¿Recordáis Rojava?: Una entrevista con Tekoşîna Anarşîst

¿Recordáis Rojava?: Una entrevista con Tekoşîna Anarşîst

Red Threads tiene el placer de entrevistar a Tekoşîna Anarşîst (Lucha Anarquista), una unidad internacional de voluntarios que luchó contra el ISIS como parte de las SDF y permaneció en Siria para apoyar la Revolución de Rojava.

Gracias por aceptar esta entrevista. ¿Podéis contarnos algo sobre vosotros? ¿Cómo os involucrasteis con la revolución de Rojava?

Tekoşîna Anarşîst es una organización anarquista que ha estado luchando en Rojava desde 2017. Somos internacionalistas que llegamos de diferentes partes del mundo para apoyar y aprender de esta revolución. Nuestras propias historias sobre cómo nos involucramos con la revolución son tan diversas como nosotros mismos, pero podemos ver algunas líneas comunes.

La guerra contra el ISIS puso a los revolucionarios kurdos en el foco de la actualidad internacional, pero fue la aplicación del confederalismo democrático lo que llamó la atención de los revolucionarios de todo el mundo. Eso incluyó a muchos anarquistas, ya que nuestros valores políticos se reflejan en lo que están haciendo los compañeros kurdos: desarrollar una sociedad sin Estado basada en la autonomía local, la liberación de las mujeres y la ecología. Muchos de nosotros conocimos Rojava a través de las noticias, y a menudo pasamos a la acción uniéndonos o incluso creando comités de solidaridad en nuestras localidades. Tras el asedio de Kobane en 2015, algunos empezaron a plantearse la idea de viajar hasta aquí para unirse y defender la revolución.

Por aquel entonces, la defensa militar contra el ISIS era el principal destino de los internacionalistas. Kobane cambió el rumbo de la guerra, y las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG) y las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) reorganizaron posteriormente sus filas en el seno de lo que se convirtió en las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF). La formación del Batallón Internacional de la Libertad (IFB) en 2015 proporcionó un marco para que los grupos internacionales trabajaran de forma más autónoma, permitiendo también que anarquistas de diferentes lugares se conocieran y organizaran juntos.

Tras la liberación de Raqqa en 2017, que había sido la capital del Estado Islámico, se inició una reflexión más profunda sobre el internacionalismo. Hasta ese momento, todo tipo de internacionales se habían unido al bando kurdo de la guerra, centrados más en el aspecto militar que en los objetivos políticos de la revolución. Los kurdos les acogieron al principio: el ISIS era una amenaza existencial, no solo para los kurdos y para Oriente Medio, sino para toda la humanidad. Pero pronto comprendieron que algunos de ellos no eran el tipo de personas que querían en sus filas, y dejaron de aceptar a personas que no estuvieran políticamente alineadas con los valores de la revolución. Esas reflexiones contribuyeron a reconocer la necesidad de establecer vínculos más profundos con el movimiento revolucionario kurdo, alejándose de las mentalidades de salvador blanco y colonialista incrustadas en muchos occidentales.

Un grupo musical kurdo canta en un acto en conmemoración del anarquista sirio Omar Aziz, febrero de 2025. Autor: TA

Aprender a trabajar en una sociedad kurda fue un paso necesario, no solo aprender la lengua sino también los códigos culturales y la cultura política, llegando a conocer a las personas junto a las que luchábamos. Este extraordinariamente bien organizado movimiento popular nos obligó a aprender rápido, a ponernos al día con las asombrosas transformaciones que estaban teniendo lugar. Fuimos a Rojava soñando con una sociedad sin Estado, pero verla en la práctica era otra historia. La revolución de las mujeres es el rasgo más relevante de Rojava, con un amplio movimiento en el que las mujeres organizaban sus vidas en todos los niveles, desde luchar en el frente, hasta construir casas para acoger y apoyar a las mujeres que sufren violencia, o rastrear y liberar a mujeres yazidíes que fueron secuestradas como esclavas por el ISIS.

Otras transformaciones importantes en la organización de la sociedad sin un gobierno central consistieron en construir un sistema descentralizado que empoderara a los municipios como órganos principales de administración. Muchas cosas que a menudo damos por sentadas son necesarias para una sociedad funcional: policía de tráfico, escuelas, hospitales, sistema judicial, recogida de basuras, infraestructura eléctrica, administración del agua para la agricultura, etc. Sin un Estado, esas cosas deben ser organizadas por la propia sociedad, con todos los desafíos que ello conlleva. Muchos compañeros internacionales con profesiones médicas empezaron a trabajar con el sistema de salud, ayudando en hospitales y centros de rehabilitación de heridos de guerra. Voluntarios internacionales con otras habilidades trabajaron donde era necesario, desde electricistas hasta académicos, periodistas, mecánicos, artistas o ecologistas. La revolución acogió a todo el mundo.

