El año pasado estudié auxiliar de enfermería y todo muy bien aunque no compartía algunas ideas. Como tenía buenas notas elegí la residencia de San Candido para hacer las prácticas, ya que hicimos una visita mientras estudiaba y me lo pintaron muy bonito.
Una vez allí, vi la realidad. Yo cuestionaba que bajo presión y a contrarreloj no se podía comunicar con los residentes ¡No trabajamos en una cadena de producción de objetos! Además de que hay poca comunicación por estas circunstancias, más dificil es con los medicamentos que se les administra; Neurolépticos del año de la pera, benzodianzepinas … para anularles. En mi descanso algún anciano me pedía un cigarro y yo se lo daba,por supuesto, pero estaba prohibido.
En un edificio que está al fondo del parque no me dejaron entrar, pero ahí hay gente a la que atienden las monjas. Un residente me dijo que ahí están los que están muy mal de la cabeza. Yo que sé en qué condiciones estarán…
Me negué a llevar a la fuerza a personas a psicogeriatría, porque al ver la puerta y saber lo pobres que van a estar encerrados, se les creaba un trauma. Con la excusa de que comí un poco de comida de una bandeja, que debe ir a la basura, fui expulsado de San Candido. Con expediente, sin título, pero sabiendo que hice bien mi trabajo, y que no quiero ser un eslabón de esa cadena que es la ¿sanidad?



