Una crítica del documental Planet of the Humans

Aprovechando la proyección del documental Planet of the Humans que tendrá lugar esta tarde del 16 de julio en el CSA La Libre, exponemos a continuación algunos comentarios que nos ha sugerido su visualización.

Planet of the Humans es un documental de 2019 escrito, dirigido y producido por Jeff Gibbs, y que contó con la colaboración del conocido cineasta y documentalista Michael Moore como productor ejecutivo. El pasado 21 de abril los productores subieron el documental a internet permitiendo su acceso de forma gratuita. A partir de entonces el número de visualizaciones se disparó al tiempo que se desató cierta polémica en torno a su contenido.

El mensaje principal que transmite el documental se puede resumir en una afirmación: “las energías verdes no nos salvarán”. Así, según los argumentos expuestos en el filme, las energías renovables son igual de perniciosas, a nivel ambiental, (o incluso más) que las procedentes de los combustibles fósiles. Además, se está exagerando su potencial real, ignorando las limitaciones que tienen estas fuentes de energía y que son incapaces de abastecer la demanda energética actual. Y no solo eso, sino que existen grandes intereses económicos que están fomentando un modelo de transición renovable que en realidad no lo es en absoluto a pesar de lo nos lo venden como una solución de cara al futuro.

Este mensaje provocó la ira de ciertas personalidades progresistas y ecologistas estadounidenses, que criticaron a los cineastas de estar remando hacia atrás en la lucha ecologista e incluso de alinearse con los lobbies petroleros, la industria del Fracking, o los negacionistas del cambio climático entre los que se encuentra el presidente de EE.UU. Donald Trump. La activista Naomi Klein, por ejemplo, señalo que “Es desmoralizador el daño que este filme hace en este momento cuando mucha gente está preparada para un cambio profundo”.

Una parte importante del contenido de estas críticas señala que los datos aportados por el documental son erróneos o falsos, con lo cual acusan a sus autores de desinformar. El sitio web Films for Action, que inicialmente había promovido el documental, retiró el enlace tras tener en cuenta estas críticas que estaban surgiendo, aunque al poco tiempo se retractó de su decisión para evitar alimentar una polémica que estaba dando a conocer todavía más el documental. En el siguiente enlace se puede ver el comunicado que sacó dicha web al respecto, que a su vez recoge varios enlaces con artículos que señalan los datos erróneos o falsos del documental:

https://web.archive.org/web/20200427013155/https://www.filmsforaction.or…

Aun asumiendo que el documental peca de sensacionalismo de falta de objetividad y basa su argumentación en algunos datos erróneos, o en omitir otros, creemos que es importante su visualización para quedarse con el mensaje de fondo; la desacreditación de la sostenibilidad de la industria energética verde. Al respecto recomendamos la lectura del la crítica del documental que hizo Antonio Turiel en su blog, y recomendamos en general la lectura de sus artículos para darse cuenta del futuro que nos espera a nivel energético si seguimos con el ritmo actual de producción y consumo:

https://crashoil.blogspot.com/2020/04/critica-del-documental-planet-of-h…

Tal como expresa Antonio Turiel en dicho artículo, “justamente, el documental acaba con un cierto sentimiento de desesperanza, de derrota. La conclusión final es que nuestra única opción de supervivencia es pilotar un fuerte descenso energético, reducir drásticamente nuestro consumo energético y material, para poder vivir en el seno de los límites de planeta; Gibbs pone explícitamente en evidencia que no tiene sentido mantener un sistema económico creciente en un planeta finito. Todo lo cual es cierto”. Aquí es dónde reside la clave, a nuestro parecer, del documental. No se trata de poner el foco en energías renovables “sí o no”, como parece estar orientada la polémica entre ecologistas progresistas y conservadores negacionistas, sino de poner en cuestión la totalidad del sistema económico y social en sí.

Echamos en falta sin embargo que el documental profundice en dicho cuestionamiento del sistema y que opte por otros derroteros. Así una de las cuestiones que trata (aunque de manera superficial) el documental es el de que la tierra está superpoblada. Un enfoque neomalthusiano que puede llevarnos a pensar en soluciones peligrosas cuando realmente el problema no es tanto poblacional como de que una parte de la población está consumiendo recursos “por encima de sus posibilidades”. El recurso de los cineastas a la cuestión poblacional ahonda en esa sensación que transmite en general el documental de que no hay alternativas. Tal como se expresa en un artículo del blog reddetransción.org, el filme “aunque se consigue el efecto deseado (desacreditar la supuesta sostenibilidad de la industria energética verde), no continúa con la presentación de una alternativa plausible. ¿Un estilo de vida más sencillo? ¿La renuncia a privilegios económicos o sociales? No, la respuesta es que hay demasiada gente en este planeta. Pero lo peor no es eso. Después de tirar la piedra, esconde la mano. Se provoca, pero no se sostiene la provocación para llamar a la acción del público potencial.”

http://www.reddetransicion.org/resena-de-la-pelicula-documental-planet-o…

Y ya para ir concluyendo, coincidimos con los autores de los artículos que hemos citado arriba, que muestran que el documental está enfocado a un público estadounidense. A pesar de ello, nos parece interesante su proyección en este momento en Cantabria, donde está prevista la construcción de varios parques eólicos. Y aunque se ha originado cierto debate en torno a dichas instalaciones, parece que hay un consenso en que son necesarias, desde los empresarios y políticos interesados en sacar tajada de ello hasta las asociaciones ecologistas todavía ilusionadas con la promesa del capitalismo verde. Esto es algo que se vio reflejado en las jornadas sobre energía eólica que tuvieron lugar el pasado 13 de febrero en el Colegio de Arquitectos de Santander. Algunas de las conclusiones de esas jornadas fueron recogidas por el periódico Elfaradio:

https://www.elfaradio.com/2020/02/15/cantabria-segunda-comunidad-mas-def…

Habría sido interesante que en ese debate se hubiesen tenido en cuenta algunas de las cuestiones planteadas en el documental. Sin embargo, no podemos confiar en que aquellos que más interesados en la promoción de dichas energías den marcha atrás en sus planes, a no ser que se vean forzados a ello, como ocurrió con las empresas del Fracking.

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