Este pasado domingo, se llevó a cabo la ruta interpretada que fue convocada por miembros de los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio. La ruta, de unos seis kilómetros de recorrido, transcurrió a través de los bosques que rodean el río Torina, el cual tiene su nacimiento en el Pico Jano y desemboca en el río Besaya. Durante las aproximadamente cuatro horas de recorrido, con diversas paradas interpretativas, las personas que asistieron a la ruta pudieron disfrutar de enorme belleza paisajística y un incalculable valor ecológico, observando y aprendiendo acerca de los distintos ecosistemas que fueron transitando, primero a la ribera del río Torina, junto a abundantes Fresnos, Alisos, y algún Olmo de Montaña, y posteriormente, a medida que iban ganando altura, disfrutando de bosques mixtos con Hayas, Robles, Acebos, Tejos o Abedules. Como explicaron en la ruta, todos estos ecosistemas, además de su valor paisajístico, forman parte de una gran cantidad de redes tróficas de seres vivos y para que estas persistan, requieren de la preservación del entorno. Sin embargo, señalaban que “la ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo, implicaría poner en riesgo estos bosques y su enorme valor ecológico ya que, además de la obra del proyecto, el acceso de toda la maquinaria para llevarla a cabo implicaría abrir nuevas pistas de acceso en bosques muy cercanos a los que estamos visitando hoy. Esto es otra parte muy importante del enorme destrozo ambiental y paisajístico que implican megaproyectos como el de Aguayo II o los polígonos eólicos que están proyectados en esta zona y en distintos territorios de Cantabria”.
Destacaron también de nuevo la privatización del agua que implicaría el proyecto de Aguayo II, en este caso en favor de la multinacional Repsol, que supondría que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico le permitiría a la empresa la captación de agua del río Torina, priorizando los intereses de Repsol en vez del abastecimiento de agua a varios municipios que hacen uso de estas aguas, entre ellos el de Torrelavega. Además, recordaron que tanto la masa del embalse de Alsa como el río Torina están identificadas como Zona Protegida de Abastecimiento por el Plan Hidrológico vigente.
En este contexto, los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio vienen denunciando la falta de información geológico-geotécnica de la actuación del proyecto de ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo y del impacto que puede tener esta obra, no sólo en su construcción sino cuando esté a pleno rendimiento. Consideran que, al igual que sucede con los proyectos de polígonos eólicos planteados, o incluso en construcción como es el caso del polígono eólico El Escudo, en esta y otras zonas de Cantabria, “se nos están tratando de imponer unos proyectos que son innecesarios, insostenibles, dependen de combustibles fósiles, pero que además expolian los territorios, generan ecocidios e implican una estafa económica en forma de subvenciones derrochadas con dinero público, para el beneficio de grandes empresas y entidades financieras como Repsol, Iberdrola, el Banco Santander o BlackRock, y con la complicidad de las administraciones públicas implicadas, a nivel nacional, regional y municipal”.
En esta línea, vienen denunciando el “discriminatorio” Plan Regional de Ordenación Territorial (PROT) en el que pretenden entregar al expolio los territorios de Campoo-Los Valles, Iguña y Soba. Además, para intentar facilitar la tramitación de proyectos como el de Aguayo II o los polígonos eólicos, detallan que “el Gobierno de Cantabria está haciendo un abuso de poder. Tras las evaluaciones y la toma de decisiones, hablan de criterios técnicos, pero es evidente que lo que hay son criterios políticos discriminatorios y al servicio de grandes empresas y entidades financieras”. En este sentido, explican que el Gobierno prevé eliminar del listado de la Ley 4/2014, de 22 de diciembre, los paisajes relevantes 060 Paisaje del Embalse de Alsa y 061 Paisaje del Monte Canales, para poder facilitar con ello que el proyecto de Aguayo II pueda continuar adelante. Desde los Colectivos Vecinales sentencian que “las ilegalidades que implican estos proyectos las venimos denunciando junto a otros colectivos y asociaciones en lucha desde mucho antes de que se autoricen, pero nos encontramos continuamente con resoluciones que se alinean con los intereses de las empresas y entidades financieras que están detrás de esta burbuja especulativa al calor de subvenciones con dinero público, obviando nuestros informes periciales, nuestras continuas denuncias administrativas y demandas judiciales, y emitiendo resoluciones sin ningún tipo de rigor técnico, con numerosas incoherencias y entre las que nos hemos llegado a encontrar verdaderos corta y pega, como fue el caso el pasado diciembre con la Declaración de Impacto Ambiental del polígono eólico Cotío, en Campoo-Los Valles. Por otro lado, algunos grandes medios de comunicación blanquean continuamente los destrozos que implican estos proyectos y la imagen las empresas que los llevan a cabo, como Repsol o Iberdrola. Estos días, hemos visto varios publirreportajes en favor de estos proyectos ecocidas que pretenden llevar a cabo Repsol o Iberdrola, o en el caso del polígono eólico El Escudo, que prácticamente han consumado el destrozo del territorio”. Por todo ello, desde los Colectivos Vecinales hacen un llamamiento a la población a “informarse de una manera crítica, actuar y no dejarse manipular por este tipo de estrategias articuladas desde el triple eje que conforman las empresas y entidades financieras que se pretenden lucrar con estos proyectos, las administraciones públicas que lo permiten con sus autorizaciones, y algunos grandes medios de comunicación que tratan de condicionar la opinión pública, ocultando información o incluso publicando datos falsos de una manera intencionada”.



