De pie contra el patriarcado, las precariedades y las violencias. A las calles nos va la vida en ello

DE PIE CONTRA EL PATRIARCADO, LAS PRECARIEDADES Y LAS VIOLENCIAS

A LAS CALLES NOS VA LA VIDA EN ELLO

Las Asambleas Feministas Abiertas de Cantabria, otro 8 de mazo volvemos a gritar nuestras reivindicaciones y manifestar las preocupaciones y retos a los que nos enfrentamos.

Los vientos autoritarios que soplan en el mundo pretenden pulverizar nuestros derechos. Trump y Milei, son la avanzadilla ultracapitalista, racista, xenófoba, misógina y homófoba, que se extiende por el mundo. Son una élite de canallas embriagados por su propia impunidad y coaligados para el saqueo de lo público. Encarnan un autoritarismo, que pretende la penalización o restricción del derecho al aborto, consideran que la violencia machista es un invento feminista y denominan adoctrinamiento a la educación en igualdad o diversidad. Encarnan proyectos que siembran odio y divisiones y designan a las migrantes, las feministas o al movimiento Queer como enemigos a batir. Y todo ello con el fin de desviar la atención de los verdaderos responsables de la crisis; sin cuestionar las políticas neoliberales que eliminan impuestos a los más ricos y recortan en servicios sociales.

Este panorama se desarrolla en el marco de acontecimientos y fenómenos que encarnan retos civilizatorios. La crisis económica, que está desatando guerras comerciales, que no son más que la lucha por la acaparación de recursos minerales y energéticos y la crisis climática, que amenaza nuestra supervivencia, están imponiendo un orden internacional que apela al militarismo para resolver conflictos y dirige las políticas públicas a un aumento de la carrera armamentística. Este militarismo se asienta sobre un discurso bélico que retroalimenta las estructuras patriarcales y pone los recursos públicos al servicio de la guerra, amenazando el desarrollo de políticas y servicios sociales.

La subida inasumible y acelerada de precios, hoy ejemplificada en la dificultad de acceso a una vivienda digna; la venta de bloques a fondos de inversión y el uso de las viviendas con fines turísticos, nos está abocando a una situación insostenible, agravada en el caso de las mujeres y disidencias, que partimos de ingresos más bajos, provenientes de la temporalidad y parcialidad en la contratación laboral y en la desigualdad salarial. Las mujeres, solas, precarizadas, madres solteras, mayores, racializadas, con personas dependientes a cargo, con diversidad funcional; somos las principales afectadas.

En la vivienda se condensa el antagonismo entre mercancía y vida. El acceso a la misma se ha convertido en un mecanismo extractivo de las rentas salariales que acapara riqueza en manos de unos pocos, expropia nuestras vidas y nos aboca a la exclusión social. La vivienda no puede ser un negocio, debe ser un derecho, universal y garantizado sobre el que poder construir un proyecto vital libre y emancipador. Hay que acabar con los desahucios y las violencias. La casa no puede ser ni lugar de violencia machista ni de especulación inmobiliaria, ni de subcontratación precaria de los cuidados.

Tenemos que responder. Tenemos que hacerlos retroceder. Y tenemos que hacerlo ya.

Y para ello el feminismo es nuestro poder, nuestra herramienta para la transformación social, sobre el que construir un mundo igualitario, libre de violencias y guerras.

Defender la vida en un contexto tan crítico como el actual solo puede ser en colectivo y organizadas. Como dice María González Reyes “Y, mientras cae la lluvia, se escuchan gritos desobedientes que buscan en lo colectivo una manera de vencer al miedo. Se escuchan palabras cortadas al ritmo de lo posible, de les y las que no se rinden”.

Apelamos a una cultura que frente a los modelos individuales de éxito, facilite lo comunitario, las relaciones vecinales, la gestión participativa y el uso compartido de bienes, de espacio público, que genere entornos donde construir redes de apoyo mutuo. Porque consideramos que lo colectivo facilita y enriquece la vida.

Rechazamos la cultura de la guerra y del negocio de la industria armamentística, que sólo genera violencia y destrucción. Queremos que la seguridad se construya desde la libertad.

Reivindicamos un feminismo plural y diverso, que se nutre de las luchas de todas y todes, que transforma y emancipa desde la diversidad. Desde las mujeres cis a las mujeres trans, no nos sobra nadie. LGTBIQA+, con todas sus letras y todos sus derechos.

No podemos silenciar genocidios como los que sufren, entre otros, el pueblo Palestino y el de la República Democrática del Congo, donde se extermina para hacer resort de lujos y para comerciar con los minerales que hacen funcionar nuestros coches eléctricos y teléfonos móviles.

Y especialmente hoy estamos con nuestras compañeras argentinas, que se enfrentan a una escalada de retrocesos y a unas políticas homicidas.

LAS FEMINISTAS GRITAMOS: PATRIARCADO, GENOCIDIO, VIOLENCIAS SE ACABÓ NUESTRO MUNDO ES OTRO.

ENFRENTEMOS LA EXTREMA DERECHA Y LOS AUTORITARISMOS.

CONTRA LAS GUERRAS Y EL MILITARISMO.  HOY COMO AYER, NI UNA GUERRA QUE NOS MATE NI UNA PAZ QUE NOS OPRIMA.

“Ciego, sordo, mudo, este mundo no me ve, por eso grito en medio de esta ruina, para ser la voz de cada niña Palestina.» EXIGIMOS EL FIN DEL GENOCIDIO Y DE LA OCUPACIÓN DE PALESTINA.

Somos lo que otras sembraron y sembramos para que

Nuevas heroínas anónimas recogerán la herencia

Y como dijo la poeta

Empezarán en aquellos horizontes

Donde la otra sucumbiera

VIVA LA LUCHA FEMINISTA

Contenido reciente

Contenido relacionado