
Jornadas de curro que pululan, cosechas, fiestas, paseos, encuentros… hoy la ZAD de Notre-Dame-des-Landes está más viva que nunca. Habitantes, personas que están de paso, curiosos, apoyos de toda edad y de todo horizonte confluyen continuamente en la zona, durante algunas semanas o varios años. Sin embargo, una espada de Damocles pesa sobre la ZAD. Desde el ataque policial de 2012, repelido por una ardua resistencia, otra amenaza muy seria de expulsión fue evitada en enero de este año gracias a una intensa movilización popular, y dos manifestaciones que reunieron hasta 60.000 personas en las carreteras de la región.
Pero desde hace algunas semanas, las nubes sobrevuelan de la ZAD son más amenazadoras que nunca. Una tentativa de expulsión sería la mayor operación de mantenimiento del orden de la Quinta República. En pleno estado de urgencia y durante una campaña electoral. Una situación inédita. Balance de la situación:
1. El 14 de septiembre el prefecto de Loire-Atlantique publicó un decreto autorizando la destrucción de una especie protegida, el “campagnol amphibie”. Se trataba del último obstáculo administrativo que impedía que las obras pudiesen ser legalmente iniciadas. El sub-prefecto especialmente nombrado para preparar la expulsión de la ZAD anunció hace unos meses que los primeros desbrozos en el emplazamiento de Notre-Dame-des-Landes serían imposibles de llevarse a cabo mientras no fuese publicado este decreto. “Pero vale simplemente con publicarlo antes de la intervención” precisó. “Y esta va a llegar…” añadió. Ahora ya está hecho.
2. El 10 de septiembre, el periódico Presse-Océan publicó en sus columnas que “varias compañías de gendarmes móviles han recibido la orden de congelar sus permisos para octubre y guías de perros de vigilancia privados han sido contratados por el grupo Vinci para realizar misiones de seguridad a partir de mediados de octubre.” Un periodista de Nantes ha hecho un análisis personal complementario: “La probabilidad de una intervención es de aquí en adelante muy elevada […] Los gendarmes móviles están listos para una intervención que demandará medios muy importantes con el fin de ser lo más corta posible. Se han entrenado para actuar en este medio particular; han retenido la lección de la operación Cesar de 2012. Nadie podrá acceder a la ZAD”. Diferentes fuentes evocan un número de 3000 policías y gendarmes desplegados. Y sin duda con blindados.
3. El decreto da cierta idea de las fechas de un ataque potencial: la destrucción del habitad de especies protegidas debe llevarse a cabo entre el 1 de julio y el 31 de octubre, periodo con ausencia de suelo húmedo o inundado. Quedan después quince días “para la realización de las obras, con el fin de limitar el riesgo de que nuevas lluvias conviertan el medio favorable para la especie” Para las otras especies protegidas de la zona, los meses de septiembre y octubre son los únicos que no tienen restricción alguna de intervención en cuanto a que éstas puedan verse afectadas.
4. La represión del movimiento anti-aeropuerto es precedida generalmente de una operación mediática. Estos últimos días, el presidente de la región, ferviente defensor del aeropuerto y fanático militante de derechas, lanzó repetidas calumnias con respecto a los encuentros organizados en la ZAD para prepararse ante un eventual ataque policial. Bruno Retailleau comunicó a diestro y siniestro la existencia de “auténticos campos de entrenamiento anti-policías” en la ZAD. Paralelamente, tanto Valls como Sarkozy se pronuncian cotidianamente sobre su voluntad de “reestablecer la autoridad del Estado”. Las recientes declaraciones escépticas sobre el clima de Sarkozy negando el papel del ser humano en el calentamiento global alimentan igualmente un ambiente hostil hacia las luchas ecologistas.
5. El llamamiento a venir a apoyar a los ocupantes y a bloquear la región en caso de tentativa de expulsión de la ZAD está ahora más que nunca de actualidad: http://zad.nadir.org/spip.php?article3453
Resumiendo, muchos rumores circulan sobre una invasión policial en el más corto plazo. Quizás en los próximos días. Quizás antes de la gran manifestación prevista el 8 de octubre en la zona. Se trata por tanto de estar mucho más atentos que nunca, y estar preparados.
La lucha contra el aeropuerto y su mundo es uno de los movimientos más satisfactorios de Europa, en términos de autonomía, de reapropiación del territorio, de heterogeneidad de prácticas, de cohabitación, de confrontación, de encuentros… Es por tanto vital para todxs defender la ZAD.