Apenas hay noticias de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), no solo en los medios de comunicación convencionales, sino incluso en la mayoría de los medios de izquierdas. Incluso el predecesor de LeftEast–Red Threads, que intentaba monitorear sistemáticamente el desarrollo de la revolución de Rojava, publicó su último texto importante sobre el tema en enero de 2024, lo que parece una eternidad. ¿Podéis contarnos qué ha ocurrido con DAANES desde que la oposición sunita derrocó al régimen de Asad en una ofensiva relámpago en noviembre-diciembre de 2024 e instaló al ex emir de Al Qaeda en Siria, Ahmed al-Sharaa, como Presidente de Siria? ¿Qué ha estado ocurriendo durante el año, cuando estas fuerzas islamistas lanzaron un ataque a gran escala contra Rojava? ¿Se ha llegado a algún tipo de acuerdo o al menos a un alto el fuego?

En febrero de 2026 escribimos un largo artículo explicando detalladamente lo que había ocurrido desde el colapso del régimen de Asad. En resumen, podemos decir que las negociaciones entre el nuevo gobierno sirio y la Administración Autónoma llegaron a un punto en el que los nuevos poderes utilizaron la fuerza militar para imponer su voluntad. Tras un año de negociaciones, en febrero de 2026, una serie de ataques militares contra las SDF, combinados con el cambio de apoyo de Estados Unidos y otras potencias occidentales hacia el gobierno de transición, configuraron un nuevo equilibrio de fuerzas en Siria. El nuevo Estado sirio cuenta ahora con Turquía como principal asesor. Israel ha destruido la mayor parte de la tecnología militar moderna y, simultáneamente, ha ampliado su ocupación en el sur del país.

Una manifestación nocturna en la presa de Tishrin, con un niño kurdo y su madre sosteniendo una bandera anarquista, abril de 2025. Autor: TA

Para evitar un baño de sangre de su población, el movimiento kurdo decidió reconocer la autoridad del nuevo gobierno y reintegrar DAANES en él. La Administración Autónoma fue suspendida nominalmente, pero quienes formaban parte del movimiento continúan trabajando para defender los logros de la revolución. Se alcanzó un alto el fuego para que las SDF se integraran en el nuevo ejército sirio, como una fuerza regional que conserva cierta autonomía en las zonas de mayoría kurda. Se acordaron algunos puestos de responsabilidad en la nueva administración, pero la tensión militar sigue presente. Las fuerzas gubernamentales tomaron el control de las instalaciones de las SDF en las zonas de mayoría árabe y desplegaron pequeños contingentes militares vinculados al Ministerio de Defensa en las grandes ciudades de mayoría kurda, principalmente Hasaka y Qamishlo. La seguridad en las zonas kurdas sigue siendo administrada por el Asayish, las fuerzas de seguridad locales creadas con la revolución, ahora con cierto grado de coordinación con el Ministerio del Interior. A día de hoy, las negociaciones y los intercambios de prisioneros continúan entre el gobierno de transición y las SDF.

En relación con la pregunta anterior, las escasas noticias que recibimos sobre DAANES tienen poco que ver con el proceso revolucionario sino con la geopolítica imperial, ya sea la de la hegemónica Estados Unidos —que, excepcionalmente, no es el principal villano de esta historia— o los más perniciosos subimperialismos de Turquía e Israel. (Con la caída del régimen de Asad, Rusia parece haber salido en gran medida del escenario, al menos por ahora.) Con la salvedad de que DAANES, como proyecto político, lucha por sobrevivir, enfrentándose a ejércitos muy superiores a los suyos, bombardeada por drones y aviones turcos y estrangulada económicamente por un bloqueo, ¿es posible llevar a cabo una política emancipadora a nivel interno? En caso afirmativo, ¿qué formas adopta?

En poco más de una década, la sociedad del norte de Siria experimentó una transformación increíble. Las fuerzas geopolíticas tienen sus agendas, pero la gente sobre el terreno está trabajando para reconstruir sus sociedades. Incluso con las instituciones de la autoadministración disueltas, las comunas de barrio continúan organizando la vida cotidiana. El movimiento de mujeres, la punta de lanza de la revolución, defiende los logros de la emancipación. Kongra Star, la organización paraguas del movimiento de mujeres, sigue trabajando como antes, sosteniendo la red de Mala Jin (Casa de la Mujer, una red de hogares para mujeres que han sufrido violencia), coordinando las cooperativas de mujeres iniciadas durante la revolución, organizando campañas y movilizaciones para defender los derechos de las mujeres, incluida la campaña de las YPJ para confrontar al nuevo gobierno que pretende eliminar a las mujeres de las fuerzas armadas. La lengua kurda y la identidad kurda están siendo reconocidas en Siria, el desarrollo cultural de la última década y media las ha fortalecido. Estos avances políticos no son independientes de la geopolítica, pero encuentran formas de navegarla, trabajando para prevenir nuevos conflictos militares.

