¡NO HACE FALTA MIRAR TAN LEJOS!
¡LAS MUERTES POR RACISMO POLICIAL ESTÁN AQUÍ!
El pasado 17 de Junio un policía municipal fuera de servicio, acompañado de otro jubilado, mató a una persona de origen magrebí llamada Abderrahim, tras un presunto intento de robo de su móvil. En el vídeo donde se ve al policía, se escucha a personas cercanas al suceso, pidiéndole que pare, a sabiendas de que la policía uniformada llegaría en breves y no era necesario tanta fuerza contra su cuerpo para retenerle. No sirvió de nada. Abderrahim murió y días después grupos antirracistas convocaron protestas para denunciar la brutalidad policial.
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Prácticamente un mes antes, el 17 de mayo, la muerte de un joven gambiano, Abdoulie Bah, abatido a tiros por la Policía Nacional en el aeropuerto de Gran Canaria, llega a los principales periódicos del estado.
A finales del pasado diciembre Mahmoud Bakhum curraba en Sevilla con su puesto de venta mantera cuando vino la policía a por él. Las ordenanzas locales prohíben en la ciudad la venta ambulante. Mahmoud cayó al río Guadalquivir pero no volvió a salir vivo. El periódico Todoporhacer se hizo eco de lo que explicó ante los medios el portavoz del Sindicato de Manteros de Sevilla, Saliou Ndiaye, «tirarse al río era la única salida. No huía por nada, solo quería salvar su mercancía». Añadió que el fallecido «tiró primero la mercancía y después se tiró él«, que «el cansancio de la persecución hizo que se ahogara» y que los manteros «tienen temor a que les quiten la mercancía porque les cuesta muchísimo trabajo volver a ahorrar algo de dinero para comprar nuevos productos para revender.» Además, Un comunicado de compañeres anarquistas de la ciudad andaluza informaba también de que las versiones oficiales no cuadraban con lo que pasó.
Ello nos lleva a recordar la muerte de Mame Mbayé, que ocurrió el 15 de marzo de 2018 en el barrio de Lavapiés, en Madrid. El fallecimiento de Mbayé tras una persecución policial provocó una serie de disturbios importantes en el barrio madrileño. Un barrio que tiene una importante trayectoria de lucha contra las redadas racistas policiales y de tejido social militante entre distintas culturas. Por supuesto, la persecución policial no ha cesado en ningún momento en este barrio. Un ejemplo ha ocurrido recientemente el mes pasado cuando la policía dejó inconsciente a una persona africana tras reducirla en un control.
¿Seguimos? El pasado diciembre de 2023 un policía nacional mata a tiros a un hombre de origen cubano en las afueras de A coruña. Esta persona sufría un brote psicótico cuando comenzó a golpear coches aparcados con una barra de hierro, tal y como contó a posteriori su madre. Las versiones policiales intentaron justificar la actuación por la extremada agresividad de la persona. No es la primera vez que la brutalidad policial se ceba con personas en estados alterados de sufrimiento psíquico. En Estados Unidos, cuna de los asesinatos policiales racistas y de las revueltas antirracistas, colectivos abolicionistas del racismo, la policía y la cárcel difunden formas de acompañar a personas en situaciones dolorosas en la calle para evitar situaciones de violencia policial y reducir la crisis antes de que la policía llegue. Un ejemplo es la guía del movimiento «Interrupting criminalization» en sintonía con «Defund the police».
En el estado español, no parece que las personas con sufrimiento psíquico tengan mucha credibilidad ante quienes tienen el monopolio de la violencia, los cuerpos policiales. Prueba de ello es que, como Primera Vocal documenta, el pasado 9 de octubre de 2014 ingresaron en prisión media docena de policías nacionales acusados de causar la muerte de un vecino cartaginés, cuyo cuerpo acabó muerto flotando en la playa de Cala Cortina. La policía argumentó que le llevaron a la playa para que se le pasara «la paranoia».
La mañana del miércoles 2 de abril del 2014 Alfonso Bayard, también una persona diagnosticada, muere a manos de la brutalidad y la falta de empatía de unos mossos de esquadra. Fallece tras tener un ataque de pánico antes de que llegue la ambulancia. También en la web de Primera vocal podreís encontrar una carta escrita por su madre.
