1. Empezamos con una pregunta muy personal. ¿Qué ha supuesto y supone la bicicleta en tu trayectoria de vida?
1R.- Como para tantos y tantas, un elemento o juguete inseparable de la niñez, adolescencia y juventud. Luego, por circunstancias de la vida, un medio esporádico de hacer pequeñas excursiones y también compañera de rutas por tierras de la península ibérica y Francia.
2. Cambiamos de tema ¿Existe la bicicleta en sociedades preindustriales? ¿Está ligada la bicicleta (no el ciclismo) al desarrollo industrial?
2R- No lo sé, pues no me he dedicado a investigar en la prehistoria del desplazamiento humano sobre dos ruedas en línea (bicicleta). En mi ensayo no pretendo ser exhasutivo y me limito a reseñar la aparición del velocípedo en las últimas décadas del siglo XIX y su popularización en la sociedad industrializada. Lo que sí me interesa es cómo la fabricación de bicicletas estuvo ligada al desarrollo de la industria mecánica, y su particular relación con la evolución de la industria de armamento, así como con la organización del trabajo y la vida social, en general, que se aprecia tanto en su divultgación entre la clase trabajadora como en su impacto en las expresiones artísticas (literatura, teatro, pintura).
3.¿Qué diferencias estableces entre el viajero que usa una bici y el ciclista?
3R-La figura del viajero es la de un individuo con un objetivo personal e íntimo que tiene que ver con la experiencia subjetiva del paisaje, del tiempo, de llegar a algún sitio, de disfrutar del aire y del esfuerzo calculado sin prisa; una experiencia que puede ser compartida cuando se viaje en compañía. Sin embargo, el ciclista es un trabajador al servicio de una marca comercial y de un objetivo condicionado por el mercado de la publicidad; su esfuerzo está en función de los requerimientos tácticos y estratégicos del equipo, que es tanto como decir de la marca comercial; o sea, de la emrpesa que patrocina el equipo.
4. Si la bicicleta integrada en la competición ciclista se convierte en una mercancía al servicio del deporte y, por ello, de la lógica del capital ¿Podríamos decir en este caso que dicha tecnología -la bicicleta- sí depende del uso que se le dé? Dicho de otra manera, ¿Podemos concebir la bicicleta fuera de la máquina?
4R-La pregunta se enmarca en uno de la debates de fondo acerca del desarrollo tecnológico y de la «neutralidad» de la tecnología que excede las intenciones de este ensayo. En realidad, en “Ciclismo y capitalismo”, se aborda la bicicleta en su dimensión de objeto producido en condiciones del modo de producción capitalista, es decir, como mercancía con implicaciones sociales en cuanto a su forma de producción industrial y su aplicación en el mercado del espectáculo deportivo. En este sentido, la bicicleta hoy en día ya es indisociable de la máquina y de su función en el complejo tecnoindustrial.
El hecho de que incorpore mecanismos cada vez más complejos (frenos de disco, amortiguadores hidráulicos, frenos y cambios de marcha electrónicos, etc.) y nuevos materiales la convierte en un artilugio cuyo mantenimiento y reparación son cada vez más difíciles para la persona que la utiliza. Puede decirse que la evolución de la bicicleta muestra el salto de la técnica, mucho más próxima al ser humano, a la tecnología que caracteriza el desarrollo capitalista. De este modo, el objeto, la bicicleta, se aleja, se enajena del sujeto y de ser un objeto auxiliar del ser humano y próximo en cuanto a su relación con el individuo por su reducida complejidad técnica, pasa a convertirse en una mercancía cada vez más alejada del usuario por una creciente mediación tecnológica.
5. ¿Qué diferencias y semejanzas pueden existir entre lo que denominas como “ciclismo artesanal” y “ciclismo tecnocientífico”?
5R-En el ciclismo, a lo largo de su historia, siempre ha estado presente la intención de llevar siempre más allá los límites físicos del cuerpo humano, como trasunto del ideal de progreso propio del capitalismo en una manifestación del entretenimiento de masas, y en ese sentido también ha estado presente desde los primeros tiempos el uso de estimulantes para aumentar la resistencia física.
Sin embargo, creo que hay un salto cualitativo en lo que se podría considerar un ciclismo artesanal, donde la intervención del ciclista era mucho más directa y diversa en el mantenimiento y reparación de la bicicleta en la carrera, como en el uso de estimulantes y drogas de bajo nivel, como cafeína, alcohol y anfetaminas, y el ciclismo de las últimas décadas donde la intervención de los logros bioquímicos aplicados al cuerpo del ciclista y la organización científica del trabajo en el equipo reproducen los avances del desarrollo tecnocientífico capitalista. Y como ocurre con el resto de actividades laborales, el complejo tecnocientífico subsume la figura humana ciclista, o sea, la tecnología adquiere protagonismo sobre el ser humano. Si nos fijamos en la presencia tecnológica de cualquier carrera ciclista, podemos observar esa tendencia.
