Manifiesto leído en la marcha en favor de nuestros montes durante la ruta circular por el trazado de los eólicos dentro del municipio de Penagos

Manifiesto leído en Llanos de Penagos | 3 de agosto de 2025

Estamos hoy aquí, en Llanos de Penagos, porque una vez más, los oligopolios han puesto su mirada sobre nuestros valles y montañas con el objetivo de explotarlas bajo el emblema de transición verde, que ya es una moda a manos del capital. Son los mismos actores en un escenario diferente, capaces de adaptarse a las nuevas modas, y que una vez más impone sus intereses al de las vecinas y vecinos a las que nadie nos preguntó. Un modelo que nos convierte en el último eslabón, nuestros derechos y nuestro bienestar compiten con los intereses económicos de los de siempre. Grandes empresas que buscan maximizar beneficios mediante la explotación intensiva del entorno, priorizando su propio enriquecimiento a costa del territorio, los recursos naturales y el bienestar social de la población local.

Nuestra comunidad actualmente se ve amenazada por nuevos y numerosos proyectos de generación de energía eléctrica mediante lo que mal llaman renovables, mega polígonos eólicos a manos de Iberdrola, Banco Santander, Repsol o grandes fondos de inversión como Black Rock se están apoderando de nuestro territorio y de nuestro patrimonio.

En Soba, ya construido, el de Cañoneras con 38 turbinas, y en proceso El Escudo con 23 aerogeneradores, Somaloma–Las Quemadas, Alsa, Cuesta Mayor, Campo Alto, La Costana.

Y por si esto no fuera poco, el 14 de julio se publicó en el BOE el proyecto de Repsol “Benavieja” que afecta a los ayuntamientos de Liérganes, Penagos, Cayón, Villaescusa y Astillero en el que se integran 14 mega molinos de 200 metros de altura y con toda su infraestructura de carreteras, desmontes, hormigonado y vías de evacuación, entre otros, sobredimensionando la subestación para que puedan anexionarse nuevos proyectos en el futuro.

Hoy es Benavieja pero en esta zona ya sabemos que existen varias empresas que han lanzado otros dos, Astillero I, Astillero II y un tercero, Briesa, cuyas vías de evacuación afectan a este territorio.

Aunque sabemos que sólo es una excusa, estos proyectos utilizan la política energética como principal argumento, justificando los severos impactos negativos del proyecto mediante la producción de energía renovable y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, obviando otras posibilidades con impactos mucho menor.

Tratan de engañarnos asegurando que estos gigantes proporcionarán ingresos adicionales a las juntas vecinales y a los ayuntamientos, sin embargo la realidad es que el terrible impacto sobre el territorio conlleva efectos graves sobre las actividades económicas de la comarca como la silvicultura, agropecuaria, cinegética, etc. El tejido socioeconómico está sustentado por actividades tradicionales ligadas al uso de la tierra y del paisaje. Su desarrollo se vería gravemente amenazado, como ya ha sucedido en otros territorios. El paisaje es la interacción de los habitantes con su entorno natural. Un vínculo con los ancestros y una herencia para los nietos. Al destrozar el paisaje no sólo se ataca a la biodiversidad y a la belleza. También se acaba con un marco cultural y una forma de vida arraigada, que ya nunca volvería a verse reconocida como parte del mismo.

No podemos obviar la afección sobre el turismo, elemento especialmente relevante en la zona de impacto de este mega polígono, en la que confluyen las actividades del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Mirador de Peña Cabarga, Liérganes, Esles. La construcción del P.E. dañaría de forma grave el atractivo turístico de la comarca, actividades de las que muchas vecinas y vecinos hoy por hoy dependen para su supervivencia.

Los Valles Pasiegos poseen un patrimonio cultural y etnográfico de enorme valor y singularidad tanto por sus elementos arqueológicos como la Cueva de La Peña, en Llanos, arquitectónicos es el caso del puente medieval del Búmbaro y etnográficos como las cabañas pasiegas, que sirvieron como refugio para las familias ganaderas de Cantabria durante cientos de años. Benavieja afecta directamente a los grandes cabañales de Buspombo, Porquerizas, La Juncosa, Las Regatucas, La Crespa, entre otros. Cabañas, branizas, colgadízas, cubíos, cierres, etc.

Y aunque sabemos que a estas empresas la biodiversidad y el respeto a la vida les da exactamente igual, por mucho que quieran llamar energía verde a este atentado contra la vida, vamos a recordar que estos gigantes promueven la destrucción directa de hábitats, no solo por colisión, sino también por el efecto barrera que producen, afectando tanto a especies en peligro como vulnerables que existen en estas montañas.

Y sí, en estos valles vivimos personas, vecinos y vecinas que por diferentes motivos el entorno rural y las montañas se convierten en nuestro hogar y nuestra forma de vida, asumiendo las desigualdades sociales entre el mundo rural y urbano en el acceso a recursos y servicios derivado principalmente a una distribución desigual del desarrollo y recursos. Esto, en si mismo, se traduce en un empeoramiento en la calidad de vida, y en oportunidades limitadas, reflejo de un modelo de desarrollo centrado en las ciudades, brecha que se agrava con la implantación de estos megaproyectos eólicos sin ninguna participación de las comunidades locales ni beneficios directos para ellas, nuestras casas pierden su valor exponencialmente con la construcción de estos mega polígonos. Además del impacto ambiental y paisajístico, las dimensiones del proyecto hacen que sea imposible mantener una distancia de seguridad generándose efectos negativos sobre nuestro bienestar, como trastornos del sueño, estrés crónico o problemas auditivos asociados al ruido constante de los aerogeneradores , las sombras, reflejos, vibraciones, infrasonidos, emisiones de luz, electromagnetismo, calor y radiación.

Aunque se venden como proyectos de energía limpia, en la práctica refuerzan la injusticia territorial: la energía producida se destina principalmente a centros urbanos o industrias, mientras que las poblaciones rurales afectadas por su impacto ambiental, paisajístico y social no reciben mejoras proporcionales en su calidad de vida. Así, estos proyectos acentúan la desigualdad al convertir el espacio rural en una zona de sacrificio al servicio del desarrollo urbano, profundizando aún más la brecha social entre ambos mundos.

Y contra todo esto hoy alzamos la voz, organizados para denunciar esta barbarie, y mostrar nuestro firme rechazo, dando las gracias a la Asociación San Jorge y Santa Eulalia de Penagos, por ayudarnos a hacer posible este encuentro.

Porque son gigantes y no molinos, porque estamos aquí dispuestos a luchar, para no convertirnos en tierra de sacrificio una vez más y que los daños sobre nuestro medio y patrimonio sean irreversibles, hoy gritamos contra Benavieja, contra la industrialización de nuestras montañas, contra el desprecio a nuestra comunidad, y en defensa del territorio vivo y sus habitantes, sus formas de vida, su bienestar y sus paisajes.

No seremos zona de paso ni patio trasero, no aceptamos que se nos imponga un modelo que beneficia a los de siempre, ni paisaje colonizado por intereses ajenos, mientras se nos condena al abandono, y la destrucción. Esta tierra tiene voz, tiene memoria y tiene dignidad.

Porque son gigantes, no molinos y queremos tierras vecinales no polígonos industriales….

No a la especulación de nuestros montes

No al sacrificio de nuestro territorio

No a los polígonos eólicos

No a Benavieja

 

Contacto: songigantesnomolinos@gmail.com / www.songigantes.net

Contenido reciente

Contenido relacionado