Entrevista a Cleo

1. En las jornadas “Be a Star” diste una charla titulada “La experiencia de ser trans en nuestros tiempos”. En ella dejaste claro cómo la violencia lgtbiqa+foba está aumentando y haciéndose cada vez más explícita en los EEUU. ¿Cuáles son los factores que crees importantes para entender este proceso?

Yo creo que en buena parte todo el proceso por el que ha entrado en la opinión pública ha sido porque después de la presidencia de Byden, la derecha más reaccionaria del partido republicano se ha escudado en los recientes derechos trans que se han legislado en los últimos años. Han convertido este tema en su punta de lanza para la consecuente campaña electoral. Les está saliendo regular. Si es verdad que tienen una masa de gente extremadamente radicalizada que está girando en esta coyuntura. Se comprueba viendo que los últimos atentados de milicias neonazis y grupos de extrema derecha allí han sido contra eventos drag, contra hospitales donde se hacen tratamientos hormonales, o incluso amenazas de bomba para evacuar hospitales donde presuntamente había programas de hormonación infantil y tratamientos trans para preadolescentes.

Como la retórica de todo movimiento reaccionario, apelan al “van a pervertir a tus niños”. Así es como yo veo la narrativa en Estados Unidos y cómo se traduce de poquito a poquito en Europa. Evidentemente esto va más allá de intereses electorales, puesto que en el corazón de la coyuntura de la lucha trans siempre hay una llamada a un populismo que entiende que no se trata de una cuestión “normal” y que las personas que se salen de los roles de género establecidos no pueden pertenecer a la ciudadanía de bien. Todo acompañado de un discurso sobre la clase trabajadora, dependiendo de si el discurso es más pretendidamente anticapitalista o más abiertamente derechista, y una afirmación de que no existe el trabajador o la persona promedio que sea lgtb+ o esté a favor de ello. Intentan llevar la narrativa a que todo el mundo por defecto estaría en contra de esto. De hecho, se ve como el propio activismo transfobo (sobre todo en redes)  alimenta la idea de que es gente desagradable, de que es gente fea, gente que no entra en ningún canon, que no querrías ver por la calle, que no quieres tener en tu puesto de trabajo, en tu clase… La narrativa es cada vez más genocida y exterminacionalista. Están planteando que lo que ellos llaman “transgenerismo” o “ideología queer” salga del espacio público. Así lo dijo hace poco un agitador republicano en “The Daily Wire”, que es un periódico estadounidense de extrema derecha. Cuando se le hicieron acusaciones de hacer un discurso genocida, el tipo se escudaba en que, como se trata de un grupo de personas ideologizadas, no es un genocidio hacerles desaparecer o llevar a cabo terapias de reconversión hasta que ese tipo de personas desaparezca. Al final, las leyes que se están poniendo sobre la mesa para ir en contra de todo esto, son leyes que refuerzan los roles de género anteriores. No es tanto legislar, porque no se puede, focalizándote en un tipo de persona, “la persona trans”, sino que se tratan de leyes que impiden que una persona no pueda expresarse en el espacio público con un género distinto al asociado a su sexo de nacimiento. Al final, esto te lleva a plantear que existe un tipo de persona que no debe existir.

2. ¿De qué manera crees que esto influye en el contexto del estado español y cuáles son los síntomasque muestra tal coyuntura actual?

Aquí yo creo que estamos viviendo una fase de fascistización con una derecha emergente cada vez más libre de eufemismos y cada vez menos velados. En el caso de la realidad trans, no está tan presente en los medios públicos como en Estados Unidos o Reino Unido, pero los partidos más reaccionarios de la derecha como VOX, y las organizaciones de izquierda de carácter anticapitalista, que viven en unos discursos muy alienados y perdidos sobre los avances sociológicos de los últimos 30 años, como El Frente Obrero, al final acaban bebiendo de los mismos dogmas. El tipo de organizaciones como ésta última funcionan de muleta izquierda de este resurgir reaccionario.

