Rescatando la memoria del incendio de Tetúan

 

 

 

Aunque ya es sabido  desde este año que el ayuntamiento de Santander tiene que indemnizar con una cantidad de 2,6 millones a lxs vecinxs afectadxs por el incendio del barrio  santanderino de Tetúan, que ocurrió el 8 de Octubre de 2008, 7 años de lucha por parte de dichas personas no pueden resumirse en una cuantía monetaria entregada por orden judicial.

Es necesario indagar en la memoria de este suceso y los que vinieron después; Es decir, los daños irreparables que no responden a cuantías económicas; Casas derribadas, hogares declarados en ruina, intenciones vecinales frustadas, oídos sordos por parte de las instituciones, dolor psíquico y vidas truncadas. En resumen, todo un proceso sobre el que vemos importante recordar, de cara a que no caiga en el olvido.

Es por ello que difundimos dos textos hechos por vecinxs del barrio de Tetúan, para leer de primera mano cuál fue la situación.

 

 

HECHOS SUCEDIDOS PARA QUE EL EDIFICIO INCENDIADO DE TETUÁN SE HAYA TENIDO QUE DERRIBAR

Ante el derribo del edificio que ocupaban los portales 41, 43 y 45 de la calle Tetuán quiero hacer constar una serie de hechos para que sean conocidos por la ciudadanía de Santander respecto a la actuación del Ayuntamiento y de los servicios municipales en dicho incendio y posterior ruina.

– En la tarde del 8 de Octubre de 2008 se produjo una explosión por gas que provocó daños menores en dos pisos del portal 41. Los bomberos acudieron tiraron algo de fachada y cornisa.

– Por precaución, se evacuó a los vecinos de dos de los tres portales del edificio, para que pasasen esa noche fuera de casa, quedando el edificio bajo CUSTODIA DEL AYUNTAMIENTO. Se dejó una dotación de la policía municipal, pero no UN RETEN DE BOMBEROS, cosa más que obligada en un edificio de estructura de madera.

– Por la noche se declaró el incendio. Cuando los bomberos acudieron no se encontraban en uso los hidrantes de la zona, algunos por no funcionar y otros, por las obras que se estaban haciendo en el parking y en otros edificios de la zona. Los bomberos tuvieron que sacar agua de las bombas de riego y empalmando mangueras hasta los hidrantes más cercanos (Paseo de Canalejas y Menéndez Pelayo). Imagínense el tiempo que se perdió en sofocar de forma adecuada el fuego. De todo ello hay innumerables testigos y testimonios gráficos.

– En definitiva a los vecinos, el Ayuntamiento les dijo VUELVA USTED MAÑANA y NUNCA MÁS PUDIERON VOLVER A VIVIR EN SUS CASAS.

– Después del siniestro el Ayuntamiento, para gastos de primera necesidad dió a los vecinos 100 euros por vivienda y 50 euros por persona (eso teniendo en cuenta que algunos vecinos habían perdido todo). Asimismo a los vecinos que quisieron  se les ofreció la posibilidad de alojarse en un hotel por dos meses. Al final fueron 6 viviendas, 12 vecinos los que accedieron.

– Los técnicos municipales decidieron derribar parte del edificio siniestrado que costaba de bajos, 4 alturas y buhardillas, dejándolo a rasante de los terceros pisos. Esto se hizo, SIN INFORMAR A LOS VECINOS PREVIAMENTE Y SIN ACUERDO MUNICIPAL QUE LO VALIDASE. Esto es importante para la declaración final de ruina del edificio.

 

– El Alcalde y el Concejal de Obras dijeron a los vecinos que decidiesen si querían rehabilitar el edificio o hacer uno nuevo que el AYUNTAMIENTO RESPALDARÍA TAL DECISIÓN.

– Los vecinos se gastan más de 80.000 euros en estudios para ver la situación del edificio y, por mayoría se decide rehabilitarlo, aunque una minoría es partidario de una construcción nueva.

– Asimismo, se decide por parte del Ayuntamiento apuntalar el edificio. Ese apuntalamiento, la empresa encargada la hace sin ningún tipo de miramiento: rompiendo enseres, estructuras, lo que deterioró más el estado del edificio, (incrementando el valor de la posible rehabilitación e influyendo en la declaración de ruina económica).

– Pasado el tiempo se nos dice desde el AYUNTAMIENTO que el edificio no se puede rehabilitar ya que se encuentra en situación de fuera de ordenación, y por lo tanto en ruina urbanística. (¿Por qué no lo dijeron antes?) Habría que esperar a la aprobación del nuevo PGOU. Se les pide hacer una modificación puntual del PGOU y nos dicen que eso lleva mucho tiempo y que es complicado (No lo debe ser tanto cuando, por ejemplo, para el Centro Botin y los Jardines de pereda se han hecho en tiempo record).