Defender el ZAD – llamada de solidaridad internacional
8 y 9 de octubre
Por más de 50 años, agricultores/as y vecinos/as de la ciudad francesa de Nantes se han resistido a la construcción de un nuevo aeropuerto (que por cierto, ya tiene uno). Ahora en estos fértiles campos, bosques y humedales, que la multinacional dedicada a la construcción de aeropuertos Vinci desea cubrir de cemento, está floreciendo un experimento en la reinvención de la vida cotidiana. Activistas de todo el mundo, agricultores y aldeanos locales, grupos de vecinos/as, sindicalistas y ecologistas, refugiados/as y fugitivos/as, okupas y militantes por la justicia climática y muchos otros, se están organizando para proteger las 100 hectáreas de tierra contra el aeropuerto y su mundo. Los funcionarios del gobierno han llamado a este lugar «un territorio perdido para la República». Sus ocupantes lo han renombrado: la ZAD <http://zad.nadir.org/?lang=es> (Zone A défendre), zona a defender.
En el invierno de 2012, miles de policías antidisturbios intentaron desalojar la zona, pero se enfrentaron a una resistencia decidida y variada. Esto culminó en una gran manifestación de 40.000 personas para reconstruir algo de lo que había sido destruido por el estado francés. Menos de una semana después, la policía se vio obligada a abandonar lo que habían llamado «Operación Cesar».
Durante los últimos tres años, la ZAD ha sido un extraordinario laboratorio de nuevas formas de vida, arraigadas en la colaboración entre la totalidad de quienes conforman la diversidad de este movimiento. Incluso hay una relación de 6 puntos (véase más adelante) para replantear radicalmente la forma de organizar y trabajar la tierra sin un aeropuerto, basándose en la creación de bienes comunes, la noción de uso en lugar de la propiedad y la exigencia de que quienes lucharon por la tierra deben ser quienes decidad su uso.
Ahora, toda la zona está amenazada de desalojo para iniciar la construcción de este absurdo aeropuerto. El primer ministro Valls ha prometido una operación especial este mes de octubre para desalojar a quien esté viviendo, trabajando, construyendo o labrando en la zona.
El 8 de octubre, decenas de miles de personas se reunirán en la ZAD para demostrar que la determinación del movimiento es más fuerte que nunca. Para honrar las pasadas luchas de agricultores/as, vamos a llegar bastones de madera para caminar y dejarlos en la zona, como muestra de nuestro compromiso de volver y recogerlos de nuevo si es necesario. También vamos a levantar un granero, construido por docenas de carpinteros/as durante el verano, que se utilizará como base, en el caso de que se intente llevar a cabo el desalojo.
Hacemos un llamamiento a todos los grupos y movimientos internacionales a acudir el 8 de octubre a la zona o a mostrar su solidaridad ese día con la ZAD a través de acciones en sus propios pueblos y ciudades dirigidas al gobierno francés o la multinacional Vinci.
¡El aeropuerto no será construido. La vida en la ZAD seguirá floreciendo!
6 puntos para el futuro de la ZAD
Dado que no habrá ningún aeropuerto … Una vez que se se abandone el proyecto, queremos:
Que los/as habitantes, propietarios/as o arrendatarios/as implicados/as en las órdenes de expropiación o desalojo, pueden permanecer en la zona y recuperar sus derechos.
Que los/as agricultores/as afectados/as que hayan resistido a AGO-Vinci y se hayan negado a plegarse a su voluntad, puede seguir cultivando libremente las tierras que utilizan, recuperen sus derechos y lleven a cabo su trabajo en buenas condiciones.
Que los/as nuevos habitantes que llegaron a la ZAD para tomar parte en la lucha puedan permanecer en la zona. Que todo lo que ha sido construido desde 2007 como parte del movimiento de ocupación en términos de: experimentos de agricultura alternativa, casas auto-construidas o viviendas temporales (cabañas, yurtas, caravanas, etc.) y formas de vida y resistencia, puedan quedarse y continuar.
Que las tierras que cada año se redistribuyen por la Cámara de Agricultura para AGO-Vinci, en forma de arrendamientos precarios, sean gestionadas por un cuerpo que salga del propio movimiento de resistencia y reúna a todos sus elementos. Que sean de esta forma los movimientos anti-aeropuerto en lugar de las instituciones habituales los que decidan sobre los usos de esta tierra.
Que estas tierras son para nuevos proyectos agrícolas o no agrícolas, ya sean autorizados o no, y no para la expansión de explotaciones ya existentes.
Que estos acuerdos se conviertan en una realidad a través de nuestra determinación colectiva y que tenemos la disposición de resolver todos los conflictos que pudieran surgir.
Con nuestra unidad y diversidad ya estamos sembrando y construyendo un futuro sin aeropuerto. A partir de hoy, depende de todos nosotros/as que se pueda defenderlo y hacerlo florecer.
Fuente: zad.nadir.org



