Bloques en lucha en Peñacastillo; las vecinas organizadas defienden sus hogares

BLOQUES EN LUCHA EN PEÑACASTILLO

Las vecinas organizadas defienden sus hogares

 

En Santander se ha abierto un nuevo foco de lucha en torno a una problemática vivida en todo el estado. Desde Briega hemos estado cerca de compañeras del Sindicato de Vivienda de Cantabria, que acudieron a la llamada de las vecinas afectadas en Peñacastillo que llevan semanas organizándose para evitar la expulsión de sus hogares. A continuación os contamos lo que nos dijeron.

Estamos hablando de 3 bloques en lucha con más de 100 vecinas. Los dos primeros bloques se inauguran en 2013 y el ayto de Santander participa en la entrega de llaves (las vecinas sospechan que parte del proyecto se ha financiado con dinero público, lo que exigiría responsabilidades a las instituciones públicas). El tercer bloque se inauguró en 2016.

Originalmente los bloques pertenecían a uno de los fondos de las fundaciones de la Caixa (“fundaciones sociales” las llaman) y al ser un gran propietario, tenían contratos de alquiler de 7 años que se lo renovaron por 7 años más. Por eso a la gente de los dos primeros bloques les caduca el contrato próximamente y se ven expulsados de sus viviendas. El tercer bloque al empezar los contratos un tiempo después, mantienen un poco de margen, pero están en la misma situación. Hay dos bloques que denominaban bajo los nombres de alquiler sostenible y alquiler social respectivamente. También ha habido varios casos que se han acogido a la prórroga de 2 años de alquiler, pero se empezaban a organizar por esas fechas y hubo gente que no tuvo tiempo de informarse y solicitar la medida.

Los contratos se han ido renovando hasta octubre de 2025 (fecha en la que les llega a todas las vecinas un correo diciendo que se han vendido las viviendas al fondo Mosaic Group), a partir de esa fecha les han ofrecido unas condiciones inasumibles para seguir viviendo en sus casas. Les han hecho ofertas de dinero para que abandonen sus casas y unas pocas vecinas ya se han marchado. Más tarde, estas ofertas se han convertido en presiones y acoso, siempre por cauces poco regulares como llamadas de teléfono. A una de las vecinas le han llamado 5 veces en el mismo mes para intentar que se marche. Los pisos de las vecinas que se han marchado están siendo vendidos por la inmobiliaria Basic Home y continúan vacíos.

Las vecinas no quieren y no pueden marcharse, quieren condiciones de alquiler social. Al llegar a los pisos les prometieron estas condiciones, e incluso un futuro alquiler con opción a compra y la perspectiva de que no tendrían que abandonar estas viviendas… Además, viven con unas incomodidades fruto de la falta de mantenimiento, el ascensor de uno de los bloques lleva 6 meses sin funcionar, la tela asfáltica del tejado está en mal estado… Los propietarios nunca han respondido las peticiones de mantenimiento y las vecinas pagan regularmente unos gastos de comunidad que se preguntan a dónde van.

Además, junto a los costes del alquiler también les cobran el ibi, seguros de vivienda y múltiples conceptos ajenos al alquiler y que corresponden a los dueños.

Las vecinas se han empezado a organizar y conocen un caso de lucha en Madrid donde también tienen un conflicto de bloque contra el mismo fondo. Nos han pedido ayuda al Sindicato de Vivienda de Cantabria para ponernos en comunicación con la gente de Madrid que está en esa lucha y con la abogada que lleva el caso para intentar aplicar las mismas medidas aquí. La Caixa les ha abierto un portal para incidencias de mantenimiento pero no están resolviendo ninguna, por lo demás no tienen ninguna vía de comunicación para una negociación colectiva. Además, hay una empresa de mediación a la que se le han traspasado todos los datos personales de las inquilinas sin ningún tipo de consentimiento.

Por último, la Sociedad de Vivienda y Suelo (SVS) de Santander dijo que el ayuntamiento tiene derecho de tanteo y no se le ha informado de la venta de las viviendas. Se están produciendo ventas individuales, no en bloque. También se comenta que ningún contrato aparece en el registro de la propiedad. Los locales comerciales de los bajos de los edificios se están vendiendo, pero siguen perteneciendo a la Caixa y no se traspasaron al fondo buitre.

Desde el Sindicato de Vivienda vamos a trabajar con las vecinas para ayudarlas a mediatizar su caso, organizarse con las afectadas de Madrid y acompañarlas en la lucha hasta que se puedan quedar en sus viviendas bajo unas condiciones dignas.

El conflicto está abierto, la fuerza de las vecinas organizadas, la experiencia y los saberes compartidos entre sindicatos de inquilinas y la energía de un sindicato de vivienda, recién creado en Cantabria, son buenos ingredientes para conseguir los objetivos loables de decenas de familias de permanecer en sus casas a pesar de que gestores de activos, fondos de inversión, bancos y administración pública no lo pongan fácil.

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