El pasado viernes, 2 de agosto, la comunidad gitana de Cantabria conmemoró el 80º aniversario del Samudaripen, también conocido como el Holocausto Gitano, con la inauguración de la exposición ‘Europa en Otras Voces’. Organizada por la Plataforma Romanés y la asociación Contigo Creando, la muestra se exhibió en el Centro Cívico de Cazoña hasta el 8 de agosto, ofreciendo un poderoso testimonio de los horrores sufridos por el pueblo gitano durante la Segunda Guerra Mundial.
La exposición, compuesta por una serie de paneles informativos, relató la historia de las 500.000 víctimas gitanas que perecieron en los campos de concentración nazis. El 2 de agosto de 1944, más de 4.000 gitanos fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau en lo que se conoce como la ‘Zigeunemacht’ o ‘Noche de los Gitanos’. Este trágico episodio, largamente silenciado, fue reconocido oficialmente en 2015 cuando el Parlamento Europeo declaró el 2 de agosto como el Día del Holocausto del Pueblo Gitano.
La conmemoración en España coincidió además con la memoria de otro doloroso evento: la Gran Redada de 1749, un intento de exterminio de la población gitana ordenado por el marqués de la Ensenada, que resultó en la muerte de 10.000 gitanos y la encarcelación de miles más, quienes permanecieron en prisión durante 15 años hasta el indulto de 1763.
Un portavoz de las organizaciones señaló durante la inauguración de la muestra: «80 años después, el Holocausto Gitano ha dejado una huella imborrable en la historia de nuestro pueblo. Nos unimos a todas esas voces que, junto con su heterogeneidad geográfica y social, reflejan el momento que sufrió el pueblo gitano en Europa».
Tanto la Plataforma Romanés como Contigo Creando subrayaron la importancia de recuperar y mantener viva la memoria histórica, no solo por justicia y reconocimiento, sino también como un llamado urgente a reflexionar sobre los actos de xenofobia y racismo que continúan afectando a Europa en la actualidad. «Seguimos resistiendo firmes con nuestra identidad por bandera, con nuestros valores como patria, alzando fuerte nuestras voces. Hoy en día, ya no somos invisibles, todo el mundo nos ve. Nuestros antepasados murieron por ser gitanos y, por ello, nosotros nos sentimos orgullosos de nuestra gitaneidad. No existe un camino para la unidad. La unidad es el camino», concluyó el portavoz.
La exposición y los actos conmemorativos sirvieron no solo para honrar la memoria de las víctimas del pasado, sino también para reafirmar la lucha incesante del pueblo gitano por justicia, reconocimiento y dignidad en un presente aún marcado por la lucha contra la discriminación.



