Bajo el lema «No en mi nombre», la Catedral de Santander ha sido escenario durante los últimos meses de una apostasíaa colectiva.
La acción, organizada por un grupo de personas al margen de partidos o asociaciones,ha conseguido congregar en la puerta de la catedral Santanderina a un total de 50 personas durante los días 31 de octubre y 18 de noviembre para poder darse de baja de la Iglesia.
En la primera fecha el obispado se negó a recibirlos aduciendo que el horario de atención al público había finalizado. Esta excusa hizo que se volvieran a presentar un mes más tarde, el 18 de noviembre, aunque parece ser, según anunció el ovispado, que había habido «un cambio de horario por el cual cerraban más temprano» y tampoco podrían ser atendidos esta vez. Ante esta «muestra de intolerancia», en palabras de los organizadores, se preparó una nueva ‘apostatada’ para el 25 de noviembre en la que un número similar de apóstatas fue obligado a guardar cola bajo la lluvia, dado que el representante eclesiástico les obligaba a entrar de uno en uno para «soltarles un sermón» individualmente.Los participantes en la ‘apostatada’, tras protestar y advertir de que si no agilizaba los trámites volverían a concentrarse, lograron finalmente entregar sus solicitudes en bloque.
¿Qué es la apostasía colectiva?
La apostasía es la acción de renunciar en grupo ante la iglesia Católica de la fé cristiana. Este ejercicio se lleva haciendo en el Estado Español desde los años noventa, promovido principalmente por ateos y agnósticos que, siendo bautizados en su infancia, consideran que deben sincerar su situación con la Iglesia.



