Comunicado de Embat sobre la guerra en el Oriente Medio
La guerra en Asia occidental y el norte de África dura décadas. Es una guerra de intereses económicos entrelazados. Es una guerra de culturas y religiones, de visiones del mundo. Es una guerra geopolítica a gran escala. Lo tiene todo. Cada pocos años el conflicto estalla en uno u otro país: Palestina, Líbano, Siria, Irak, Libia, Sudán, Yemen, Kurdistán… o Irán. De alguna forma el conflicto actual era un acontecimiento esperado, lo que nos sorprende es la virulencia de todo ello.
En torno a este odio atávico entre los distintos estados y pueblos, destaca el rol del estado sionista de Israel, que se ha convertido en la punta de lanza del imperialismo. En el contexto actual, el proyecto imperialista atlantista ha perdido todo tipo de barniz humanista y democratizador, empleando la fuerza bruta y la violencia verbal con toda la crudeza posible. Incluso hablan de guerra santa, exactamente igual que hace el otro bando iraní. Los estados europeos, de nuevo, apoyan a Estados Unidos y a Israel en su nueva aventura belicista, arrastrándonos a una guerra global sin precedentes actuales. La situación escala por momentos, ante la incredulidad de los pueblos occidentales, testigos lejanos de sus líderes cegados por la dinámica imperial.
Desde Embat, Organización Libertaria de Cataluña, rechazamos esta nueva intervención militar imperialista y sionista que sólo traerá dolor y destrucción a los pueblos de la zona. Esto no quiere decir que estemos de parte del régimen de los ayatolás de Irán. Este régimen represivo asesinó encarnizadamente a decenas de miles de personas que salieron a protestar hará cosa de dos meses. ¿Agentes del imperialismo, personas que quieren democracia o gente que está harta de todo? Había de todo. No caeremos en el error de tomar la parte por el todo, ni el todo por la parte. Reconocemos la agresión imperialista y la condenamos, igual que condenamos al régimen asesino.
En la misma medida, apoyamos a los pueblos de toda la zona, que luchan por su supervivencia, aplastados por regímenes autoritarios como los estados de Israel, Turquía, Siria, Arabia Saudí, Egipto EAU, Qatar, Bahréin, Omán o Irán. Simpatizamos con los pueblos que luchan de forma genuina por su libertad, como los kurdos, armenios, asirios, baluchis, amaziges, palestinos y otros que luchan por su existencia. De la misma forma queremos apoyar las incipientes expresiones revolucionarias que se puedan dar en aquellas tierras, como los consejos obreros o los comités de huelga. No son herramientas del imperialismo yanqui, sino la cuna de un nuevo mundo.
En este sentido, nuestra labor como militantes revolucionarias internacionalistas es indudablemente asfixiar la maquinaria de guerra industrial y trabajar para hacer imposible la agresión imperialista. En nuestro territorio tenemos empresas armamentísticas internacionales, vivimos en un estado imperialista que forma parte de la OTAN y tenemos bases del ejército americano, y por muy «no a la guerra» que quiera apropiarse la socialdemocracia, sabemos que la paz es la propuesta revolucionaria histórica. Necesitamos hegemonizar el discurso, el rechazo antiautoritario a la dominación de los pueblos y trabajar activamente con el resto de agentes revolucionarios para imposibilitar la expansión belicista que proponen los centros imperiales. El signo de nuestro tiempo es la descomposición del orden imperial, la crisis capitalista y la devastación climática. Hoy más que nunca nuestros corazones y pensamientos están con quienes se enfrentan a la cara más cruda de estos tiempos. Para una paz verdadera, la única propuesta válida pasa por desguazar su maquinaria de guerra global, una liberación real que pasa por la acción revolucionaria por la que trabajamos las militantes de Embat.
La hora más oscura es signo de que la larga noche se está terminando
Larga vida a los pueblos hermanos de
Oriente Próximo OTAN No, ¡Bases Fuera!
Ahora más que nunca, ¡Socialismo o Barbarie!

Traducido por Briega.