– Mientras, los cinco vecinos que quieren un edificio nuevo, deciden solicitar al Ayuntamiento la ruina económica del edificio. Los técnicos municipales tasan el edificio en poco más de 300.000 € (¡un edificio de más de 2400 metros cuadrados!) y por lo tanto afirma que está en ruina económica. Los vecinos acuden a protestar al Ayuntamiento por esta tasación Y EL MISMO TÉCNICO MUNICIPAL hace otra valoración y en este caso dice que vale 760.000 € (o se equivocó al principio o se equivocó ahora. Y además, ¿cómo se va a desdecir de su opinión inicial?). No obstante esta valoración, sigue diciendo que el edificio está en ruina económica,…

 Los vecinos presentamos un informe de TINSA en el que se decía que el edificio no estaba en ruina económica, pero desde el Ayuntamiento se dijo que hacía caso en el Informe de sus técnicos.

Por todo esto se ha tirado el edificio. En estos casi cinco años, vidas perdidas, vidas desechas, quebrantos psicológicos, económicos,…

¿Y qué ha hecho el Ayuntamiento por los vecinos en todos estos años? Imagínenselo. 

Muy preocupados han estado el Alcalde, Iñigo de la Serna, y el Concejal de Obras, César Díaz, por las apariciones en prensa donde los vecinos se quejaban de la actuación municipal. Eso ha sido lo que más les ha preocupado en todo este tiempo.

La Justicia en breve dirimirá, si hay responsabilidad del Ayuntamiento en este caso.

 Los vecinos lo tenemos claro

 

HABÍA OTRA FORMA DE ACTUAR (2º)

En los últimos 5 años se han producido en Cantabria dos sucesos similares que han tenido un final bien distinto.  Me refiero al incendio que se produjo, la noche del 8 de Octubre de 2008, en un edificio de la calle Tetuán de Santander y el que se produjo, la madrugada del 14 de Abril de 2011, en un edificio de la calle Joaquín Hoyos de Torrelavega.  Ambos edificios eran centenarios,  de estructura de madera, constaban de 4 y 3 plantas respectivamente más la bajo cubierta y el incendio les afectó a las dos últimas plantas quedando parte del tejado en pie. En el primer caso, las autoridades municipales decidieron derribar, sin haber resolución previa, las  plantas afectadas por el incendio, apuntalar el resto del edificio, colocar andamios en todo el perímetro y un toldo como cubierta,  mientras que en el segundo caso, decidieron no derribar nada, colocar andamios en todo el perímetro e instalar un tejado provisional.  En el edificio de Santander, tras realizar un estudio sobre el estado del edificio,  se nos “dejó” a los vecinos afectados la decisión sobre el futuro del edificio o rehabilitar o hacer uno nuevo.  Nosotros después de analizar  el coste y el plazo de una opción u otra, decidimos por mayoría rehabilitar; presentamos el correspondiente proyecto de rehabilitación, el cual rechazaron al estar el edificio en fuera de ordenanza y carecer de dos plantas, y para más inri nos le declararon en ruina económica y urbanística con obligación de derribarle.  En el edificio de Torrelavega, una vez solucionaron los problemas iniciales, los vecinos presentaron su proyecto de rehabilitación y a día de hoy, al menos ya tienen realizada la rehabilitación externa, no sé si también la de cada vivienda afectada.

Siento envidia sana de estos vecinos, no han pasado ni dos años y ya  van a poder volver a la normalidad de sus vidas.  A nosotros se nos ha negado esa posibilidad; vivimos aquella noche impotentes cómo se quemaban  nuestras casas y los recuerdos de toda una vida, pero es que desde entonces hasta ahora no se nos ha dejado actuar para revertir ese sentimiento de impotencia y muy pronto nos tocará pagar 150.000 euros para que derriben lo que ha sobrevivido a las distintas actuaciones municipales y a los constantes hurtos cometidos por terceras personas.

Había otra forma de actuar y el Ayuntamiento de Santander no la contempló y ni tan siquiera se nos preguntó siendo la mayor parte de las familias pensionista y gente trabajadora.  Se han despreocupado totalmente de los afectados y de su situación económica. 

Ahora ya no podemos hacer nada.  No disponemos de los 6,4 millones de euros para hacer un edificio nuevo.  La necesidad económica nos aprieta y la paciencia se nos ha agotado. Estamos a merced de los especuladores y de los estafadores.

Espero que el Juicio por Responsabilidad Patrimonial instado contra el Ayuntamiento de Santander se celebre pronto y se haga JUSTICIA antes de que sea demasiado tarde.

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