No andamos en una coyuntura como la estadounidense con atentados, pero sí con un crecimiento del discurso entre la gente más joven, con retóricas cada vez más excluyentes en los institutos. Una de las razones es la agitación tan fuerte que existe por redes y medios de comunicación sobre que esto va a ser un problema en los próximos años. Los más alarmistas hablan de que se trata de un complot para dividir a la clase trabajadora, para desarticular el tejido cultural de la nación… llámalo x. Depende de dónde cojee la reacción, se acogerá a unos u a otros sentimientos.

3. La reacción a los movimientos disidentes del género como ya has señalado, no sólo vienen desde las derechas parlamentarias y extraparlamentarias. Se les acusa de burgueses, posmodernos, academicistas, tecnofilos, urbanitas etc etc según el carácter ideológico de la reacción ¿De qué manera crees que podemos luchar para combatir estos discursos y estas prácticas dentro de nuestras luchas y nuestras asambleas?

La mejor manera de crear un discurso de masas facilón es apelar a la mayoría social. Quizás esto pueda sonar cercano a lo que ellos dicen sobre el movimiento queer, pero sí que es cierto que la realidad de que haya una individualidad que exista fuera de los roles tradicionales de género ya está poniendo en tela de juicio que esos roles no son universales, que esos roles no se pueden traducir a cómo organizamos nuestras familias, nuestra sociedad y nuestras relaciones interpersonales. Cualquier discurso que acepte la existencia de la vivencia queer, de la vivencia trans, de la vivencia no binaria, necesariamente tiene que
analizar su concepción de la familia, del género… hay colectivos y organizaciones que no lo quieren hacer. Ya sea por su nostalgia del pasado, ya sea porque están alejados de estas vivencias y por lo tanto sólo pueden especular. Cuando especulas sobre una multiplicidad que no comprendes, siempre vas a caer en lógicas conspiranoides. De ahí se piensa que esto tiene que estar fabricado por unas élites y una gente totalmente ajena a ti. Creo que desde aquí vienen todas esas reacciones. Tanto de quienes lo plantean como un problema de urbanismo y tecnofilia, como quienes hablan de una división del proletariado, como quienes están preocupados por la familia, la tradición etc.

Contra esto, para mí lo más importante a la hora de reivindicar esta lucha es ser visiblemente trans en tu espacio de trabajo y en la vida cotidiana. Vivir en la vida precaria que te coloca esa situación de la manera más auténtica posible. ¿Por qué? Porque estás obligando a la militancia política con la que convives y a tus relaciones, a reconocer tu existencia. Les estás poniendo en frente la persona con la que no quieren dialogar, la persona con la que se puede especular. Por ejemplo, el hecho de que en un sindicato de vivienda haya una persona trans ya hace que como mínimo ya te tengas que morder la lengua antes de hablar de su vida sin preguntar. En el ámbito laboral lo mismo. Si formas parte de la plantilla y estas tú.

Si en la empresa tienes un problema, vas a tener que acudir a tu sindicato y si en tu sindicato no te apoyan, vas a tener que irte, montar uno propio, vas a tener que liarla.

Dibujo hecho por Cleo y compartido con Briega para esta entrevista

El grado de exposición individual del que hablas es muy grande.

Si, ese es el tema. Yo en todo caso estoy hablando de gente que tiene “el privilegio” de haber entrado a la economía no sumergida y estar en una situación normalizada de trabajo asalariado, o en una posición de militancia, que no todo el mundo se lo puede permitir o no tiene esa disposición. Es verdad que la vida trans te pone en situaciones en las que es dificil tener un trabajo “digno”, además de que imposibilita el desarrollo de una persona que pueda desenvolverse en un movimiento político sin tener que estar echando el ojo detrás del hombro cada dos por tres.

La mejor manera de hacer nuestros discursos y prácticas más inclusivas es apoyarnos las unas con las otras. Si una compañera no quiere hablar, alguien tiene que estar cubriéndola y yo creo que ese es el punto.

4. El día del orgullo nace de Stonewall, que fué una revuelta. ¿Es la institucionalización y
capitalización de esta fecha señalada un debate dentro de la comunidad Lgtbiqa+ en Cantabria?

