El pasado jueves 12 de de marzo la plataforma «Patrullas Castro» surgida al calor del rechazo de una minoría vecinal de Castro Urdiales contra los planes de una casa de acogida a personas migrantes, en constante acompañamiento y amplificación de su mensaje por Vox y Revuelta, se juntó frente a Delegación de gobierno uniendo a penas a un centenar de personas tras un llamamiento a nivel regional. El resultado fue una rueda de prensa en plena calle desde Vox con muchas pancartas de su agrupación sindical «Solidaridad». En su gran mayoría fueron militantes de Vox venidos de distintos puntos de Cantabria. Sin embargo, la minoría vecinal de Castro Urdiales no sólo estuvo acompañada del partido ultraliberal trumpista, sino también de integrantes de grupúsculos escuadristas y neofascistas como Alfonso I, Nucleo Nacional y otros reaccionarios como Frente Obrero.
Poco después de empezar su acto, decenas de antifascistas comenzaron a recordarles que las movilizaciones racistas no se normalizan en Santander. «Ninguna persona es ilegal», «Todos los derechos para todas las personas», «La miseria viene en ferri y no en patera» o « Fuera fascistas de nuestros barrios» fueron algunos de los lemas gritados.
En un clima de tensión atravesado por un cordón policial, la concentración contra la acogida a las infancias migrantes y, en general, contra la acogida a personas africanas y especialmente magrebíes, tuvo una capacidad de incidencia mínima. Personas que pasaban por la calle se unieron a los cánticos antirracistas. El acto concluyó al grito de «Las calles no son vuestras, son de todas»
Posteriormente decenas de personas antirracistas fueron identificadas por la policía en puntos alejados de Delegación de gobierno.
La tarde de ese día no fue la única muestra de que en Santander el racismo se combate. La presencia y los mensajes xenófobos y racistas que se blanquean con llamadas a la seguridad vecinal y un femonacionalismo exacerbado por medio de la divulgación de noticias concretas y sensacionalismo barato, también se vieron por la mañana en el interfacultativo de la universidad de Cantabria. Tres jóvenes reaccionarios se grabaron un video y colgaron una pancarta que ponía «No al centro de menas», exactamente la misma que se llevó a Castro Urdiales en las movilizaciones contra la casa de acogida. Las estudiantes no tardaron en reaccionar y la pancarta fue quitada al poco tiempo.
A lo largo de Cantabria, las movilizaciones antirracistas están siendo un efectivo dique de contención de los brotes racistas de minorías vecinales en algunas localidades, que tienen el apoyo y el altavoz, cuando no son quienes lo impulsan directamente, de partidos como Vox, organizaciones como Revuelta o grupos escuadristas que pretenden reconducir el descontento de un vecindario hacia la formación de patrullas neofascistas. Un vecindario que prioriza en el securitarismo sobre la redistribución equitativa y la justicia social como forma de resolver conflictos y que encuentra impulso y cobertura de grupos que pretenden replicar la lógica patrullera antimigrante de barrio como lo que actualmente está sucediendo en el barrio popular de La Macarena en Sevilla.



