¡Aquí está la resistencia trans!

El pasado lunes 31 de marzo a las 19:00 decenas de personas se han concentrado  en la plaza del Ayuntamiento de Santander por el Día Internacional de la Visibilidad Trans  por las víctimas de la transfobia, por las identidades no binarias que son constantemente invisibilizadas y por todes les que son silenciades y obligades a quedarse en el armario. Un acto organizado por Llar, Alega y las Quimas.
 

A continuación os dejamos con el texto que se ha leído  en el centro de la capital cántabra.

Este año salimos a la calle cabreades, con el alma a los pies y fuego en el pecho. La situación es alarmante miremos allá donde miremos y, aunque nos gustaría pronunciar palabras bonitas y regodearnos en una ducha de confeti, toca ponernos series y señalar las injusticias que nos rodean. Hoy es un día para llamar a protegernos entre todes y para abrir los ojos ante lo que buena porción de la sociedad y el espectro político planea para nosotres.

 

2024 ha sido un año de retrocesos en materia de derechos tanto en nuestro país como en el mundo y 2025 no tiene previsiones de mejoría. No sólo es que el 42% de las personas trans hayamos sufrido discriminación en nuestros puestos de trabajo, o que el 75% encontremos un muro en ser quienes somos a la hora de buscar uno, también nos encontramos con que señoros de traje y corbata quieren sacarnos por enésima vez de las competiciones deportivas y de la sociedad en general desde sus escaños. Y no nos referimos sólo a la PNL archivada por la coalición de partidos de la derecha, el odio y la vergüenza. También el PSOE intentó lo mismo desde el gobierno con sus enmiendas a la Ley Trans que la han dejado lobotomizada y prácticamente siendo peor que no tenerla.

 

Nos gustaría decirle a todos esos señoros y señoras azules de la vida que giren un poco la cabeza hacia el país de la libertad donde el liberalismo y sus consecuencias campan a sus anchas. Pero que miren más allá de los discursos populistas y rimbombantes de las élites borrachas de dinero. Que vean como los derechos se recortan para todes. Allí les niñes trans no tienen apoyos en la sociedad, sólo enemigos. Allí tienen que esconderse para poder sobrevivir, como tenían que hacerlo hace solo unos años. Allí ya no pueden ir al baño que les corresponde pero son castigades por ir al que no. Allí ya no tienen siquiera la potestad de ser elles mismes en sus perfiles en internet. Incluso las redes sociales les han dado la espalda y marcado como objetivos a abatir.

 

Eso es lo que también quieren para este nuestro país en que vivimos aquellos que manejan el poder como si fuese una baraja de cartas o un fajo de billetes. Quieren recortar derechos empezando por nosotres pero no se detendrán ahí, detrás vendrán les migrantes y después las mujeres. Nadie está a salvo del martillo homogeneizador del poder exacerbado, del yugo de aquellos que sólo desean ver sus números subir aunque sea a costa de vidas humanas, del sistema que nos ordeña a muches para alimentar a unos pocos.

 

En todo esto quienes sufrimos en primer lugar somos las personas trans, por ser disidentes desde nuestra propia existencia. No estamos a la cabeza de las luchas por los derechos por gusto, estamos ahí porque somos les primeres a les que les obligan a bailar en el filo de la navaja. No podemos ni debemos permitir que lo que ocurre en otros países como EEUU o Rusia ocurra también aquí. No podemos ni debemos dar ni un paso atrás.

 

Las víctimas por violencias relativas a la LGTBfobia aumentan año a año mientras se dispara la crispación. En el último año se han realizado más de mil llamadas al teléfono de atención a víctimas de LGTBIfobia (el 028) de las cuales más del 20% son episodios de violencia confirmados. Tenemos que tener a todas esas víctimas de violencia presentes porque no son mártires de ninguna causa. Son nuestras hermanas, hermanos y hermanes caídes frente a nuestras narices. Su sangre mancha las calles que pisamos y sabemos que cualquier día podría ser la nuestra. Hoy es momento de reivindicar que existimos, que somos tanto como cualquiera y que no vamos a dejarnos pisar por la bota de nadie.

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