YA SON 20 DÍAS FRENTE A “BIENESTAR SOCIAL”
Desde el 3 de Julio cualquier persona que haya pasado por la calle General Dávila de Santander a la altura del nº91 habrá podido ver a unas mujeres protestando a las puertas del centro de atención a la infancia y adolescencia ubicado allí. Con una pancarta bien visible y posada frente al muro del recinto, más otra colgada del vehículo aparcado en el que a veces descansan, denuncian que quieren ver a sus familiares. Estamos hablando de dos niños, de 6 y de 10 años. Su madre, su tía y su abuela protestan por no entender cuál es la razón por la que llevan ya 20 días sin poder verles.
Según el testimonio de la madre, el 1 de julio la jueza firmó la orden de retirada y sin previo aviso de ningún tipo esperaron al 3 de julio viernes para buscarlos. Aparecieron en el hogar 5 coches, con alrededor de 20 personas, levantando a los niños de la cama y se los llevaron. Sin opción a defensa, no les han informado previamente de que existiera ningún informe o valoración negativa ni les han informado de que tienen derecho a una defensa jurídica.
Más de dos semanas a pie de calle comunicando lo ocurrido y la situación que están sufriendo, merecen eco y difusión por parte de este medio, que no es la primera vez que muestra situaciones de irregularidad por parte del ICASS, ni se lleva como consecuencia intentos de denuncia por el hecho de apoyar la difusión de las familias, así como visibilizar sus testimonios, sus quejas, sus necesidades.
Para todas las lectoras con la inquietud de tener más información sobre esta realidad, esta familia no tiene ningún problema en aportar documentación para contrastar sus palabras, ni en explicar una y otra vez cuáles son sus motivos para haberse plantado en la calle. “No quieren complicar la situación de sus hijos, pero ahora no tienen nada que perder” Les han arrebatado a sus pequeños y su objetivo es volver a verles.
Todos los días a las 20:00 hacen un llamamiento para cantar canciones (a veces con presencia policial) y que se oiga al otro lado de los muros. Muchas personas del barrio les apoyan, dándoles comida, llevándoles café por las mañanas, levantando las manos cuando pasan con el coche, quedándose a pasar el rato, o echando un cable. Ellas se encuentran muy agradecidas en este sentido.
Un poco más de información;
Debido a la situación traumática que los niños han pasado por su padre, ellas no entienden como posibilidad la idea de que estos retomen el contacto con él. El testimonio de una psicóloga de Aspasi, que tuvo contacto con los chavales y tuvo en cuenta sus voces, reafirma esta necesidad de que volver con el padre no sea una alternativa.
En diciembre de 2019 la madre recibe una notificación del ICASS de Laredo en el que abren un expediente a los niños, en el cual indican que no están protegidos por sus progenitores. Acude a dos citas con estas personas, y pide que le expliquen el porqué del expediente. Acude con papeles médicos, judiciales, psicológicos… y vuelve sin respuestas.
En enero de este año solicita un cambio de centro escolar de sus hijos, y es en ese momento cuando se da cuenta de que el padre ha recuperado la patria potestad y el resto de derechos al negarle el traslado sin la autorización paterna. El colegio había informado al padre de la intención de la madre de trasladarlos del centro. Así que este mediante un documento escrito expresa su negativa a este cambio.
Desde el ICASS de Laredo vuelven a citar a la madre por última vez a primeros de marzo para que vaya con sus hijos. Acude con ellos, les interrogan solos en habitaciones separadas durante alrededor de tres horas.
De esa única entrevista elaboran un informe desfavorable al que se remiten para haberse llevado a los niños. Informan a la juez de que los niños están en riesgo inminente. Alegan que no les sucedió nada con el padre, que todo lo que hemos alegado es falso y son invenciones de la madre.
Os dejamos con unas palabras de la madre en relación a estas dos semanas pasadas de incertidumbre y constancia;
“Desde el 3 de julio estoy en la puerta del centro donde los han internado (General Dávila 91), día y noche. Desde entonces, y ya hace 15 días, no he podido tener ningún contacto con ellos (tienen 6 y 10 años en la actualidad), ni visitas, ni hablar con ellos por teléfono, ni yo ni el resto de mi familia. Están aislados, sin saber lo que est?? pasando, sin poderles dar una explicación ni decirles que estoy aquí peleando por recuperarlos. Desde el ICASS me han negado visitas mientras persista en “mi actitud de rebeldía” y siga protestando por la injusticia que se ha cometido. Con coacciones constantes, no nos dejan apoyar enseres personales en el muro exterior del recinto (café, hoja de firmas, bolígrafo…), ya que de hacerlo llaman a la Policía Nacional para que nos desalojen. La última amenaza ha sido trasladarlos de centro, sin informarme de a dónde los llevan si sigo dando eco social a lo ocurrido. Mi hermana ha solicitado la tutela provisional mientras se resuelve toda la parte administrativa y me defiendo de las falsas acusaciones recibidas para que no tengan que estar ingresados en un centro, con las graves consecuencias psicológicas que esto va a conllevar y hasta el momento ha recibido negativas.
Mi desesperación va en aumento cada día que pasa y por ello quiero pedir ayuda si en su mano hay algo que pueda hacer.”
Tengo muchos documentos que dan veracidad a cada una de las afirmaciones que hago y estaría encantada de mostrárselos para que puedan contrastar mis palabras”