El imperialismo turco en Siria tiene una larga historia, especialmente desde las movilizaciones que comenzaron en 2011. Turquía lleva décadas luchando contra su población kurda interna y ha llevado esta lucha a Siria. Ahora el ejército turco mantiene varias bases en Siria, desplegando equipamiento militar costoso como drones y radares. Brigadas enteras de fuerzas proxy turcas se han integrado en el nuevo ejército sirio, y algunos de sus comandantes son ahora reconocidos como altos oficiales del nuevo ejército sirio. La inteligencia turca y los servicios secretos (MIT) se están desplegando por toda Siria, ampliando su actividad y sus operaciones encubiertas contra el movimiento revolucionario kurdo en Siria. Las negociaciones en curso durante el último año entre el gobierno turco y Abdullah Öcalan, el líder encarcelado del PKK, también juegan un papel importante en Siria.

Militantes de TA jugando al ajedrez en las líneas del frente, febrero de 2025. Autor: TA

Tras décadas de lucha armada, el PKK declaró un alto el fuego, disolvió el partido y puso fin a la lucha armada. A cambio, esperan un reconocimiento político y una democratización del Estado turco, pero por ahora este último no ha emprendido nada de eso. Recientemente, el mando central del KCK (Unión de Comunidades de Kurdistán, una organización paraguas muy influida por las ideas del PKK pero que incluye también otros elementos políticos kurdos) denunció la falta de pasos por parte del Estado turco para implementar el proceso de paz. El movimiento revolucionario es consciente de que Erdogan y los nacionalistas turcos no harán concesiones si no son forzados a ello, pero los recientes ataques de Israel contra Irán han abierto un nuevo escenario.

Así, el marco narrativo de las negociaciones entre Abdullah Öcalan y Devlet Bahçeli, el líder del partido ultranacionalista turco, era igualmente geopolítico: Israel quiere ser la principal potencia regional de Oriente Medio. Ahora están atacando Irán, pero después irán a por Turquía. Si la guerra entre kurdos y turcos continúa, Israel la explotará en su beneficio. Öcalan no quiere que el pueblo kurdo se convierta en peón de Israel, y el Estado turco no tiene interés en que Israel utilice a los kurdos contra Turquía. Para evitar ese escenario, la guerra turco-kurda tiene que parar, dando paso a soluciones políticas. Por tanto, es del mejor interés de ambos que el proceso de paz recién iniciado llegue a buen puerto.

Un mortero fabricado por el ISIS frente a un edificio destruido en la zona del museo de Kobane, julio de 2025. Autor: TA

Los políticos pasan, las guerras van y vienen. Lo que importa aquí es que la conciencia política y la organización del pueblo crezcan. Las ideas del confederalismo democrático han sido confirmadas y puestas en práctica en Rojava, con muchas lecciones importantes aprendidas que el movimiento kurdo seguirá desarrollando y mejorando. También es importante recordar que la revolución de Rojava fue posible gracias a la experiencia acumulada durante décadas de lucha revolucionaria. La Administración Autónoma se fundó sobre la experiencia recogida de los esfuerzos municipalistas del movimiento kurdo en Bakur, Turquía. Y todo lo aprendido en Rojava puede ser un trampolín para lo que pueda desarrollarse en los próximos años en Rojhilat, en Irán.

A diferencia de su versión decimonónica, que era en su mayor parte emancipadora, los nacionalismos contemporáneos tienden a ser reaccionarios: excluyentes cuando no abiertamente xenófobos, patriarcales, simbióticos con el capitalismo. ¿Por qué el nacionalismo kurdo ha resultado tan diferente?

Con el auge de los Estados-nación tras la Revolución Francesa, el nacionalismo se convirtió en una estrategia poderosa. Las clases populares y la emergente burguesía nacional se encontraron construyendo una alianza interclasista contra la vieja nobleza. Las ideas se perfeccionaron a lo largo de unos siglos hasta hoy, basándose en una narrativa de defensa de los intereses nacionales frente a las amenazas nacionales. Pero, ¿quién decide qué es una «amenaza nacional»? Para los kurdos, el pueblo más grande sin Estado, cuyo territorio ha sido dividido entre cuatro Estados-nación, la resistencia se convirtió en una dimensión fundamental de su identidad nacional.

