Solo un interés codicioso de argumento oscuro y perverso podría explicar la decisión de envenenarnos a todos.
¿Qué es el FRACKING?
Para que nos entendamos, y desde una explicación sencilla de “andar por casa”, el FRACKING o FRACTURACIÓN HIDRÁULICA “es una técnica no convencional que quiere producir gas a partir de los compuestos orgánicos que contienen rocas como las pizarras”. Es decir, es una técnica distinta al bombeo tradicional y a la pirólisis. Por tanto, muy distinta a las imágenes que podamos tener de las explotaciones de gas y de pozos de petróleo, por eso se llama “no convencional”.
Y a partir de esta básica explicación…Sumamos y seguimos.
Pues bien, si “la cosa “se quedara solo aquí, podríamos dormir tranquilos… Vamos, todo lo tranquilos que lo hacemos hasta ahora mientras nuestra tierra, en definitiva el mundo entero, muere poco a poco cada día. Sin embargo, el asunto tiene su “miga”.
Una miga que empezó a cocerse hace escasamente un par de años, cuando TROFAGÁS, empresa filial de la estadounidense BNK, fundada expresamente para conseguir permisos de extracción de gas no convencional en España, solicitó el permiso para desarrollar el proyecto denominado ARQUETU en los Valles de Saja y Nansa de la Comunidad de Cantabria afectando a una extensión de 25.000 hectáreas.
A partir de esta primera “embestida”, los permisos solicitados ó concedidos a las petroleras americanas en nuestro territorio para este tipo de explotación ¡y nunca mejor dicho! en Castilla y León, Comunidad Valenciana, P. Vasco, Cataluña, Navarra, Aragón, La Rioja, suman totales de cientos de miles de hectáreas, (350.000 hectáreas solo en Cantabria).
Tomando como documentos de referencia y fiabilidad informativa lo publicado en la web de La Asamblea contra la Fractura Hidráulica de Cantabria, paso a exponer brevemente lo siniestro de este “manejo”.
No hay ninguna duda de que la escasez de petróleo, el oro negro, tiene preocupadas a grandes empresas que, ávidos de no perder su hegemonía, monopolio y suculentos ingresos, arremeten con lo que sea y como sea.
Ya hay un plan para perforar la Antártida, y en Los Montes Apalaches de EEUU han sido extirpadas montañas enteras de más de 480 millones de años para extraer carbón.
Hace ya décadas, que este letal sistema de extracción de hidrocarburos (FRACKING) se viene practicando en EEUU y otros países. Las fatales consecuencias, al día de hoy, están constatadas en rigurosos y múltiples informes técnicos.
“Más que de un avance se debería hablar de un recurso desesperado: “como los hidrocarburos (petróleo y gas) se acaban hay que sacarlos como sea y de donde sea”
El procedimiento de esta forma de extracción es complejo y complicado: una primera perforación en vertical (2000m aproximadamente, en el caso de Vitoria llegan a superar los 5.000 metros de profundidad y los 4.500 en Espinosa de los Monteros), hasta alcanzar la roca que se quiere explotar y las consiguientes perforaciones horizontales para poder alcanzar la mayor cantidad de pizarra posible junto a pequeñas explosiones “muy controladas”, eso dicen, para fracturar la roca. Y por último, la inyección de agua y arenas a presión para mantener las grietas abiertas y lograr que salga el gas…de las entrañas de la madre tierra.
En tan complejo proceso se encuentra el meollo de la cuestión: el agua que se inyecta no es agua pura, necesita ir acompañada de una serie de compuestos químicos altamente tóxicos. Está sencillamente envenenada. Son los llamados fluidos supercríticos (FSC) cuya misión es posibilitar la “disolución” de la materia orgánica de la roca para que al quedar como gas pueda salir, por simple presión, a la superficie.
La lista, interminable, de estas sustancias utilizadas y en su mayoría no declaradas por las propias empresas, el alto riesgo de que existan filtraciones en acuíferos, emanaciones de gases tóxicos, contaminación por metales pesados y partículas radiactivas, y hasta movimientos sísmicos, así como la ocupación del territorio desplazando a otros usos sostenibles, son aspectos más que suficientes para cuestionarse y mirar con lupa, cualquier decisión que tenga que ver con el FRACKING.
Esos impactos, dicen los expertos, podría ocasionar daños irreparables en el medio ambiente, en el ecosistema, en el agua, base de nuestra vida. Y entonces, qué pasará…
“Hoy estoy…Mañana me voy”, dicen las petroleras a todo ese SUR, a ese otro MUNDO, más fácil de comprar, más dócil y vulnerable. Necesitado de los favores y beneficios del NORTE. Seducido y esclavo de un patrón de “desarrollo”, de un “estado del bienestar” que, a los hechos me remito, no es sostenible ni deseable. No es amable y mucho menos justo.
Un modelo que atropella derechos humanos, destruye el medio ambiente y provoca guerras, en ningún caso puede ser un ejemplo a seguir.
En su conferencia magistral en TEXAS, Anthony Ingraffea, profesor de Ingeniería Ambiental y uno de los mayores expertos del mundo en temas de Fracking, desmontó las bondades de esta industria y alertó sobre lo “Inviable y descabellado que sería utilizarla en España”
“Harían falta millones de dólares y años hasta descubrir sus verdaderas consecuencias, mientras tanto…seguimos destruyendo el planeta”.
Un planeta TIERRA que siempre ha ofrecido todo a cambio de nada y cuya generosidad, sin límites, es atropellada y saqueada continuamente por la ambición y la codicia, y también, porqué no decirlo, por la indiferencia y el olvido de quienes deberían protegerla.
Contenido reciente