6. Cuentas que la bicicleta ha sido una gran aliada histórica de los grupos rebeldes anticapitalistas. Desde el antifascismo hasta el feminismo, ¿Podrías ponernos algunos ejemplos pasados o presentes que ilustren esta cuestión?
6R-Aunque la bicicleta, como medio de locomoción fue utilizado en la primera guerra mundial, donde hubo batallones militares ciclistas, he querido resaltar su papel como máquina para la vida mucho más que como máquina de muerte. Por eso, hago el recordatorio de lo que supuso la utilización de la bicicleta en la conquista de libertad de movimientos para las mujeres y, particularmente, en el caso de las sufragistas que la adoptaron no solo como medio de desplazamiento en su labor difusora de los derechos de la mujer, sino en su dimensión simbólica a la hora de introducir cambios en la vestimenta de las mujeres que eran toda una provocación en su tiempo. Incluso una de las más destacadas sufragistas de los años finales del siglo XIX en los EE.UU., Susan B. Anthony, llegó a decir que andar en bicicleta había hecho más por emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo.
En la resistencia antifascista francesa, por ejemplo, gracias a la flexibilidad que ofrece la bicicleta en la movilidad, aparece recurrentemente en las acciones de propaganda, como de sabotajes y atentados. Y también en la subsistencia cotidiana. En el París ocupado por los nazis, por ejemplo, Pavel y Clara Thalmann, dan cuenta en sus memorias de las columnas de ciclistas que llenaban las carreteras cuando salían hacia la periferia para aprovisionarse de alimentos. Otro caso sobresaliente fue el de Virginia Hall, una mujer comprometida en labores de espionaje, que logró burlar a la Gestapo y que a fuerza de pedaladas cargaba la dinamo de su bicicleta para poder transmitir informaciones acerca de los desplazamientos de tropas nazis invasoras.
Asimismo, en el libro recojo la historia de Gino Bartali, el campionissimo italiano que con la excusa de sus entrenamientos, trasladaba papeles falsificados que salvaron muchas vidas de judíos perseguidos. Una hazaña, que mantuvo toda su vida en secreto, y que supera en significación y trascendencia sus muchas proezas en competición.
7. En tiempos de colapso capitalista y cénit de los recursos fósiles, la utilización de las bicicletas como medio de transporte, disfrute y salud alberga una gran importancia por la autonomía que posibilita dicho artefacto, debido a que su reparación conlleva un conocimiento fácilmente transmitible entre iguales, así como sus piezas están sujetas a una menor exclusividad y especialización que los vehículos motores, se muevan con el tipo de energía que sea. ¿Estás de acuerdo o matizaríais algo?
7R- Coincido plenamente con tu apreciación y solo añadiría que siempre que pensemos en la bicicleta, digamos, menos tecnológica, es decir en la bicicleta que sin renunciar a ciertas prestaciones en cuanto a facilitar el esfuerzo (marchas) y la seguridad con sistemas de freno mecánicos,sea fácilmente abordable por cualquier persona usuaria en lo que se refiere al mantenimiento y los recambios. Porque si hablamos de la bicicleta que incorpora componentes electrónicos o baterías eléctricas, ya estaríamos mistificando el aparato técnico funcional para convertirlo en una mercancía tecnológica más en el mercado del ocio del consumidor moderno y en un objeto con un impacto ambiental mucho mayor por lo que supone la fabricación de las baterías y su gestión como residuo una vez agotado su periodo de vida útil.
8. Leyendo la parte del libro en la que describes como el ciclismo desarrolla, contribuye y participa de ese anhelo de potencia que compone la megamáquina capitalista descrita por Mumford, resulta muy interesante ese análisis que vincula dicho anhelo de potencia con la cultura patriarcal, la lógica progresista y el adn fascistoide. ¿No crees que este anhelo se cuela también en las dinámicas de los grupos que planteamos un antagonismo con el estado y el capital? ¿Hasta qué punto el deporte ha colonizado el juego ajeno a la competición y ha potenciado el culto al músculo?
8R- Desde luego, los antagonistas también somos hijos de nuestra época y, como tales, estamos imbuidos de las taras propias del patriarcalismo, de la competencia, del culto al héroe, a la velocidad y al cuerpo musculado que es el canon dominante actual. De ahí la necesidad de ejercer no solo la crítica sino la autocrítica. Y en este punto, hay que decir que esa es una de las insuficiencias del antifascismo contemporáneo, que no combate con el énfasis suficiente esos rasgos de potencia, velocidad, progresismo tecnológico, exaltación del triunfo, etc., que están muy presentes en la ideología fascista porque, a fin de cuentas, el fascismo es una forma política del capital, cuyos rasgos penetran en nuestra vida y comportamientos cotidianos.