Entiendo que existe un discurso muy asimilador, muy pacificador de la historia y del presente de las luchas lgtbiqa+, como puede ser la despolitización de Stonewall. Yo creo que este debate está siempre en movimientos con ciertas nociones de anticapitalismo. Esto se ve mismamente bajándose al orgullo y comprobar la asimilación por parte de la concesión del ayuntamiento, la celebrity de turno etc y creo que toda persona que se mueva en entornos anticapitalistas lo tiene claro.

5. En este sentido y desde tu experiencia personal, ¿qué cambios notas o qué cosas positivas en nuestro contexto local?

Yo del contexto local puedo hablar poquísimo. Aquí podría hablar de los avances en mi sindicato, la CNT. Si es verdad que ya existía un grupo interno de feminismo en contacto con las vivencias trans, ha tenido a bien, en vez de bunkerizarse en teorías excluyentes, la disposición a escuchar y dar espacio. No puedo hablar de otras organizaciones como Alega o como Las Quimas porque no tengo experiencia en las mismas, pero me parece interesante tejer alianzas con otros colectivos transincluyentes que, aunque se pueda tener diferencias entre sí, también pueden darse otros puntos comunes. De esta manera igual no estás creando un frente con una línea super dibujada, pero si estás creando una red de apoyos de personas que te pueden echar un cable en algún momento y, si las cosas se ponen todavía peor con algún repunte reaccionario, ya existe una base para organizarse de formas más arriesgadas si la situación lo requiere.

6. ¿Cómo vives la práctica de autodefensa laboral mediante el anarcosindicalismo desde una perspectiva transgénero? ¿Qué tensiones y potencialidades y alianzas pueden surgir en este contexto?

Yo no he vivido aún, y espero no vivirla, una exclusión laboral por mi género. En consecuencia, nunca me he encontrado con la necesidad de recurrir a mi sindicato en torno a una problemática sobre mi vivencia.

A nivel sindical, pienso que las actitudes TERFS y sus discursos simplones y exluyentes, siendo consciente de que existen dentro del ámbito anarcosindicalista, libertario y anarquista, sólo sirven para romper puentes con una parte importante de la clase trabajadora que, además, en muchos de los casos, necesita un sindicato más que el comer.

7. Volviendo al inicio de la entrevista, volvemos al contexto estadounidense. Recientemente ha surgido una propuesta de reorganización de “Bash Back” para Septiembre de 2023. Se trata de una red queer insurreccional para dar respuesta a la violencia ejercida contra elles. Afirman que la derecha ya no se esconde detrás de eufemismos: quieren exterminar a las personas trans y queer. La izquierda sólo ofrece falsas soluciones: votar, donar, asimilarse. Crees que tendría sentido proyectos similares en nuestro contexto local dados los hechos como la infinidad de agresiones que en los últimos años ha habido en el estado español, Cantabria incluída?

Yo la táctica del Bash Back no la conozco tanto, sólo a través de redes. El cómo se traslada ese modelo organizacional a nuestro contexto, desde mi punto de vista es dificil porque no estamos en el mismo punto. No estamos expuestas a un nivel de violencia tan explícito y la derecha y los movimientos más autoritarios con línea transfoba, no tienen el discurso tan marcadamente erradicador como en Estados Unidos. No tengo una postura en contra del Bash Back, pero sí creo que no existe una capacidad organizativa para dar una respuesta en esos niveles, ni tampoco se da la coyuntura para ello. No me parece que sean tácticas que se puedan replicar aunque en un futuro se verá que movimiento de respuesta organizada y de resistencia se podrá dar con nuestras particularidades en el estado español.

Hoy en día lo que más repunta en el estado es el modelo organizativo de los sindicatos de vivienda. Desde ahí creo que se puede generar una respuesta organizativa si las cosas se ponen tan chungas como en los EEUU.

Entrevista encontrada en el Boletín Briega en papel nº44 junio 2023 Versión completa

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