En 2019 Eleazar García, persona gitana con un 75% de discapacidad intelectual, muere en Gijón. La versión inicial muerte natural. Sin embargo, como Sarah Babiker informa desde El Salto en 2023,su familia llevaba años luchando por demostrar que fue la violencia recibida por parte de agentes de seguridad y policiales la que causó su muerte. El pasado 21 de septiembre de 2023 la familia consiguió la reapertura del caso, tras la presentación de un nuevo informe forense que apuntaba a la hipótesis de que el joven muriera por asfixia como resultado de la segunda inmovilización que sufrió, la que ejecutaron los policías municipales en el centro de salud.
En 2020 Cayetano Fernández y Juan Giménez informan también en el periódico El Salto sobre la violencia policial contra la población gitana en el estado español en un artículo llamado «Violencia policial y racismo de estado, lo que España no quiere ver». En el mismo, entre otros casos, cuentan la historia de Daniel Jiménez, gitano de 37 años que fue parado ante una llamada policial, detenido y trasladado bajo custodia policial a la comisaría de Algeciras, siendo hallado muerto en el calabozo. La versión policial dice que Daniel se ahorcó, pero él había llamado a sus padres diciendo que se encontraba bien.
Como es visible, no sólo en Grecia la brutalidad policial se ceba con las personas gitanas, y no sólo en Estados Unidos la brutalidad policial ejerce su impunidad con las personas migrantes y/o racializadas fundamentalmente. En el estado español, desde la transacción democrática hasta la actualidad ha habido muchas más muertes de personas a manos de la policía. Aunque no todas han tenido que ver con cuestiones relacionadas con el racismo de estado, es importante señalar que mayoritariamente sí y de manera más evidente en los últimos tiempos. Un presente en donde cada vez es más visible los vínculos entre la raza, la clase, la criminalización de la pobreza y la construcción social de los sujetos «buenos» y los sujetos «malos». Cuestiones intrínsecamente relacionadas e inseparables.
Durante esta descripción no hemos querido entrar en detalles sobre las vidas de las personas asesinadas, no porque no importen sino por todo lo contrario. Precisamente porque combatir la deshumanización del racismo mediático que habla de «magrebies», de «ladrones», de «delincuentes», antes que de personas, pasa por no hacer distinciones entre si unes se lo merecían más o menos. El asesinato policial no debe ser justificado en ningún tipo de caso, tal y como podréis encontrar en diversos comentarios de las noticias de los grandes periódicos que están cubriendo casos como el pasado 17 de junio. No existe justificación para que la institución policial acabe con la vida de ningún ser humano. Sin embargo, la brutalidad policial es la cara más explícita de una institución surgida para proteger la propiedad privada como brazo armado de los estados. En ese sentido, que no se puedan tolerar estas situaciones no quiere decir, que se deba comprender el hecho de que el adn policial tenga, el ejercicio de la violencia sobre los colectivos perseguidos, estigmatizados y criminalizados socialmente, como parte de sus cromosomas.
El relato oficial desde que la policía democrática existe en las democracias liberales es el relato de la «manzana podrida», el de la «excepción», el de la «funciones indebidas» en el mejor de los casos. Sin embargo, a medida que las condiciones se agudizan y la fascitización de la sociedad en los últimos años aumenta, ni siquiera estos argumentos ya se utilizan desde algunos sectores sociales, los cuáles normalizan y justifican en redes el uso de la violencia policial hasta acabar con la vida de las personas según quienes sean y lo que estén haciendo. Los movimientos antifascistas tienen que aprender mucho de los grupos antirracistas y de los grupos de apoyo a personas migrantes y/o racializadas en el estado y en otras partes del mundo. A su vez, aprender de las luchas y revueltas antirracistas dentro de los Estados Unidos, desde la muerte de Rodney king o George Floyd, entre tantísimas otras personas, y al calor presente de las luchas contra las deportaciones extendidas por todo el país, es una necesidad cada vez más material en nuestro contexto geográfico.

Hay una buena noticia y una sensación de colectividad y esperanza que no se debe pasar por alto y con la que nos quedamos para finalizar este texto. En la mayoría de los casos que hemos contado, aunque no de la manera y envergadura que en otros países que hemos nombrado, ha habido grupos de apoyo a las familias y personas cercanas afectadas, así como protestas ante las muertes de estas personas.Hagamos que no caigan en el olvido y aceptemos que ellos no nos protegen.
Imagen de portada extraída de ILL WILL
* Artículo publicado en el boletín Briega nº67 en julio de 2025.