La evolución histórica del capital significa su realización como modo de producción y de vida y, en consecuencia, la extensión de sus formas de dominación hacia todo aquello que es expresión de la vida humana y no solo de su mera fuerza de trabajo física. Es por eso que el deporte, como ejercicio competitivo que ya en su origen aparece como una representación de la guerra, en la sociedad actual se haya convertido en una expresión de actividad humana antagónica al juego, precisamente porque ya no queda prácticamente nada de juego en el negocio del espectáculo deportivo.
9.Entrando más en materia sobre ciclismo, ¿Por qué “La vuelta a España”, el Tour de Francia o el Giro de Italia son dispositivos de transferencia de recursos financieros públicos a manos privadas?
9R-La retransmisión televisiva de las grandes carreras que mencionas y que llegan a cientos y miles de millones de espectadores de todo el mundo, además de un medio promocional de todo tipo de mercancías, lo es también de las propias ciudades y regiones por donde pasan. Los ayuntamientos y las comunidades autónomas destinan una parte importante de su presupuesto a contratar llegadas y salidas de las etapas y a ofrecer imágenes sugerentes, con vistas aéreas incluidas, para atraer turistas.
Es en ese sentido que hay una transferencia directa de los fondos públicos hacia las entidades organizadoras y gestoras de los derechos de retransmisión, como Unipublic en el caso de la Vuelta ciclista a España, que forma parte de la firma multinacional ASO (Amaury Sport Organisation). Y también una transferencia indirecta en la medida que esos gastos promocionales de las administraciones públicas contribuyen a impulsar el beneficio privado de los negocios de hostelería, restauración y ocio, en general.
10.¿Piensas que el dopaje es una anomalía dentro del ciclismo?
10R-No, ni mucho menos; es la consecuencia lógica de la dinámica progresiva de la explotación del cuerpo en el ciclismo a la hora de aumentar sus prestaciones de potencia y resistencia. Toda la polvareda levantada en torno al dopaje y la criminalización de los ciclistas, en realidad responde a una gran operación mediática de hipocresía, muy propia de la sociedad capitalista.
En un mundo en donde está legitimada la superación de todos los límites, como primer imperativo del progreso, la superación de los límites biológicos del cuerpo humano del ciclista en aras de mejorar la competencia y conseguir la victoria que redunda en beneficios publicitarios y en el sostenimiento del negocio del espectáculo deportivo, está plenamente justificada la mejora de las prestaciones por los medios tecnocientíficos disponibles. Otra cosa es que tal justificación aparece como lo que realmente es: una aberración nihilista resultante de la evolución del ciclismo dentro de la economía de mercado capitalista. Y esa constatación asusta incluso a los beneficiarios del negocio que echan mano de subterfugios reguladores y de disposiciones reglamentarias del espectáculo ciclista en una sociedad cuyo presente histórico viene caracterizado precisamente por la desregulación generalizada, comenzando por la del mercado laboral y el derecho al consumo sin cortapisas.
De hecho, la desregulación es la condición primordial para que continúe esta desbarajustada carrera que es la economía capitalista. Por eso los gestores del negocio ciclista se ven confrontados con las contradicciones propias de su actividad económica que, en última instancia, descansa sobre la sobreexplotación del cuerpo humano ciclista.
11. Para concluir y por no extendernos más, -aunque daría para ello- queríamos preguntarte cuál ha sido tu motivación para escribir este libro, a qué piensas que puede contribuir y qué papel cumple la bicicleta en el conflicto y en las posibilidades de emancipación social que pueden derivar del mismo?
11R-En cuanto a mi motivación para escribir el libro, como en todo lo que hago, lo primero es intentar poner en orden las ideas para poder compartir las reflexiones con los demás. Es, en cierto modo, una especie de excusa para llamar la atención sobre aspectos cruciales de nuestra sociedad a través de la experiencia aparentemente neutra y lúdica del uso de un objeto familiar como la bicicleta y de las implicaciones del espectáculo ciclista un poco más allá de la seducción que pueda entrañar para quienes profesamos esa afición. Es simplemente eso, sería pretencioso pensar que un libro contribuya de manera relevante al cambio de la sociedad.
Por otro lado, la bicicleta, como artefacto y mercancía, forma parte de la vida social capitalista como una aspecto más de la cuestión social. Es en ese sentido en el que se orienta el enfoque del libro. De ahí que la emancipación de la bicicleta de su condición de mercancía solo será posible en el marco de la emancipación de la vida de las determinaciones sociales capitalistas.