Una casa destruida en un pueblo del frente, julio de 2025. Autor: TA

En muchos Estados, la identidad nacional es el pegamento social que mantiene unidos los sistemas de dominación, con quienes están en el poder asegurando a los explotados que están en el mismo bando. Para un pueblo colonizado, que conoce bien el palo pero al que nunca se le da la zanahoria, la rebelión no solo es posible sino necesaria. Por tanto, construir una cultura revolucionaria no es solo una opción, sino una necesidad existencial. El nacionalismo kurdo puede tener muchas formas, pero las décadas de lucha del movimiento por la libertad les han obligado a reflexionar sobre lo que es necesario para construir una sociedad libre. Oriente Medio es un mosaico de pueblos, la mayoría de los cuales tienen raíces históricas en territorios superpuestos. Para trabajar por la convivencia y una paz duradera, es fundamental que los diferentes pueblos vivan como vecinos. La autonomía y la emancipación del modelo de Estado-nación patriarcal no es una utopía, ha sido la vida cotidiana de millones de personas durante la última década en Rojava. Eso es algo que produce cambios importantes, no solo en la vida cotidiana y las condiciones materiales, sino también en los horizontes políticos y los sueños de la gente. El movimiento se ha fortalecido más que nunca, cultivando una red de diplomacia internacional y solidaridad nunca antes vista. Movimientos revolucionarios de todo el mundo están ahora en diálogo directo con el movimiento kurdo, discutiendo los próximos pasos a dar.

¿Veis alguna luz al final de este túnel tan largo? ¿Cuál es el juego a largo plazo de DAANES dadas las inmensas limitaciones? ¿Veis el llamado proceso de paz que está teniendo lugar en Turquía ahora como una posible fuente de alivio para Rojava? ¿Algo que nuestros lectores y otros izquierdistas extranjeros puedan hacer objetivamente?

Siempre hay luz al final del túnel; en otras palabras, las revoluciones se construyen sobre la esperanza. Sin embargo, las condiciones materiales y los movimientos organizados son a menudo lo que marca la diferencia entre una revolución y una masacre. A través de su maniobra pragmática, DAANES ha sido capaz de preservar las vidas de los kurdos y otras minorías de la región. La magnitud de ese logro tiende a pasarse por alto. Si no hubiera sido por la fuerza y el poder de negociación de las SDF y DAANES, habríamos visto una masacre de miles o decenas de miles de personas. El proceso de paz en Turquía está fuertemente vinculado a esta situación; incluso podríamos decir que en parte se inició como una forma de aliviar la presión sobre Rojava, maniobrando para escapar de la amenaza constante de una ocupación militar turca. Las vidas salvadas ya son algo que celebrar.

Tumba de Abu Leyla, un importante comandante árabe de las YPG que cayó como mártir en la liberación de Manbij, Kobane, julio de 2025. Autor: TA

No hay espacio aquí para ideólogos de teclado puristas. Las vidas de millones de personas están en manos de DAANES. El juicio sobre los resultados finales de su reintegración en la República Árabe Siria de al-Sharaa aún está abierto y se aclarará en los próximos meses y años. Hay algunos pequeños éxitos, como el reconocimiento de los diplomas escolares emitidos por DAANES, así como la presencia de funcionarios de DAANES/SDF en escenarios políticos internacionales de alto nivel, como la conferencia de seguridad de Múnich y en la UE en Bruselas. La victoria fundamental de esta revolución es que la existencia kurda en Siria es ahora un hecho indiscutible; nadie puede fingir lo contrario. Han conseguido un asiento en la mesa, ahora veremos cómo juegan la partida.

Militantes de TA en un túnel en una ubicación no revelada, enero de 2025. Autor: TA

Rojava ha contribuido a un renacimiento del internacionalismo, no solo en teoría sino en la práctica. Se ha convertido en una fuente de esperanza, no solo por la heroica resistencia de muchas mujeres y hombres contra terribles enemigos. También es un ejemplo de descentralización y autonomía local, con modelos basados en la democracia de base y el municipalismo. Los compañeros kurdos han demostrado al mundo que el compromiso y la organización son clave para el éxito, y que las revoluciones siguen siendo posibles. Ahora también es nuestra responsabilidad no solo aprender de esta revolución, sino extenderla.

Para ello, la tarea más importante es construir movimientos locales fuertes arraigados en la realidad y la vida cotidiana de la gente. Esos movimientos necesitan pensar a largo plazo, entendiendo las condiciones sociales y los problemas que la gente está experimentando mientras lucha por resolverlos. Las soluciones a los problemas sociales son lo que une a la gente, empoderando e inspirando a quienes luchan. Las victorias a corto plazo alcanzables son importantes para politizar y celebrar el éxito, pero el compromiso con una lucha a largo plazo es lo que, a largo plazo, puede traer transformaciones reales.

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