La gestión de los barrios desde los barrios sería una ideal; que sea la gente en el Ayuntamiento la que decida cómo se debe convivir en un barrio y gestionarlo.
Borja: Estamos a años luz de ello pero no quiere decir que no exista porque hay otras experiencias dentro del Estado y en otros lugares donde están por lo menos más cerca de esa realidad.
¿Qué opinión tiene la Libre de las políticas culturales y educativas vigentes?
Josué: Cuando hablamos de cultura y educación desde el Estado, por un lado, si hablamos de cultura nosotros creemos que a lo que se está atendiendo mediante esa cultura es la mercantilización y a la mediación a través del dinero de todos los cambios culturales o de todas realidades culturales. Eso es a lo que aspira el Estado y el capital que están últimamente relacionados y eso se puede demostrar en la práctica con las políticas de los Ayuntamientos para favorecer que se haga una determinada cultura en determinados barrios y, de esa manera, conseguir expulsar a la gente humilde que hasta entonces ha vivido en esos barrios y se les expulsa consiguiendo que ese magma cultural en esos barrios hace que suba el precio de las viviendas y de los impuestos y de los alquileres y eso hace que esa gente humilde que ha vivido allí toda su vida al final tengan que marcharse. Sí hablamos de política educativa, por ejemplo, hablamos de la última ley orgánica que han llamado de Mejora de la calidad educativa y mediante la cual lo que se está intentando hacer es también mercantilizar la educación, o sea, meter criterios de mercado en algo que no debería de estar para nada regido por el mercado y, por otro lado, generando dinámicas de competencia entre los alumnos cuándo nosotros pensamos que se deberían generar dinámicas de cooperación. Generando alumnos que tengan como prioridad en su vida la de querer ser empresarios, cuando lo que se debería generar es la cooperación, la ayuda mutua e intentar construir una sociedad más agradable para todos y en la que no haya gente excluida por cómo haya llegado, o en qué barrio haya nacido o qué dinero tenían su padres al nacer.
¿Qué sería característico de las actividades que organiza La Libre?
Josué: Mira, una de las cosas importantes acerca de las actividades que se hacen en La Libre es que responden a básicamente dos criterios que tenemos para todas las actividades, no solamente las que hacemos desde la asamblea sino las que cualquiera quiera proponer. Solemos ser bastante flexibles en cuanto a los criterios de las actividades que se hacen pero mantenemos básicamente dos: que por la actividad no se cobre y que sea gratuita y el segundo que no esté organizada por un partido político. Intentamos que los partidos políticos permanezcan al margen de lo que es La Libre.
¿Qué es una tienda gratis?
Borja: A veces cuando se empieza a entender se entiende como un sitio donde hacer trueque y no es eso. No es un sitio donde necesariamente tenga que haber un intercambio de algo por algo sino que es un espacio donde la gente que no necesita algo lo deja para que otra persona que sí lo necesite o que lo quiera lo pueda coger. No sólo es una cuestión de necesidad y supervivencia, que también, sino una cuestión de valores, es una filosofía en el sentido de que igual tú prefieres conseguir ropa que ya ha sido usada en vez de contribuir a que se siga fabricando ropa en condiciones terribles para quienes trabajan en el otro lado del mundo. Entonces, tiene un trasfondo más allá de un espacio pequeñito donde adquirir cosas materiales. Y es un sitio donde no se da algo a cambio de otra cosa, sino simplemente aquello que se llama economía del don, dar a cambio de nada.
¿Qué ventajas tiene crear una librería-Centro Social?
Borja: La mezcla entre librería y Centro Social aporta que haya personas que se acercan al Centro Social por las actividades y que se fijan en el material por las actividades y, de la misma manera, hay gente que se acerca a la librería y que igual no entraría al tipo de actividades del Centro Social. Gracias a que hay una librería vienen. Entonces se produce algo que aumenta la heterogeneidad de la gente que viene al espacio. Lo mismo puede pasar con otros sitios pequeños como el ordenador y la tienda gratis.
Teniendo en cuenta el clima de precarización y de desafecto político, ¿podéis contarnos qué mantiene vivo el motor de la ilusión en La Libre?
Josué: Viendo el mundo tal como está, con las dificultades que estamos teniendo y con el clima de pasar de la política que hay en general, lo que creo que nos mantiene o una de las cosas con esa ilusión de seguir haciendo cosas es la propia práctica del estar aquí, de venir y ver que las discusiones que tenemos les sirve a la gente para aplicar en su vida cotidiana; el ver que les servimos a proyectos transformadores que intentan generar un conflicto para concienciar a la sociedad y que le somos útiles a colectivos qué luchan por los derechos de un montón de gente o que luchan por la defensa de la tierra que tan machacada está; pues todo este conjunto de cosas produce una retroalimentación y una ilusión y alegría y unas ganas que es el conjunto de cosas que te mantiene adelante.
Borja: Es así.
Josué: Y una cosa que yo creo que es importante en la que estamos de acuerdo la gente que participamos en este proyecto es que el sistema capitalista en el que estamos inmersos es un sistema suicida que nos está llevando directos al precipicio. Entonces, entender un poco esto que a veces es tan fácil y a veces tan difícil de entender y contribuir a generar ese pensamiento crítico al sistema tal como lo vivimos, y ser capaces de extender entre el mayor número de gente posible esa idea de que estamos yendo directos al precipicio y que, de una manera u otra, hay que darle un giro a esto, simplemente con contribuir a eso ya estamos contentos.
Borja: Tuvimos bastante claro lo de acceder a este proyecto que estás llevando a cabo porque resulta muy interesante y ojalá sirva para que luchas o alternativas que se están dando en otros lados se puedan nutrir de otras.
¿Qué significa para La Libre crecer en términos no capitalistas?
Josué: Para mí crecer significaría que hubiera una Libre en cada barrio. Que en cada barrio de Santander haya un espacio libre, en el sentido no mediado por el dinero, en el cual hubiera la posibilidad de que la gente del barrio pudiera reunirse allí para llevar a cabo sus luchas y para defender a la vecina que quieren echar por no pagar el alquiler o al vecino a quien le quieren cortar el agua por no haber podido pagar; que les sirva a los chavales que no tienen un espacio donde reunirse y compartir aficiones como la música o donde estar juntos y charlar. Para mí, crecer es que este tipo de proyectos se multiplicaran en cada barrio y de esa manera construir una sociedad mejor, que bastante falta nos hace.
Borja: Para mí crecer también es crecer permaneciendo; sí, adaptándose a la realidad cambiante pero no atándose a la lógica del sistema en el que vivimos que, por supuesto, estamos dentro de ella y como al principio de todo esto decíamos, pues formamos parte de esa contradicción. Pero tener en cuenta siempre esos límites que nos aportan tanta autonomía a la hora de llevar a cabo el proyecto.



