Manifiesto leído en el Aldea Fest

El pasado 15,16 y 17 de agosto tuvo lugar en Valdeprado del Río la IV edición del Aldea Fest. A continuación difundimos el manifiesto leído en dicho festival autogestionado gracias a la colaboración de quienes lo hacen posible.

Hola a todo el mundo, aquí estamos un año más.

Gracias a quienes venís de por aquí cerca, y, sobre todo, gracias a quienes os atrevéis a venir a la Cantabria aun no turística, la buena. La que aún no ha aparecido como uno de los destinos más hot del verano.

Ante todo, tenemos que situarnos. Estamos en Valdeprado del Río, un valle fronterizo con Castilla, y una tierra que ha perdido a la mayor parte de su población en poco más de un siglo. Aquí emigró la mayoría, y de 2500 personas hoy somos 320. Bienvenidas a la España de la despoblación.

Al parecer, el que seamos poca población implica que esta zona es marginal, y sea vista como una zona de sacrificio. Total, ¿qué nos va a importar que se haga fracking, se ponga un cementerio de residuos industriales, tener una cementera al lado que echa veneno al aire o que llenen cada monte con decena y media de eólicos de más de 150 metros?, total, si somos poca gente. Deberíamos agradecer que alguien quiera posar su atención sobre esta tierra, aunque sea para cargársela.

El problema es que claro, esta tierra, no está vacía. Y resulta, que quienes vivimos aquí, no nos tragamos que sea necesario destruir los montes para ser más sostenibles. No creemos que esa “transición energética” tenga un pelo de verde, más allá del logo de la empresa que viene a arrasar con todo. Así que hemos dicho que no. Que aquí no se va a poner ni un eólico para sostener este sistema. Ni aquí, ni en ningún sitio, también hay que decirlo. No en estas condiciones.

Entonces, nos oponemos. Pero ¿cómo hemos llegado hasta esta campa, a este Aldea Fest? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Pues todo empezó antes de la crisis. En 2008 llega la primera empresa promotora interesándose en poner un polígono eólico en el terreno del pueblo, y el 6 de abril de ese año, el concejo por unanimidad decide que no, que aquí, ni eólicos ni eólicas.

Qué pasa, que al año siguiente nos llega información de que se estaba tramitando el polígono Peña Mora en este territorio y que los tramites los han hecho en julio, para que todo el mundo esté de vacaciones y nadie haga nada. Pues ese mismo año, en agosto, recogemos 100 firmas contra el proyecto, y se forma la Plataforma para la Defensa del Sur de Cantabria entre un grupo de vecinos del municipio. A partir de ahora la vamos a llamar la “Plataforma” para ahorrar tiempo.

Al tiempo que pasa todo esto, en Cantabria se aprueba el “famoso” Concurso Eólico para asignar 1.400MW de potencia en Cantabria (que es una barbaridad) y establecer las zonas de sacrificio. No sé si lo habéis adivinado ya, pero sí, estamos en una de esas.

Entre 2010 y 2012, llegan solicitudes para instalar torres anemométricas, una subestación eléctrica y un nuevo polígono eólico llamado Castillo en terreno del concejo, a los que tanto la Plataforma como los vecinos hacen alegaciones. Y lo conseguimos paralizar, entre otras cosas porque los propietarios del terreno, es decir, nosotros, los vecinos, nos opusimos. Pero tanto el ayuntamiento como el gobierno regional y central estaban a favor y no nos informaban, no fuese a ser que alguien dijese que no quería los proyectos.

En 2013, el TSJC anula el Concurso Eólico en toda Cantabria con la importante intervención de la Plataforma. Y esto lo confirma el Tribunal Supremo después. Del 2013 al 2018 se siguen presentando polígonos en la comunidad (Céspedes, Somaloma, La Milla-el Horno…) y la Plataforma se opone a todos ellos y consigue paralizarlos, fundamentalmente en la Consejería de Medio Ambiente.

Pero claro, en 2019 todo comienza a reactivarse con una nueva avalancha de proyectos. La empresa Green Capital Power, del exyerno de Florentino Pérez, inicia la tramitación de Morosos. Este polígono implicaría poner 13 molinos ahí, sobre el hayedo, a vuestras espaldas. Desde entonces, la Plataforma no ha dejado de hacer alegaciones a cada nuevo proyecto e infraestructura eléctrica que salga en la zona, y en toda Cantabria, para variar. Y el TSJC nos ha dado la razón, anulando 4 polígonos, entre ellos el de Somaloma, sobre Carabeos, a mis espaldas.

En este tiempo también se han ido sumando más vecinos y asociaciones de Cantabria a la lucha contra los eólicos. Y aquí seguimos, a punto de cumplir en pocos años las dos décadas de pelear, para que os hagáis una idea del tiempo que llevamos con esto. Y en todo este tiempo, la Plataforma y el Concejo de Sotillo-San Vitores hemos sido claros. Si quieren ponerlo nos tendrán que pasar por encima.

Por todo esto, en 2022 nos reunimos la gente del pueblo y decidimos montar el Aldea Fest, para recaudar dinero y poder aportar fondos a la Plataforma, para que siga alegando, y sigan poniendo palos en la rueda a unas administraciones públicas y empresas que asaltan el territorio. Y aquí estamos, en la cuarta edición y sumando.

Vale, y cuando pensabais que ya iba a acabar… Pues este 31 de julio, en verano, en plenas vacaciones, por lo que sea, han vuelto a sacar a información pública el PE Morosos, con otros 5 polígonos por los alrededores. Henestrosas, Ornedo, Olea, Cotío y Somaloma-Las Quemadas. Da igual a donde mirásemos, estaríamos viendo hélices y luces. Todos estos polígonos nos afectan por igual. Porque suponen una depredación del territorio que traspasa los límites de nuestro propio pueblo.

Por eso hemos decidido hacer alegaciones conjuntas. Las podéis firmar ahí en la carpa de recepción. Porque ningún polígono es solo un polígono, y ningún pueblo es sólo un pueblo. Porque nos intentan aislar, atomizar. Convertir esto en una competición para evitar que los pongan en tu valle sin que importe que los pongan en el de al lado. Pero es mentira. Si los ponen aquí, en el Pas, en Benavieja o en El Escudo, seguimos perdiendo, todos, como comunidad.

Y ya está pasando. En la sierra del Escudo se está haciendo un daño irreparable. Se está destrozando uno de los lugares más increíbles de Cantabria, ¿y para qué?, para alimentar un progreso y un crecimiento que rechazamos desde lo más profundo del alma. Así que seguiremos luchando, un año más, y luego, probablemente otro, y otro.

Muchas gracias a todas por venir.

 

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